"Empecé porque tenía problemas"

Calmar los nervios y parecer más grande, algunos de los motivos
Calmar los nervios y parecer más grande, algunos de los motivos
Lucila Rolón
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11 de noviembre de 2015  

Hace un año que Agustina empezó a fumar para mitigar nervios. "Tenía muchos problemas familiares, estaban pasándonos cosas fuertes y, bueno, probé y chau", dice la adolescente de 14 años, que cursa el segundo año en un colegio público del barrio de Belgrano. Lo sabe: el consumo daña su salud. De hecho, está intentando dejarlo, pero aún no puede lograrlo. Tiene un método: "Me fijo cantidades. Por ejemplo, tres cigarrillos por día, pero a veces son cinco".

Aunque en esta ronda de compañeros de colegio cuatro de cinco fuman, no hay cigarrillos encendidos en este encuentro después de clases. Alan tiene 17 años y también fuma desde hace uno: "Un amigo lo hacía y me tenté. Me compro paquetes de diez para no fumar tanto, pero no me hago demasiado problema tampoco". Agustina se queja cuando siente que no rinde en sus clases de boxeo y, de paso, le recuerda a Alan cuánto se enoja él cuando aparece con tos de perro después de una brisa fresca.

Franco y Ayelén también fuman: tienen 14 y 17 años, respectivamente. Él empezó a hacerlo con cigarrillos mentolados y ahora consume los clásicos. Los padres de ambos lo saben y los retaron, aunque ellos también fuman: "Mi mamá, cuando está nerviosa", justifica Franco. Lo mismo sucede con los padres de Agustina y de Alan: un par de retos de vez en cuando, y a evitar que los descubran. Sin embargo, algunos de ellos fuman delante del más flexible. En el caso de Agustina, su mamá. "Mi papá -que fuma- cree que lo dejé", indica.

La mayoría de los chicos del colegio fuman, asegura este grupo de adolescentes. A la salida de clases, en la plaza, camino a casa, los de su edad, en general, lo hacen, dicen ellos. No saben explicar por qué. "Al principio tiene un gusto asqueroso, pero se te pasa rápido", señala Agustina. Todos en esta ronda, de algún modo, saben lo dañino que es el consumo para la salud: "Afecta los pulmones, la sangre, los poros, te hace mal a todo...", dice Ayelén, que es fumadora desde hace dos años.

"Tal vez por aburrimiento"; "para «cancherear»"; "para hacerse los grandes, los capos"; son algunas de las posibles explicaciones, que suenan débiles ante las consecuencias: 100 personas por día mueren en la Argentina a causa del tabaquismo, es decir, unas 40.000 por año, de acuerdo con el Ministerio de Salud de la Nación.

Ornella tiene 14 años y es la única del grupo que no fuma. "No me llama la atención, además sé que hace mal. Probé una vez y nunca más. No fumaría ni a palos. Soy consciente de lo que puede pasarme y yo estoy segura: no me quiero morir."

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