Empresas que están creciendo con la crisis
Venden a granel y segundas marcas
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No son multinacionales, ni grandes emprendimientos. Son pequeñas y medianas empresas que a fines del año último estaban a punto de perder su negocio y hoy la crisis les dio una mano.
Uno de los rubros más beneficiados fue el de las mudanzas al exterior. Los miles de argentinos que decidieron empezar de nuevo en otros países tuvieron que recurrir a sus servicios.
"El año pasado las mudanzas estaban paradas, hoy los movimientos internacionales han aumentado en un 70 por ciento", dijo a LA NACION Erica Schenwald, propietaria de la empresa de mudanzas Saeta.
"En general, son familias que mudan su casa completa a países como España, Italia y los Estados Unidos", continuó.
Los traslados se pueden hacer en barco o en avión en contenedores que parten desde la Aduana nacional.
"Los precios son relativos. Muchas familias han optado por compartir containers, entonces les resulta más barato", dijo.
En promedio, una mudanza de una familia tipo al Viejo Continente ronda los 4000 dólares.
"El servicio de traslado a Europa se cobra en dólares y cuesta aproximadamente 2700 dólares y la mudanza desde su casa a nuestro depósito, que incluye el embalado, se cobra en pesos y está a 3200", informó.
Graciela Ferreira es la vicepresidenta de Transportes Méndez y coincide con Schenwald: "Por cada mudanza que se hacía el año pasado al extranjero, hoy estamos haciendo seis.
"Hicimos muchas mudanzas a países limítrofes, como Chile y Brasil; pero lo que continúa bajo es el nivel de traslados dentro de la Capital y al interior del país", sostuvo.
Otros beneficiados
El aumento del índice de precios al consumidor y la devaluación del peso obligaron a los argentinos a cambiar sus hábitos de consumo.
"En el último tiempo se puede ver un mayor paso de consumidores de primeras a segundas marcas. Y también se nota que la gente está pasando a comprar productos fraccionados sin marca", informó a LA NACION Claudia Costaguta, coordinadora general de Acción del Consumidor (Adelco).
Durante febrero último, los pañales descartables ocuparon el sexto lugar en la lista de los productos que más aumentaron su precio. Según el Indec, sólo en ese mes el incremento fue del 20,7 por ciento.
"El aumento de las primeras marcas de pañales nos benefició. Sobre todo, a nuestra marca propia Dispita", dijo Luis Serral, socio de la pañalera Dispañal.
"La venta por unidades aumentó aproximadamente un 30 por ciento. La fábrica que nos provee los pañales tenía en diciembre dos máquinas funcionando. Ahora, tiene siete y tenemos miedo de que la producción quede corta", sostuvo.
Conforme los dichos de Serral, hubo que adaptarse rápidamente. "Estábamos esperando este momento desde hace diez años y ahora que se dio la oportunidad no tenemos que desaprovecharla", opinó.
Dispañal produce todo lo que utilizan la mamá y el bebe. "Los consumidores ya se acostumbraron a determinado tipo de productos y es hora de hacer un ejercicio rápido. Nosotros teníamos hace años una máquina para hacer hisopos. Hoy ya está en marcha y con excelentes resultados", afirmó.
Quienes venden productos a granel también tuvieron un notorio incremento en la demanda. "Las ventas aumentaron un ciento por ciento", dijo Demian Borgarini, uno de los dueños de un local de venta fraccionada de artículos de limpieza en San Telmo.
"Muchos consorcios y vecinos de la zona empezaron a comprar sueltos la lavandina, los bactericidas y el enjuague para pisos", dijo.
"Hasta las mujeres que antes compraban shampú y crema de enjuague de marca ahora compran por dos pesos un litro suelto", interrumpió su socia, Valeria Carrizo.
Un aumento similar nota Susana Barberis, presidenta de Forest 444, empresa que vende aceite fraccionado. Los aceites se encarecieron en un 50% promedio, según pudo saberse de mediciones privadas. "Este aumento provocó que haya crecido la cantidad de gente que compra por litro, litro y medio y cinco litros", dijo Barberis.
"Si hubiéranos calculado que esto iba a pasar, habría comprado más aceite y hoy tendría una cola hasta la esquina. El problema que tenemos ahora es que las refinerías no entregan mucha cantidad, entonces, hay veces que corremos el riesgo de desabastecimiento", sostuvo.
Los precios de los productos importados también pusieron en jaque a quienes venden equipos de computación. Y la recarga de cartuchos para impresoras les dio un respiro.
"Tuve que incluir el servicio para no perder clientes. Y en 15 días tuvimos 112 recargas", dijo Diego Rambaud, de DWG computación.
La recarga de los cartuchos de tinta negra cuesta 20 pesos y recargar los de color 22.
"No es que con las recargas nos vamos a salvar, pero es muy importante porque de esa forma siguen viniendo y no perdemos el cliente", afirmó.
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