"El sistema público de salud no puede recuperar a un adicto"

Quien lo afirma es Wilbur Grimson, el flamante secretario de Prevención
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2 de marzo de 2002  

Dice que siempre estuvo de acuerdo con la despenalización del consumo de drogas. Es el nuevo secretario de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), Wilbur Ricardo Grimson. ¿Sigue pensando igual?

"Sí. Despenalización significa que el consumo abusivo debe ser tratado por el sistema de salud", contesta.

Padre de cinco hijos, es psiquiatra, tiene 62 años y más de 25 de experiencia en el tema de la drogadicción. Hasta el 25 de febrero era el presidente de la Federación de Organizaciones No Gubernamentales de la Argentina (Fonga) y director de Proyecto Vida, una comunidad terapéutica para drogadictos. Escribió varios libros y estuvo a cargo de las cátedras de prevención de adicciones de la Universidad Nacional de Quilmes.

Ayer, en un entrevista exclusiva, LA NACION dialogó con él en las oficinas que ocupa desde el martes último.

-El sistema de salud, ¿está en condiciones de recuperar a un adicto?

-El público, no; el privado, sí. La mezcla entre los dos nos da una posibilidad de realizar acciones a través de las comunidades terapéuticas. Hace diez años teníamos 10 instituciones, ahora tenemos 60. Aunque han sentido en carne propia la reducción de la partida presupuestaria, que era de 450 mil pesos a 200 mil y hay algunas en serio compromiso.

-¿Las obras sociales están obligadas a prestar atención a los adictos?

-Están obligadas por ley, pero no está reglamentada. Uno de nuestros objetivos es reglamentarla.

-¿Está de acuerdo con el uso terapéutico de la marihuana?

-En casos como los que se admiten en los Estados Unidos, como en cáncer terminal y enfermedades degenerativas, creo que uno estaría de acuerdo con autorizar cualquier cosa. La autorización es para los médicos registrados que exponen su título profesional al emitir una receta, que debe tener una validez razonable. No es para que yo agarre a un amigo y le diga: "Che, haceme una receta de marihuana que me quiero fumar un porro".

-¿Lo impulsaría?

-No me parece necesario.

-Europa sufre las calamidades de la heroína. ¿Cuán lejos de eso está la Argentina?

-Geográficamente, cerca. Si la marketinean en la Argentina, nos embroman. No estamos preparados para resistirlo. Queremos impulsar la utilización del Centro Nacional de Rehabilitación Social (Cenareso) como lugar de desintoxicación para adicciones.Tenemos que diferenciar y capacitar profesionales en las desintoxicaciones con drogas.

-¿Cómo marketinean las drogas?

-Por Internet, dicen qué drogas puede comprar por correo, paga con una tarjeta de crédito y se la llevan a su casa. Es uno de los problemas más graves que tenemos. Hay muchísimas sustancias, no quiero hacer propaganda, que se adquieren por Internet.

-¿Cree que la actual crisis estimula el consumo de drogas?

-Si aparece desesperación se recurre a una salida ilusoria, y creo que en este momento una de las salidas ilusorias posibles es la droga.

-¿Hay nuevas cifras de consumo?

-Las últimas son de 1999. Estamos procesando una encuesta que se hizo en las escuelas. Calculo que en dos meses tendremos los datos.

-¿Considera el consumo de drogas en el país como una epidemia?

-Es epidémico, sí. Tenemos zonas de la ciudad de Buenos Aires con 48 por ciento de prevalencia de consumo entre los18 y 25 años. En barrios llamados "rojos", donde consumen marihuana, cocaína, anfetaminas y éxtasis.

-¿A qué apunta su gestión?

-A incluir a la comunidad para producir un cambio cultural. Por lo tanto, no es nuestra enemiga la droga sino las condiciones que la vuelven necesaria para desarrollar una identidad personal. Si las instituciones se abren, la gente puede volcar y colocar ahí sus proyectos. Estamos para hacer un cambio cultural.

- ¿No cree que las familias están desinformadas sobre las drogas?

-La familia argentina no quiere enterarse. Se asusta de lo que pudiera saber si se entera sobre la droga. Porque se han liberalizado las costumbres y hoy los chicos dominan la situación. En muchos casos son los indicadores de lo que hay que hacer, y los padres van corriendo detrás de los hijos.

-¿Qué le diría a un padre que sospecha que su hijo se droga?

-Le sugiero que consulte. Que hable con el chico, que le pregunte y que descubra si es un caso necesitado de tratamiento. Hay muchísimas familias desconectadas de lo que pasa con sus hijos.Y no hay ningún éxito terapéutico si no hay transformación de la familia.

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