El vidrio retornable, la opción más ecológica

Calidad del contenido y cuidado del medio ambiente en un solo envase
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14 de abril de 2016  • 00:00

Lo primero que sabemos sobre el vidrio es que como envase logra conservar perfectamente las propiedades organolépticas de alimentos y bebidas por largo tiempo. Pero esa es sólo una de las razones por la cual este material se ha revalorizado en tiempos en los que resulta urgente una nueva conciencia sobre el cuidado de los recursos naturales y el medio ambiente.

De hecho, la practicidad del vidrio a la hora de su reutilización y reciclaje prácticamente no tiene competencia como producto de empaque de bajo impacto ambiental. Se trata de una doble virtud: capacidad de ser cien por ciento reciclable, y su retornabilidad.

"Todos los productos de vidrio contienen entre un 15 y un 60 por ciento de vidrio reciclado, sin que signifique ningún menoscabo para la calidad final del producto", destaca Jorge Grandjean, gerente de gestión de calidad de Rigolleau, la mayor fábrica de vidrio del país con una producción de dos millones de envases de vidrio por día.

La fábrica emplazada en Berazategui también produce los envases de Quilmes. Un dato clave: nueve de cada diez botellas de la principal cervecería argentina son retornables. Para la marca, la ampliación del porfolio de envases retornables resulta un pilar fundamental en el desafío del cuidado del medio ambiente.

La ciencia y la estadística se unen a favor del vidrio retornable. Por ejemplo, para entregar 1.000 litros de cerveza no se necesitan 1.000 botellas, sino solamente 34 botellas retornables de un litro, si se tiene en cuenta que cada botella retornable logra ser envasada, en promedio, 29 veces.

Más todavía, por cada 1.000 litros de cerveza que se consumen con envases retornables se reduce el equivalente a los residuos diarios domiciliarios de 460 personas, de acuerdo con datos de RSU (Residuos Sólidos Urbanos).

La Cámara Argentina de la Industria del Vidrio sostiene que el potencial de este material está dado por el aprovechamiento de los envases retornables y por su ¬reciclado en nuevos envases y productos que pueden contener alimentos aptos para el consumo humano. En promedio, la mitad de todo el vidrio que se produce en el mundo proviene de vidrio reciclado.

Si bien se trata de una industria antigua y compleja, suele decirse que el vidrio común es absolutamente no contaminante: proviene del medio ambiente, su composición es básicamente arena, carbonato de sodio y caliza fundida en hornos a 1570°C. Su reutilización y su reciclado no tienen restricciones, no hay pérdidas de elementos químicos ni producción de efluentes. Como sostiene la Cámara Argentina de la Industria del Vidrio, la interacción con el medio ambiente no es agresiva, ya que el vidrio es parte del mismo. Además, otros materiales, si bien pueden reciclarse, no pueden convertirse de nuevo en envases de alimentos y bebidas que sean aptos para consumo humano. El vidrio sí puede hacerlo, una y otra vez, al infinito y más allá, incorporándose al ciclo virtuoso de la producción industrial sostenible.

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