
Fue liberado el padre de los Milito
Ayer, minutos después de las 6, los secuestradores abandonaron a Jorge Milito en el límite entre Ezpeleta y Berazategui
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Jorge Salvador Milito fue liberado sano y salvo, ayer por la madrugada, a quince cuadras de la tosquera donde, el 12 de agosto último apareció flotando el cadáver de Diego Peralta, el chico secuestrado y asesinado en El Jagüel.
Según informaron fuentes policiales, el padre de los futbolistas de Independiente y Racing, Gabriel y Diego Milito, fue liberado minutos después de las 6, en una calle de tierra situada en el límite entre Ezpeleta y Berazategui, cerca de uno de los puestos de peaje de la autopista Buenos Aires-La Plata, luego que sus hijos pagaron 100.000 pesos de rescate.
El padre de los jugadores de fútbol había sido secuestrado anteayer en la esquina de su casa, en el barrio La Cañada, de Bernal.
En principio los secuestradores exigieron 200.000 dólares de rescate. Además, en las sucesivas llamadas aseguraron que no aceptarían ni un dólar menos porque sabían que Gabriel había cobrado recientemente casi el doble de esa suma por un contrato anterior con Independiente.
"Todo lo que juntamos"
Durante la primera comunicación, los delincuentes habían otorgado un plazo de seis horas a los hermanos Milito para que juntaran el dinero. Pero, en la última llamada, registrada minutos después de las 3 al teléfono celular del representante Hugo Issa, acordaron pagar 100.000 pesos.
"Fue todo lo que pudimos juntar", dijo Gabriel a los secuestradores, agotado y angustiado, según relataron a LA NACION allegados a la familia.
Jorge Milito fue liberado luego de pasar 18 horas en poder de sus secuestradores muy cerca de la tosquera donde apareció flotando el cuerpo de Diego Peralta. El muchacho, de 17 años había sido secuestrado el 5 de julio último en la localidad de El Jagüel. A pesar que sus padres pagaron el rescate, los secuestradores lo mataron. Su cuerpo fue encontrado 39 días después.
Milito estuvo cautivo en una vivienda de la zona sur del conurbano bonaerense, atado a una cama y con los ojos vendados. El pago del rescate se efectuó en el mismo lugar de su liberación, cerca de las 5. Tras ser abandonado, llamó a sus hijos y sólo dijo: "Estoy bien. Voy para allá".
Según comentó Milito padre, durante su cautiverio pudo hablar tres veces por teléfono con su familia para decir que estaba bien y pedirles que hicieran todo lo que sus captores pedían.
En la zona sur
De acuerdo con el identificador del teléfono celular de Issa, las llamadas que recibió por parte de los delincuentes fueron realizadas desde Quilmes y Ezpeleta.
Al regresar después de 18 horas, se reunió con su esposa y sus hijos en un cuarto de la casa. "Ahora estoy bien, con mi familia, pero siento mucha impotencia", dijo.
Escoltado por sus hijos, Jorge Milito confesó, ya a salvo: "El momento más duro fue cuando a la noche se cortaron las negociaciones y no sabía qué podía pasar".
"No me pegaron y me trataron bien. Me dieron de comer y de beber. Cuidaban mucho que no se me salieran las vendas de los ojos", recordó.
Según dijo, no pudo reconocer las voces de sus captores, aunque precisó que eran entre cuatro y cinco personas "medianamente jóvenes".
"Estuve sentado en una cama. Ellos preguntaban por los chicos y hablaban de fútbol, pero se confundían los equipos", contó, y agregó que los secuestradores "eran muy profesionales y no se llamaban entre sí por sus nombres de pila".
Issa comentó que, según los teléfonos registrados en su celular, Milito habría estado secuestrado cerca de su domicilio y agregó que "seguramente los secuestradores son gente de la zona".
Dos voces
"Hablé con dos hombres distintos. Uno era joven y parecía muy coherente y racional, pero el otro estaba muy nervioso y se enojaba mucho. Me cortaba antes de dejarme contestar", detalló Issa, que colaboró en la negociación.
Lo mismo ocurrió a principios de abril último entre Juan Román Riquelme y su representante Marcos Franchi, durante el secuestro de Cristian, uno de los hermanos del actual futbolista de Barcelona, de España.
"Eran profesionales y demostraron tener un gran conocimiento de la familia. Nunca hablaba la misma persona y se jactaban de que no era el primer secuestro que realizaban", dijo.
"Por suerte ya todo terminó. Viví el peor día de mi vida. Me siento muy contento, pero la preocupación sigue porque estamos en manos de nadie; vivimos en permanente peligro. No pensamos seriamente en irnos de la Argentina. Esa es una cuestión familiar que debe ser muy analizada", comentó Gabriel Milito.
Gallego también se quiere ir
- El director técnico de Independiente, Américo Gallego, se sumó a la lista de gente relacionada con el deporte que, preocupados por la inseguridad, emigrará del país. La decisión del entrenador se sumó a la del futbolista de River Plate Eduardo Coudet, que por la misma causa viajó ayer a España para sumarse al Celta, de Vigo. Gallego habló ayer en el predio de Villa Dominico, tras la práctica de la que participó el futbolista Gabriel Milito, una vez liberado su padre, Jorge. "Ya lo tengo decidido: cumplo el vínculo con Independiente en diciembre y me voy. Acá no se puede vivir más tranquilo".
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