Evalúan el riesgo de derrumbe en edificios

Ingenieros, arquitectos y geólogos determinarán cuáles serán apuntalados y los que serán demolidos; asesoramiento profesional
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10 de mayo de 2003  

SANTA FE.- No porque el agua se haya retirado las casas dejan de ser lugares inseguros. En muchas ya se puede entrar, pero los efectos de la correntada siguen allí, advierten ingenieros y arquitectos. La corrosión socavó los terrenos, afectó los cimientos y modificó las condiciones del suelo. Las construcciones perdieron sustentación y hay grietas y hundimientos que ponen en peligro su estabilidad.

Los pozos negros pueden haberse descalzado y hay serios riesgos de caer en ellos. Conectar la luz y el gas es peligroso si las condiciones no son óptimas. Pueden derivar en electrocuciones o explosiones por caños tapados.

Especialistas de Santa Fe y de Buenos Aires consultados por LA NACION coincidieron en que será necesario un estudio profundo del suelo para evaluar los daños que esta inundación produjo. Determinar qué construcciones hay que apuntalar y si hay riesgos de derrumbe.

Pero ante la emergencia, y dado que los primeros en querer volver son justamente los habitantes de los barrios humildes que más sufrieron el embate del río Salado, el Colegio de Ingenieros de Santa Fe se puso a disposición de los damnificados para que los profesionales hagan una evaluación de las viviendas y les digan si están en condiciones de ser habitadas.

"Nuestra ciudad sufrió gravísimos deterioros. Gran parte de los efectos se verán a largo plazo. Pero, en lo inmediato, hay que estar atentos a una serie de riesgos, como los daños severos en las viviendas", dijo el arquitecto César Carli, fundador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), de Santa Fe.

La Empresa Provincial de Energía (EPE) y Litoral Gas informaron que hay cuadrillas recorriendo los barrios para revisar las instalaciones antes de que la gente conecte esos servicios.

"Es muy arriesgado que enchufen los artefactos eléctricos. Les recomendamos que tampoco tomen agua si ven que sale con algún color u olor raro, porque es muy probable que esté contaminada. Les explicamos cómo limpiar los tanques y las cañerías, y miramos si el agua no tapó los reguladores de gas, porque se puede producir una explosión", explicó Jorge Louvet, miembro del Colegio de Ingenieros de Santa Fe.

No importa cuánto tiempo haya estado la zona inundada. Un día puede ser suficiente para saturar el terreno y hacer que pierda su capacidad portante (de ser sostén), de acuerdo con el ingeniero Alejandro Storani, jefe del Departamento de Construcciones del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

"El problema es la capacidad para sostener las fundaciones y lo que está al ras de la tierra -dijo el especialista-. El contacto con el agua hace que pierda firmeza y se producen asentamientos (hundimientos) y fisuras. Si hay excavaciones cerca, es un problema realmente grave."

Además, es salada

Y no es un detalle menor el que el agua que inundó Santa Fe sea salada. La sal es el enemigo más acérrimo del acero, explicó el arquitecto Carli: "El agua salada lo oxida, lo dilata y fractura las columnas. No hay que perder de vista cómo quedaron los sistemas sanitarios, porque es muy posible que los caños se hayan partido y le agreguen más agua al suelo".

No sufren de igual manera, pero sufren las dos. Las más precarias o las mejor construidas. Unas y otras viviendas se ven afectadas por el ingreso del agua. Oscar Vardé, especialista en ingeniería geotécnica y vicepresidente primero de la Academia Nacional de Ingeniería, consideró que las casas más humildes pueden tener rajaduras y fisuras de base que comprometan su estructura.

"Hay casas que están mal construidas. Levantadas por albañiles, sin planos ni previsión -dijo Vardé-. Habría que hacer un estudio serio antes de que vuelvan, para ver si hay que apuntalarlas".

Los puentes son otro de los problemas, señaló. La corriente puede generar erosión y llegar hasta un colapso.

Francisco Retamar, especialista también en geotecnia y miembro del Colegio de Ingenieros Especialistas de Santa Fe, dijo que uno de los puentes que se encuentra sobre el río Salado -que cruza la circunvalación que lleva a la autopista Santa Fe-Rosario- tiene un gran socavón sobre el estribo oeste y que sería necesario hacer un aliviador para que no soporte tanta agua. "Hay que estar muy atentos con toda la zona de valle que está inundada -consideró-. En especial el barrio Fonavi-Centenario, construido sobre terrenos rellenados."

Carli advirtió sobre los pozos negros. Dijo que si bien muchos no se han hundido, es posible que se derrumben a medida que el agua baje: "La gente tiene que tener muchísimo cuidado y mirar muy bien por dónde camina".

Retamar dijo que por el momento es imposible ponderar los daños producidos por el avance del río sobre la ciudad. Al igual que los demás especialistas, piensa que serán necesarios muchos estudios para determinar en qué condiciones quedó el suelo santafecino.

Hasta que eso ocurra, un grupo de inspectores designados por el Ministerio de Educación de Santa Fe será el encargado de verificar el estado de las escuelas, antes de que se retomen las clases. En el caso de los monoblocks del Fonavi, será la municipalidad quien esté a cargo del control.

Recomiendan

  • Caminar con mucho cuidado en las zonas donde hay pozos negros.
  • Controlar que esté cortada la energía eléctrica y que todos los artefactos estén desenchufados.
  • Dejar secar al sol los equipos eléctricos.
  • No enchufar nada, en lo posible, hasta que un especialista determine que se puede.
  • No se recomienda secar equipos eléctricos con secadores u otras fuentes de calor, que pueden dañarlos aún más.
  • No usar artefactos hasta diez días después de secarlos.
  • Quitar todas las tapas de tomacorrientes y llaves para que el agua escurra bien.
  • Verificar si hay grietas o fisuras antes de entrar en las casas y llamar al Colegio de Ingenieros (459-3331) para que evalúen profesionalmente.
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