
Fueron relevados 35 altos jefes de la Policía Federal
Ya son 49 los desplazados desde que el Gobierno echó a Giacomino por presuntos hechos de corrupción
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La Policía Federal relevó ayer a 35 comisarios y comisarios inspectores como parte del proceso de cambio que se inauguró con la caída del ex jefe de la fuerza Roberto Giacomino, a quien el Gobierno echó por presuntos hechos de corrupción.
Entre los altos jefes policiales que deben regresar a sus casas se cuentan 28 comisarios y siete comisarios inspectores, una jerarquía intermedia, de la que dependen los jefes de todas las comisarías.
Esta es la primera vez que la Secretaría de Seguridad y el Ministerio de Justicia pasaron por el tamiz político los desplazamientos y las nuevas designaciones, que siempre quedaban exclusivamente en manos del jefe de la Policía Federal.
Las modificaciones, según dijeron a LA NACION altos funcionarios del Gobierno, apuntan a consolidar en los mandos medios la idea de poner oficiales que asuman la responsabilidad en las diversas áreas de influencia dentro de la ciudad, tanto en combatir la delincuencia como en el compromiso de transparencia de su gestión.
Uno de los comisarios inspectores desplazados es Orlando Oliverio, que está detenido con prisión preventiva, acusado por los incidentes ocurridos el 19 y 20 de diciembre de 2001 en la Plaza de Mayo, que derivaron en la renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa.
Los otros comisarios inspectores que deben irse son Francisco José Tulio, Carlos Silva, Víctor Fimani, Roberto Casanova y Daniel Recanatesi.
La Secretaría de Seguridad informó que muchos de los relevos son oficiales que cumplieron su ciclo, pero otros fueron desplazados por cuestionamientos.
Además fueron pasados a disponibilidad los comisarios Roque Lacanna, Luis Sequeria, Daniel Herrera, Alberto Fernández, Adalberto Comba, Félix Valdez, Agustín García, Norberto Madrid, Leonardo Cura, Delmiro Barrios, Roque Purita y Roberto Arzoumanian y Carlos Dobrovolny.
Los siguientes comisarios que habían pedido el retiro voluntario también quedaron disponibles: Daniel Fumega, Miguel Angel Cesti, Ricardo Gómez, Daniel Adolfo Rodríguez, Darío Sosa, Horacio Romero, Jorge Paterno, Justo Bustamante, Manuel Mazza, Héctor Pereyra, Alejandro Carrizo, Oscar Pérez Lugones, Miguel Cancina, Mario Carmona y Carlos De Rissio.
En estos casos se trata de comisarios cuya situación ya había sido tratada por la Junta de Calificaciones el año último y no habían sido ascendidos. Este año la junta revisó su situación por segunda vez y tampoco merecieron un ascenso, por lo que por ley quedaron en disponibilidad.
Desde el alejamiento de Giacomino dejaron la Policía Federal 49 altos jefes, lo que en un primer momento anticipó Gustavo Beliz, al señalar que la caída del ex jefe de la Policía Federal era sólo "la punta de un iceberg".
Claro que la situación de cada uno de los policías que dejó la fuerza es diferente, pues la cuenta agrupa tanto a los que se fueron por una cuestión de antigüedad o por haber quedado sin destino y a los que fueron dejados a un lado por una decisión política del ministro Beliz y del secretario de Seguridad, Norberto Quantín.
No obstante, el año último cuando Giacomino fue designado en el lugar que ocupaba Rubén Santos, tuvieron que dejar la policía unos 40 oficiales.
Este, por otra parte, es el primer año que la Junta de Calificaciones decide los ascensos con intervención del poder político.
De hecho, a una semana de asumir Eduardo Héctor Prados como nuevo jefe de la Policía Federal había designado como superintendente de Seguridad Metropolitana al comisario mayor Juan Damis, que, a los cinco días, presentó su renuncia cuando Quantín estuvo en desacuerdo con cinco de los ocho nombres de comisarios inspectores que Damis había propuesto para dirigir cada una de las ocho circunscripciones en las que está dividida la ciudad.
Puesto clave
Se trata de un puesto clave porque de esos comisarios inspectores dependen todas las comisarías de la Capital Federal. Quantín quiere que cada uno de esos ocho oficiales se haga responsable de la eficacia en la persecución y prevención del delito en cada zona y por el funcionamiento transparente de cada comisaría.
Los nuevos jefes en esas áreas son: en la Circunscripción I, que abarca a las comisarías 1a., 2a., 3a., 4a. 14a., 22a. y 46a. quedó a cargo del comisario Gustavo Luis Carca, quien era jefe de la Delegación Morón.
La II quedó a cargo del comisario Ricardo Faranna, ex jefe de la comisaría 22a., y tiene a su cargo las comisarías 5a., 6a., 7a., 8a., 9a., 18a. y 20a. En la Circunscripción III, que abarca las seccionales 15a., 17a., 19a., 21a., 23a. y 53a. el nuevo jefe es el comisario Carlos María Basualdo, que era jefe de la comisaría 43a.
En tanto que el nuevo jefe de la IV integrada por las comisarías 16a., 24a., 26a., 28a., 30a. y 32a. es el comisario Juan José Pirsic, quien estaba como jefe en la división Servicios Médicos Generales, de la Superintendencia de Bienestar.
La Circunscripción V, integrada por las seccionales 25a., 27a., 29a., 31a., 33a., 37a. y 51a. quedó a cargo del comisario inspector Alejandro Cano, quien se desempeñó como jefe del Departamento Cuerpo Policía Montada.
La VI, compuesta por las comisarías 10a., 11., 12a., 13a., 34a., 38a., y 50a. quedó al mando del comisario Juan Antonio Ordóñez, ex titular de la comisaría 46a. La VII Circunscripción quedó a cargo del comisario Lucio Tirao, ex jefe de la seccional 38a., y abarca las comisarías 35a., 39a., 41a., 43a., 45a., 47a. y 49a.
Por último, la VIII integrada por las comisarías 36a., 40a., 42a., 44a., 48a. y 52a tendrá como jefe al comisario Rubén Esteban Aráoz, quien con anterioridad fue titular de la Delegación Santiago del Estero.
Aún resta que la Junta de Calificaciones trate la situación de otros comisarios y de los subcomisarios que están en condiciones de ascender, con lo que se prevé que otros jefes policiales queden sin destino y deban abandonar la fuerza.
Recién entonces se conocerán los nombres de todos los titulares de cada una de las seccionales porteñas. Se descuenta que con estas modificaciones, al menos 75 por ciento de las comisarías cambiará de titular, ya que algunos pasarán a retiro y otros serán trasladados.
El Gobierno trabajó este año puertas adentro de la Policía Federal. La designación de oficiales superiores y jefes, por ley, se realiza mediante un decreto presidencial, que es delegado en el Ministro. Generalmente el funcionario político era ajeno a este proceso y sólo intervenía cuando rubricaba casi a libro cerrado las propuestas de los uniformados.
Pero ahora se trabajó entre la Secretaría de Seguridad y Prados para seleccionar quiénes se quedaban y quiénes debían irse. Todos los legajos fueron así sometidos a un control riguroso para evitar casos de policías que se hubieran enriquecido en forma ilícita, que estuvieran involucrados en la represión ilegal de la subversión o que tuvieran alguna causa en trámite producto de su labor.
Estos legajos se completaron luego con la evaluación de los antecedentes de los candidatos y se llegó a esta selección final.
Promesas
Cuando el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos puso en funciones a Noberto Quantín como secretario de Seguridad Interior, anunció los 39 puntos que definían la Policía Federal que quería el gobierno. Estos son los principales.
Policía ciudadana: cada circunscripción elevará un plan de seguridad para su área.
Investigaciones: más brigadas de investigaciones y contra las drogas.
Comisarías pyme: cada una manejará y dispondrá su presupuesto.
Balance público: cada comisaría publicará un balance.
Mapa del delito: cada comisaría publicará su propio mapa del delito y su productividad.
Personal: todos conocerán quiénes son los efectivos, los salarios y los horarios; los policías estarán como mínimo 4 años en el mismo barrio.
ISO 9001: en 4 años, las comisarías deberían lograr certificados de calidad ISO 9001.
Custodias: serán reducidas en un 30 por ciento.
Más policías: 500 cadetes egresados serán destinados a comisarías.
Parques y plazas: cinco grandes parques públicos serán vigilados las 24 horas.
Prevención especial: de personal de sustracción de automotores, drogas y defraudaciones.
Derechos humanos: se crea una nueva superintendencia con ese nombre.
Mediación comunitaria: se reforzará la formación policial en esas materias.
Asistencia a la víctima: se reforzará esa área y también la contención de la violencia familiar.
Policías caídos: se refuerza la asistencia a la familia. Un pariente será incorporado al Estado.
Desarmaderos: se clausurará todo comercio que no justifique el origen de los productos.
Consumo de alcohol: se prohíbe la venta de bebidas alcohólicas en quioscos entre las 22 y las 6.
Contra las drogas: se presentará un plan conjunto con Gendarmería y Prefectura, y se habilitará una línea para denuncias antidrogas.
Plan alerta: se generalizará en la ciudad.
Escuela de seguridad: se formará una burocracia civil que acompañe el Esfuerzo Nacional de Policía.
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