
Fendrich está libre y no piensa hablar del dinero
Sus compañeros no lo perdonan.
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SANTA FE.- Pasados tres minutos del mediodía de ayer, y después de 4 años, 9 meses y 21 días de haber permanecido en la cárcel de Las Flores, al norte de esta capital, Mario Fendrich recuperó la libertad.
El ex subtesorero de la sucursal Santa Fe del Banco Nación, de 56 años, fue condenado, en 1996, a 8 años de prisión por haber retirado del tesoro de la entidad 3.286.000 pesos.
Y, según dijo, pasado mañana iniciará "su nueva vida" cuando concurra a las oficinas de una pequeña empresa, que hace unos pocos meses encaró su hijo Federico (21 años), dedicada a la fabricación de paneles de yeso para techos.
Muy parco, cansado por la tensión de las últimas horas en prisión, dijo: "Estoy muy contento de haber obtenido la libertad condicional. Voy a estar en mi casa, con mi familia, recuperando lo mucho que perdí en todos estos años".
"No voy a hacer más declaraciones. Déjenme ir", pidió Fendrich en la entrada de su domicilio, situado en la zona sur de la ciudad. Todos le hacían la misma pregunta: ¿dónde está el dinero que se llevó?
Sus abogados, Antonio Ciaurro e Iván Raymondi, con quienes Fendrich abandonó la cárcel, intentaban frenar la ansiedad del ex subtesorero por eludir las preguntas.
"Sería conveniente que la Justicia investigara quiénes lo secuestraron, quienes tenían amenazada a su familia y dónde está el dinero", sostuvo Ciaurro.
Para el defensor, "(Fendrich) ha tenido problemas económicos muy serios para pagar la multa de 73.000 pesos que el tribunal (oral federal) le impuso y debió abonar en 12 cuotas. Su familia y amigos lo ayudaron. Nosotros debemos creer lo que nos dice", apuntó.
Hasta hace dos meses, Fendrich gozaba de una salida mensual de 8 horas, que se amplió luego, cuando fue autorizado a estudiar computación. Concurría sin custodia a un instituto céntrico y su conducta de detenido fue calificada como "brillante" por las autoridades del penal.
A pesar de su libertad condicional, que lo obliga a trabajar y a no abandonar el país, el ex subtesorero deberá enfrentar la causa civil iniciada por el Banco Nación, que le reclama la devolución del dinero.
Los puntos oscuros
Pero los interrogantes de aquella tarde del viernes 23 de septiembre de 1994, cuando Fendrich comenzó a bosquejar lo que luego se llamaría el "robo del siglo", perduran y -en el razonamiento del hombre común- se multiplica n. Por ejemplo:
- ¿Fendrich tiene pruebas de que sus amigos -que supuestamente aparecieron como cómplices y fueron absueltos- saben dónde está el dinero?
- ¿Por qué nunca se encontró el vehículo -Regatta rojo- propiedad de Fendrich, con el cual se alejó del banco llevando el dinero?
- ¿Por qué no se instruyó el expediente en el cual el tribunal oral ordenaba a la Justicia investigar el destino del dinero robado?
El hombre que ingresó en el Libro Guinness de los Récords por ser el autor del mayor robo individual e incruento sabe lo que todos se preguntan. Y está en libertad porque cumplió con la Justicia. Aunque usted no lo crea.
Sus compañeros no lo perdonan
SANTA FE.- Juan José Sagardía tiene 55 años y fue el tesorero de la sucursal local del Banco Nación, inmediato superior de Mario Fendrich. El día del robo no se encontraba en funciones; regresó el lunes 26 de septiembre de 1994 y se encontró con una novedad que jamás había imaginado.
"Nunca le perdonaré lo que hizo. A varios de sus compañeros fue como si nos hubiese matado en vida. El banco nos echó como a perros, y aunque la Justicia estableció que no teníamos nada que ver, nunca nos llamó para pedirnos ni siquiera disculpas, ni menos para indemnizarnos.
Ese directorio del Nación fue el mismo que se ensució las manos con 37 millones de dólares del caso IBM, con (Aldo) Dadone a la cabeza. Vea qué paradoja: ellos y Fendrich están en libertad", se sinceró ante La Nación el nombrado Sagardía, aquel Gallego, como Fendrich escribió en un papel avisándole lo que se había llevado.
Sagardía no recibió ni un peso de indemnización. Le inició juicio al banco, pero tuvo la mala suerte de que su expediente ingresara por el juzgado federal Nº 2 de esta capital, que desde 1996 no tiene juez. Sólo en marzo del 2000 se cubrirá la vacante y, a partir de entonces, se analizará su causa.
Autor del libro "3.200.000, el robo nacional", Sagardía trabaja en la obra social de los jerarquizados del Nación.
"Yo también me porté bien"
"Todo está tan mal que Fendrich robó, es cierto que lo juzgaron, pero se portó bien durante 4 años y 9 meses y recibe un premio de 3.200.000 pesos. Yo perdí mis 33 años de bancario, también me porté bien este tiempo, y sin embargo el banco ni siquiera me pidió disculpas porque me echó sin causa. La verdad: me siento un ciudadano de cuarta. Todos se lavaron las manos y a mí me perjudicaron", enfatizó.
La suerte también les fue esquiva a los otros tres directos involucrados inicialmente en el caso y que el banco cesanteó.
Fridolín Bisang, el gerente de la sucursal, quien el día del robo se encontraba en Suiza, vive en Humboldt, a 70 kilómetros al oeste de esta capital. Es vendedor de muebles. Delfín Villalba, gerente del Area Comercial, volvió a donde nació, Reconquista, al norte de la provincia, y es empleado de un frigorífico. Por último, Héctor Viola, de la misma gerencia, vende autos en San Justo, también en el interior.
De los amigos directos de Fendrich, como Rogelio Picazzo y su familia, que supuestamente fueron la punta del ovillo de esta novela, poco se conoce.
Una sola vez El Correntino recibió su visita.
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