Más de 800 estudiantes de instituciones técnicas de todo el país compitieron en el Gálvez con autos eléctricos diseñados y construidos por ellos mismos.
Más de 800 estudiantes de instituciones técnicas de todo el país compitieron en el Gálvez con autos eléctricos diseñados y construidos por ellos mismos.
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5 de diciembre de 2019  • 15:14

Es l a única competencia automovilística en la que cerca de 800 estudiantes de cien escuelas técnicas de todo el país compiten con unos autos diseñados y construidos por ellos mismos. Y es, también, una apuesta por la sustentabilidad: porque todos esos vehículos son eléctricos y de emisión cero, lo que se supone será el futuro de la movilidad. Todos esos ingredientes (además de la cuestión de género, ya que por primera vez se corrió una carrera exclusiva para chicas) formaron parte de la edición 2019 del Desafío Eco YPF, un certamen tan multitudinario y colorido como rebosante de energía adolescente.

Más de 900 estudiantes participaron en el desafío de construir un auto eléctrico

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Fue el domingo en el autódromo porteño Oscar y Juan Gálvez, en una jornada que a pesar del sol potente no terminaba de decidirse entre el verano y la primavera. Falta poco para la primera competencia, los boxes arden. Las escuderías formadas por los propios chicos más algunos profesores ponen a punto las máquinas cuyas carrocerías son de lo más originales, en algunos casos parecidas a los clásicos autos de Fórmula 1. Los nervios flotan en el aire, y tampoco es para menos: durante esta tarde se estará jugando el resultado de varios meses de trabajo. A partir del mismo kit de elementos básicos -una batería, un motor, el volante, el manillar y las ruedas- los chicos tuvieron el desafío de desarrollar junto a los docentes su propio auto eléctrico.

Un trabajo exigente

Por reglamento cada escudería debió incluir al menos una mujer, cosa que rigió por primera vez en esta novena edición. Y no hacía falta que se tratara de los estudiantes del último curso: los integrantes podían tener desde 13 hasta 22 años. "Cursamos las clases todos los días de 8 a 17.30, y desde agosto arreglamos con el profesor quedarnos hasta las 9 de la noche para trabajar en el auto", cuenta Priscila Montiel, alumna de sexto año de la Escuela Técnica 8 Almafuerte, de Lanús. "Desde chica tenía la ilusión de ser corredora, mi papá es muy fanático de la Fórmula 1. Esta vez no me tocó pilotear, pero el hecho de estar acá es ya una experiencia increíble".

Llega la noticia de que Agustín Canapino se coronó otra vez campeón del TC en Centenario y el equipo de Saladillo se abraza y festeja. "Somos muy, muy fierreros", confiesa Francisco Astorgano, segundo mecánico del equipo de la Escuela de Educación Técnica N 1 General Savio, que llegó desde esa localidad bonaerense. "Trabajamos desde abril hasta el último día antes de la carrera. Y poder construir este auto de cero, ponerlo en pista y salir terceros en la clasificación entre todas las escuelas reinas de esta categoría es totalmente gratificante", expresó.

De la competencia formaron parte escuelas de todo el territorio nacional, desde Salta hasta Tierra del Fuego, y en muchos casos comunidades enteras encontraron la forma de involucrarse en el proceso de construcción de los vehículos. En alianza con el Instituto Nacional de Educación Tecnológica la Fundación YPF premió con 24 becas a los mejores proyectos educativos de cada provincia, no obstante el resto de las escuelas tuvieron que costearse el viaje y para eso acudieron a toda clase de mecanismos, desde rifas y ferias del plato hasta la búsqueda de sponsors locales plasmados en orgullosas calcomanías sobre las carrocerías. No faltaron las panaderías que les regalaban a los chicos las facturas para que comieran algo mientras trabajaban, mientras que el equipo de Coronel Pringles tenía de antemano prometido el asado de festejo para la vuelta.

Entre nervios y contratiempos

La velocidad máxima de los coches es de 45 kilómetros por hora, y como en toda competencia de autos eléctricos no deja de impactar el silencio en tanto las pruebas se desarrollan. Fue la Escuela 35 Ingeniero Latzina del barrio porteño de Monte Castro la que se llevó el título de "Campeona Argentina del Desafío ECO YPF 2019" luego de completar todas las etapas de la competencia: Sprint Femenino, Flying Lap, Challenge Setup, 1/8 de Milla y Endurance.

Por otro lado Solange Busso, piloto del IPET N. 50 "Emilio F. Olmos" de San Francisco, Córdoba se convirtió en la vencedora del Sprint Femenino. Con apenas 14 años Solange es la única mujer en un tercer año formado por otros 33 estudiantes varones, y definió la experiencia como "muy emocionante, con muchos nervios y con la alegría que implica trabajar en equipo".

En las inmediaciones de la pista hubo también foodtrucks, música en vivo y actividades recreativas en la "Eco Village" que incluyó el Trailer de la Energía y el Aula Móvil de Energías Renovables de la Fundación YPF.

Los chicos del Colegio Provincial de Educación Tecnológica (C.P.E.T.) de Río Grande, Tierra del Fuego, vivieron una experiencia agridulce: por un lado la alegría de poder viajar todo el curso -en total son 14- pero el contratiempo de que al haber despachado el auto por avión como equipaje y no como carga la aerolínea les partió literalmente la máquina en dos para que así respetara los requisitos de peso. "Es la primera vez que participamos, no teníamos nada de experiencia y con este infortunio tuvimos que ponernos a ensamblar el auto dos horas antes de la competencia", contó Lucas Kohan, estudiante de séptimo año. Y concluyó: "Cuando lo vimos nos quisimos morir, pero seguimos acá y estamos contentos. Al final lo pudimos sacar adelante".

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