
Festejaron los 1200 años de un pueblo alemán
Se llama Niederklein; Rivadavia trajo de allí a varias familias
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Domingo 11 de marzo de 1827. Media mañana. Ciento sesenta y tres colonos alemanes -46 familias- esperaban ansiosos las palabras de don Vicente López y Planes, por aquel entonces juez de paz del pueblo de San José de Flores.
Los inmigrantes alemanes habían soñado con aquella jornada desde que pisaron suelo argentino, casi un año antes. Les habían prometido tierras, maquinaria, ganado y la posibilidad de un futuro próspero.
"Cuando se trata de dar nombre a este pueblo, que se levanta en los campos que pertenecieron al Colegio San Carlos de Buenos Aires, ¿qué nombre puede presentarse con más naturalidad y justicia que el de Chorroarín?", dijo el autor del Himno Nacional, refiriéndose al profesor de filosofía que dirigió la Biblioteca Pública por aquellos años.
Les entregaron la tierra
Acto seguido, se entregaron los solares a los agricultores rubios y fuertes, entre los que estaban Adan Michault, Guillermo Fraut, Pedro Grosch, Carlos Klein y Juan Brach, cuyo apellido fue cambiado por Prack .
Sin embargo, todo quedó en los papeles. Los alemanes se instalaron en los terrenos de La Chacarita de los Colegiales y llegaron a prosperar, pero el pueblo de Chorroarín no tuvo futuro.
Los trajo Rivadavia
Juan Brach nació en 1772 en Niederklein, un pueblo rural de Alemania. Contrajo matrimonio con Elizabetha Flugel y tuvieron tres hijos: Juan, Conrado y Ursula. En 1826 llegaron a la Argentina integrando el primer contingente europeo que oficialmente ingresó en el país, por gestión del presidente Bernardino Rivadavia.
Ayer, a 1200 años de la fundación de Niederklein, los descendientes de aquellos pioneros se reunieron para celebrar el aniversario, uniéndose -a la distancia- al festejo que se lleva a cabo desde el sábado último y hasta el 17 de este mes en el pueblo alemán, unos 100 kilómetros al norte de Francfort.
Allá habrá, entre otras cosas, conferencias, grandes conciertos y conjuntos de baile. Aquí, unos ciento cincuenta descendientes de Juan Brach compartieron un prolongado lunch y hasta se conocieron algunos nuevos miembros de la familia.
Testimonios
El salón donde se llevó a cabo el encuentro parecía un museo. Se exponían fotos antiguas, un árbol genealógico completo, documentos históricos, viejas prendas de vestir y recortes de periódicos del siglo pasado.
"No somos ni más ni menos que lo que podamos ser con nuestro esfuerzo", dijo Horacio Prack, chozno de Juan Brach, a su particular audiencia.
Liliana Prack fue interceptada por LA NACION cuando conocía a su tía segunda. "Esto de conocer gente a los 40 años me encanta", dijo.
Diálogos como el siguiente se repetían en cada rincón:
- ¿Conocés a Federico?
-No.
-Entonces te presento a tu primo.
La gran fiesta
- El salón parecía un museo: había fotos antiguas, un árbol genealógico, documentos históricos y viejas prendas de vestir. Unos ciento cincuenta descendientes de la familia Prack celebraron el 1200° aniversario de Niederklein, su pueblo natal, 100 kilómetros al norte de Francfort.
En Niederklein la gran fiesta del aniversario incluye conferencias, grandes conciertos y presentaciones de conjuntos de baile, hasta el 17 del mes actual.


