
Ese agujero negro llamado cartera de mujer
Las argentinas compran más de tres bolsos al año y llegan a cargar al hombro hasta 5 kg de accesorios
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El diálogo comienza con toda naturalidad en la mesa de un café entre dos amigas: una quiere una aspirina y, a continuación, la otra vacía el contenido de su cartera en busca de ese alivio para el dolor de cabeza. Por supuesto, salen unos 20 objetos hasta llegar al analgésico.
No sin razón, muchos hombres creen que más que un simple accesorio, la cartera es la puerta de entrada a la dimensión desconocida; un hueco sin fondo con mayor capacidad que la galera de un mago; una boca de la que pueden emerger desde un sobrecito de edulcorante, una computadora de bolsillo (con teclado y todo), un par de sandalias, un ejército de golosinas, un calentator de mamaderas para el auto, una botella o una plancha.
"Hoy, la cartera no es otra cosa que un kit de supervivencia: la mejor síntesis de todos los obstáculos con los que cree que podrá encontrarse cada mujer para llegar viva hasta el final del día", apunta Mariela Mociulsky, directora de Consumers Trend, de la consultora CCR.
Para conocer cuáles son esos obstáculos, LA NACION consultó a 20 mujeres de entre 21 y 37 años acerca de qué llevan en la cartera que usan todos los días: en promedio, transportan no menos de 20 objetos, de variada gama, por cierto. Fueron 65 los ítems enumerados en total. La necesidad de mantenerse conectadas fue el primer escollo que sortearon. Casi el 90% de ellas dijo llevar siempre el celular o algún dispositivo como mp3 con radio, o archivos almacenados en pen drive.
A medida que aumenta la edad, son más las cosas que se llevan a cuestas. En un extremo, Soledad, de 21 años, dijo llevar 11 objetos a diario. Laureana, de 37, contabilizó 46 elementos.
Cuando se les preguntó, qué cosas llevan ahora que no llevaban hace diez años, la mayoría hizo mención de equipos que fueron desplazados por otros de menor tamaño. Esto es, walkman y diskman por reproductores de mp3. celulares y cámaras de fotos.
En las carteras de esta década, los maquillajes fueron desplazados por otros productos, del tipo de productos antifrizz para el pelo, cremas para manos en potes pequeños y hasta alcohol en gel. Elementos que no hallaremos en una cartera de la mujer menor de 40 serán los abultados portacosméticos (menos las ochentosas Puppa ) o los pañuelos de tela. Sólo una de las 20 entrevistadas (Natalia, de 31 años), dijo que lleva consigo un costurero.
Beatriz tiene 88 años y le llama mucho la atención la diferencia entre la carterita que llevaba ella y la que hoy portan sus nietas. "Siempre llevábamos un rollito de papel higiénico, porque no había como ahora en todos los shoppings. Además, no teníamos tanta variedad de cosas", dice.
Según las estadísticas de la cámara que agrupa a los fabricantes de carteras, la mujer argentina compra en promedio unas tres carteras por año. En Europa, son cuatro por temporada. En el mercado local, el 80% son de materiales sintéticos y un 20 % de cuero. Y el tamaño que más se vende es el mediano a grande.
"Uno de los modelos que más vendemos es el de 36 cm por 30 y el de 50 cm por 28 cm", señala Luciano Ciambella, uno de los dueños de Albanese, que desde hace 30 años fabrica carteras de cuero para su marca y para otras que son líderes del mercado.
La cartera que usa todos los días la mujer argentina pesa lo mismo que un ladrillo hueco. "El promedio es de entre tres y cinco kilos, peso que, según la contextura de la mujer, en muchas ocasiones es excesivo y provoca contracturas y dolores de cabeza. Casi todos los días recibo consultas", dice Tomás Rudt, prosecretario de la Sociedad Argentina de Patología de la Columna Vertebral.
"En los años 40, las carteras eran chicas. Respondían a la necesidad de una mujer que cumplía una función por vez. Si salía de paseo, un rouge y una polvera era todo lo que necesitaba. Ni dinero ni llaves ni otras cosas. Hoy, la mujer sale temprano; va a trabajar; a buscar a los hijos; sale con amigos; va al teatro y tiene que salir preparada para dar en todos esos roles. Tiene días muy largos y la complejidad de su vida se ve reflejada en el contenido de su cartera. Cuantas más funciones cumpla, más variedad hallaremos en su cartera", señala Susana Saulquin, socióloga especializada en moda.
Mary Poppins debe de ser la culpable de que las mujeres sueñen con un bolso de capacidad ilimitada, de albergar hasta un perchero. Quizá por esa razón, asegura Fernando Peralta, gerente de producción de Prüne, buscar en el fondo de la cartera es buscar en el fondo de uno mismo. De hecho, por estos días, Peralta comparte su actividad en Prüne con su nueva marca: Cul de Sac, que en francés significa tanto ´fondo de bolsa como ´callejón sin salida , la mejor definición que halló para una cartera. "La mujer no elige una cartera por funcionalidad ni espera que esté ordenada. La elige sin mirar su interior, desde la vidriera o el mostrador. Y la exige al límite de su capacidad, al igual que la sociedad hace con ella", dice.
Ni celular ni llaves
- En una cartera es posible hallar de todo... menos las llaves cuando se las necesita. "No las encuentro nunca", dijo Mercedes (29). "Revuelvo y revuelvo, mientras insulto", apuntó Laureana (37). "Muevo el bolso como un sonajero", dice Verónica (27).
- Tampoco el celular. "Hasta que lo encuentro, se me cae la mitad de las cosas", contó Clara (23). "Sé que hay un bolsillito, pero no lo uso", dice Carolina (28). "Nunca llego a atender. Si suena, mala suerte", cuenta Marina (34).
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