
Exigen justicia en el caso del Paseo de la Infanta
Demora: aunque el fiscal y el abogado de las tres familias reclaman que se indague a siete personas por el caso de la niña que murió aplastada por una estatua, el juez no tomó medidas para dar con los culpables.
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"Ya pasaron casi nueve meses y no hay resultados en la causa. Aunque el fiscal solicitó la indagatoria de siete personas -entre ellas tres ex funcionarios municipales-, el juez prefiere seguir esperando". El abogado Héctor Noli, representante de las familias que sufrieron la tragedia del Paseo de la Infanta, asegura que no es nada fácil decirle a los padres de las víctimas que "aún no hay responsables".
El 5 de febrero último, una escultura de hierro emplazada en pleno parque público cayó encima de tres menores. Marcela Iglesias, de 6 años, falleció en el acto a centímetros de Lucía Acosta y Antonella Zazzarino, de 5; ellas se salvaron por milagro pero recibieron serias lesiones.
Nadie se hace responsable
La Comuna, los dueños de la galería de arte donde se exponía la escultura y su autor aseguran que no son responsables del hecho. Se refugian en el silencio o se lamentan sin dar más explicaciones del caso. El fiscal de la causa, Marcelo Martínez Burgos, reiteró el pedido de indagatorias por homicidio y lesiones culposas para Danilo Dazinger -el escultor-, Mauricio Lowenstein, Diana Lía de Lowenstein -dueños de la Galería Der Brücke- y Nelly Perazzo -coordinadora del concurso durante el cual se construyó la obra.
Además, solicitó que se indague a tres ex funcionarios de la gestión del intendente Jorge Domínguez, por el delito de homicidio culposo cometido por omisión del deber de cuidado emanado de la condición de funcionarios públicos. Ellos son: Marco Pasinato (ex secretario de Planeamiento Urbano), Héctor Torea y Antonio Mazzitelli (primero y segundo respectivamente del área de Policía Municipal).
La Municipalidad no reconoce como suya la jurisdicción y así justifica su omisión de inspeccionar y ejercer el poder de vigilancia sobre el lugar. Sin embargo, en el expediente consta que las habilitaciones comerciales y el cuidado del paseo público estaban a su cargo.
El magistrado que entiende en la causa, Luis Schelgel, no habla con la prensa. La secretaria del Juzgado Correccional N° 12, Ruth Geiler, lo hizo por él: "El juez no da información sobre expedientes en trámite".
Mientras el tiempo pasa, los padres de Marcela y las otras dos nenas esperan que se identifique a los responsables. "Nadie nos va a devolver a nuestra hija y sabemos que la Justicia es lenta, pero...", dijo Eduardo Iglesias. El soporta el dolor de haber perdido a su hija y también el de no saber cómo fueron las cosas.
Una concesión muy discutida
"Es todo irregular", denunció Eduardo Guarna, jefe del área Control de Funcionarios de la Defensoría de la Ciudad, el otro querellante de la causa. "Una galería de arte, sin estar habilitada para eso, expuso obras en un lugar público sin autorización municipal. Encima, no se guardaron las mínimas previsiones en cuanto a la seguridad de las personas que transitaban por el lugar y ni siquiera se ocuparon del mantenimiento de la obra", concluyó Guarna.
En medio de reiteradas denuncias de una anómala concesión del Paseo de la Infanta, el fiscal solicitó al juez que castigue a los autores del hecho de acuerdo con lo que la ley impone.
Consultado por La Nacion, Martínez Burgos afirmó: "En nuestro país existe una tendencia a disculpar o disimular el reproche que cabe a los autores de delitos culposos (los que se cometen sin intención pero con negligencia o impericia). Sin embargo -agregó-, para mí, hay pruebas suficientes en la causa que habilitan el llamado a indagatorias".
Interrogantes sin respuestas
Dazinger recibió el 2° puesto en el Primer Encuentro de Escultores del Paseo de la Infanta. Ese evento fue patrocinado por la Galería Del Brücke y coordinado por la artista plástica Perazzo. "Elementos", así bautizaron a la escultura que provocó la tragedia que se expuso allí hasta junio de 1995. Desde julio hasta el 4 de diciembre estuvo en el Museo de Telecomunicaciones, y luego regresó a la zona de Palermo. Un mes después se cayó encima de tres menores.
¿Qué hacían semejantes esculturas en un paseo público? ¿A quién pertenecían? ¿Quién otorgó la autorización? ¿Alguien controló el estado de las mismas? A nueve meses de la tragedia, las respuestas a estos interrogantes siguen siendo un misterio.
Vivencias de la tarde de horror
"Yo quiero que lo que nos pasó a nosotras no le pase a nadie más", comentó Antonella Zazzarino, casi sin darse cuenta de lo que decía.
Mientras la madre expresaba su impotencia por la falta de respuestas de la Justicia, ella tomaba una gaseosa y comía papas fritas a escasos metros de donde murió su amiga Marcela Iglesias y de donde ella sufrió lesiones que aún le duelen. Sus ojos miraban sin ver.
Sólo fijó la vista cuando el fotógrafo de La Nacion le preguntó: "¿Tenés ganas de sacarte fotos?" "Sí... Es mi manera de luchar para que se sepa quién fue", respondió Antonella con una sonrisa triste.
"Es un milagro que estemos acá sentadas, el accidente fue ahí nomás. Antonella se salvó porque la estatua tenía un hueco en el medio y ella quedó ahí, trabada..." Con la voz entrecortada, Poli, la madre de una de las dos sobrevivientes de la tragedia del Paseo de la Infanta, empezó a reconstruir la historia.
El 5 de febrero último, sus tres hijas -al igual que todos los chicos de la colonia del Club Banco Hipotecario-, salieron de excursión: iban a San Telmo y a Palermo. Cerca de las 14, cuando estaban en plena diversión, algo inexplicable ocurrió: una estatua de hierro cayó encima de tres menores y ocasionó la muerte de una de ellas y lesiones a las otras dos.
Marcela Iglesias falleció antes de cumplir los 7 años. Lucía Acosta y Antonella se salvaron. Ellas dos, ahora con sus familiares y amigos, intentan seguir adelante.
"Yo agradezco todos los días que mi hija esté viva, pero necesito sentir que se hace Justicia. Tengo fuerzas y voy a seguir hasta saber cómo fueron las cosas. Quiero que me expliquen cómo pasó lo que pasó, quién permitió que una mole de 300 kilos sin soldaduras estuviese en pleno parque público", se quejó Poli.
La vida de tres familias cambió por completo hace casi 9 meses. Los padres de Marcela ya no la verán jugando al ajedrez: "Había dado los primeros pasos y le gustaba mucho", contó a La Nación Eduardo Iglesias. Los de Lucía y Antonella se esfuerzan para que la tragedia desaparezca de la vida de sus pequeñas.
"Después del accidente empezó un tratamiento con una psicóloga que pagamos nosotros con mucho esfuerzo. Ella nos explicó que la nena tiene una especie de imán con el peligro porque, como sobrevivió a algo muy terrible, ahora cree que es superwoman", explicó Poli.
El día de la tragedia, Antonella volvió en el micro como todas las tardes, tenía las piernas lastimadas y repetía que se le había caído un fierro encima.
"Nadie me dijo qué había pasado. Me enteré porque la gente llamaba a casa para saber cómo estaba mi hija. Cuando la nena señaló la pantalla de la tele y se puso a llorar, relacioné todo: las heridas, el fierro, el Paseo de la Infanta. Sólo un mes después empecé a entender lo que había pasado", concluyó la mamá de Antonella.
Nadie se hace responsable
La Nación intentó ubicar a los siete presuntos responsables identificados por el fiscal de la causa.
La esposa del escultor Danilo Dazinger dijo que ellos no hablan con la prensa y se negó a dar el nombre de sus abogados: "Además, mi marido no tiene la culpa de lo que pasó." Mauricio y Diana Lía Lowenstein están de viaje en Miami, informó una empleada de su galería de arte.
La artista plástica Nelly Perazzo hizo su descargo: "Yo coordiné el evento donde nació la escultura, pero terminó el 4 de diciembre de 1994 y yo me desvinculé por completo. Además, nunca me citaron para declarar." Los tres ex funcionarios municipales involucrados se fueron con la llegada de De la Rua. Los reiterados intentos para obtener su versión de los hechos fueron infructuosos.





