
Estuvo atrapado durante cuatro horas dentro de una caja fuerte
Le pasó a un cerrajero en el tesoro de un banco pampeano
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SANTA ROSA (Télam).- Un cerrajero que trabajaba anteanoche en la cerradura de la caja fuerte del tesoro de la agencia del Banco de La Pampa (BLP), al norte de la capital pampeana, quedó encerrado durante cuatro horas, casi en posición fetal, en un espacio de poco más de medio metro cuadrado.
Ariel Lorda, de 30 años y cerrajero desde hace doce, relató las peripecias que debió soportar ayer desde las 20 y hasta unos minutos antes de la medianoche, adentro de la caja fuerte que se hallaba cerrada, en la agencia del BLP de Alta Italia, 185 kilómetros al norte de Santa Rosa.
Mantener la calma
"Tenía que probar un mecanismo y la única manera de hacerlo era desde adentro, tuve la mala suerte de que se trabó, quedé encerrado y tuve que agudizar el ingenio para poder abrirla", contó Lorda.
"La otra opción -dijo- era quedarme hasta hoy a las cuatro de la tarde, hora en que supuestamente se iba a destrabar el mecanismo (electrónico) de la cerradura", dijo el cerrajero.
En declaraciones al programa Radionoticias, Lorda explicó: "Adentro quedé casi en una posición fetal, debido a lo reducido del espacio", y agregó que "por suerte adentro habían quedado unas chapas de unos estantes y con eso pude hacer zafar el mecanismo".
"Traté de estar calmado para poder pensar qué herramientas improvisar para poder abrirla y lo primero que pedí fue que rompieran una cerradura que tiene acceso desde afuera para que pudieran suministrarme oxígeno, a fin de no quedarme sin aire", relató el cerrajero.
Señaló luego que "más de la mitad del tiempo estuve a oscuras, porque la lámpara de la linterna que llevaba se rompió, pero traté de mantenerme calmado y relajado, para no consumir más oxígeno del que entraba (por el orificio de la cerradura, una abertura de apenas dos milímetros)".
Para abrir desde adentro
Ariel Lorda agradeció "a las autoridades del Banco de La Pampa y a todo el pueblo de Alta Italia, de Realicó e Ingeniero Luiggi, que estuvieron permanentemente preguntando qué se podía hacer y cómo podían ayudar".
El cerrajero logró liberarse de su encierro al abrir la bóveda desde la incómoda posición en la que estaba, y convencido de que "todas las cajas fuertes están pensadas para que no las puedan abrir desde afuera".




