
En Punta del Este hoy llaman a la prudencia antes de zambullirse
Los guardavidas están equipados a full
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PUNTA DEL ESTE.- Nunca una bandera verde (en Uruguay, mar bueno) flamea sobre la playa Brava, porque esas aguas siempre hacen izar la amarilla de la duda y a menudo la colorada: prohibición de baño.
La referencia es clara y con ella no se trata de inquietar a nadie, sino de convocar a la prudencia. "Al mar no hay que tenerle miedo, pero sí respeto", reflexionaba ayer Agustín Colvera, integrante de la Cooperativa de Guardavidas de Maldonado (Coguma).
Es sabido que Punta del Este no cuenta con una costa uniforme y pareja como en otros lados sino con un dibujo que presenta diversos accidentes geográficos, aguas mansas, bravas, el encuentro de ambas, sectores con rocas, otras pequeñas penínsulas, bahías y más de 100 kilómetros de playas.
La gran longitud incluye lugares superpoblados tanto como solitarios y, por ello, difíciles de atender. El operativo que se montó esta temporada incluye a más de 120 guardavidas a lo largo del trayecto de arena desde el arroyo Solís, antes de Piriápolis, pasando por la Mansa, el centro, la Brava, la zona de La Barra y hasta José Ignacio.
La mayoría de los bañeros es de Maldonado, se entrenan fuera de temporada en la pileta municipal y son surfistas: como dicen aquí, "se pasan todo el invierno correteando arriba de las olas".Y hay mujeres, como Marisol Sabina, que trabaja en la parada 35 de la Mansa.
Los más nuevos siempre andan con un nadador experimentado y sólo después de cinco años están en condiciones de pedir un puesto sobre la playa Brava.
La infraestructura incluye radios (de banda VHF y UHF), teléfonos celulares, cuatro motos de agua, la posibilidad de acudir a los cuatro gomones de Prefectura y, si fuera necesario, al helicóptero de la armada.
Respetar los códigos
"Lo principal es la prevención, llamar la atención de los bañistas en las zonas peligrosas", cuenta Colvera, quien insiste con otras recomendaciones: "Vienen algunos que dicen ser grandes nadadores, pero una cosa es ser campeón en la pileta y muy otra lo es el mar. Lo importante es que los bañistas ubiquen al guardavidas, lo consulten y atiendan sus indicaciones, porque toda playa puede ser riesgosa".
Por supuesto que aunque en la Mansa suele ondear la benévola bandera verde, hay zonas peligrosas a las que se debe estar más atento: son las playas solitarias y de aguas profundas, en donde las olas golpean más fuerte (La Boyita) o las rocosas, en las que "existen corrientes de retorno que forman como tubos de más de 100 metros" y tiran fuerte mar adentro. Por ello, siempre se recomienda prevención y consulta para evitar males mayores.





