Gerentes de sistemas que ayudan a Missing Children
Son 270 personas que utilizan su red para buscar chicos
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Se dieron cuenta de que, además de compartir conocimientos, toda su teoría podía ayudar a mejorar, en la práctica, el trabajo de otros. Unieron fuerzas, intercambiaron contactos y se sorprendieron con el impacto de su intervención.
El grupo de socios está formado por 270 gerentes de sistemas de las principales empresas. Fundado en 2002, son una red de pares que están permanentemente conectados para compartir información, dudas y experiencias.
Se encuentran varias veces por año en reuniones de medio día y una vez al año, hacen una reunión de dos días que se divide en cuatro módulos. "En la reunión anual llamada SimpoCIO del 2005 decidimos hacer algo en el último de los módulos que no tenga nada que ver con las cuestiones técnicas", cuenta el coordinador del grupo y colaborador del sirectorio del Banco Provincia, Pablo Perl.
El país estaba en llamas y todos votaron que ese módulo tuviera un matiz solidario. Invitaron a Juan Carr, de la Red Solidaria, y a Lidia Grichener, presidenta de Missing Children.
"Lo que más recuerdo de ese encuentro fue ese cuarto módulo. No sé de qué se habló de tecnología, pero sí me acuerdo perfectamente de esa charla", dice Omar Said, de CTI.
"Traté de transmitirles la emoción que representa ayudar a otros", explica Lidia, que en esa charla se reeencontró con Pablo: habían sido compañeros de estudios.
Ella, que también estudió computación, sintió que todos hablaban un idioma común y les dio un mensaje simple: todos podemos ayudar desde nuestro lugar, no importa cómo ni cuánto; lo que importa es hacer algo.
La reacción fue inmediata. "La gente empezó a murmurar. Terminó la charla y todos sentimos el deseo de colaborar", asegura Pablo. A los pocos días se reunieron con las voluntarias de Missing Children para poner manos a la obra en dos puntos que la entidad necesitaba: difusión e infraestructura.
En cuestión de horas resolvieron los problemas más urgentes: una computadora, un scanner, y renegociaron los contratos con las compañías telefónicas.
Pero lo más importante llegó unos meses más tarde. Y fue el resultado de un proceso que movilizó internamente a las empresas a las que pertenecen los gerentes.
Nadie se olvida de la emoción que circuló por la red cuando aparecieron los primeros chicos, a través de la publicación de sus caritas en una factura de CTI: María del Rosario, Sara Agustina y Pablo Jesús García. Y luego, la aparición de Silvio Bina, después de un año de búsqueda.
"Este es uno de los pocos casos, en que lo esencial no debe ser invisible a los ojos, ya que cada foto publicada con la carita de un niño perdido es una ventana a la esperanza de su familia que lo busca", dijo uno de los gerentes, cuando aparecieron los tres hermanitos. "Saber que entre nosotros hay gente que no sólo son excelentes profesionales sino que también tienen una gran sensibilidad humana alimenta mis esperanzas de que todavía es posible dejarles a nuestros hijos un país mejor", decía otro de los miembros del grupo.
Aunque la mayoría son de esta ciudad y alrededores, hay miembros de Rosario, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán o Mar del Plata. El mail del grupo es grupocios@yahoo.com.ar.
"Desde que surgió lo de Missing Children, intenté imaginarme cómo sería el día, cómo sería la emoción, el sentir del primer chico que se encontrase a través de algunas de las acciones de nuestro grupo... Y la verdad es que todo lo que pude haber imaginado es poco comparado con esto que siento hoy", se emocionaba otro.
Hacia adelante
"¿Entendés que es muy movilizante el efecto multiplicador que tiene todo esto? Fue darse cuenta de que esta alianza no sólo ayudó a que aparecieran chicos que estuvieran perdidos, sino que las empresas se sumaran a esta posibilidad de colaborar", aclara Omar.
"Es que la gente quiere canalizar sus ganas de ayudar y muchas veces no sabe cómo", explica Pablo. "Fue muy emocionante que encontraran el espacio para hacer algo que tenían pendiente: ayudar. Me alegra ver cómo gente tan unida a la tecnología se comprometió con el proyecto y ahora se emociona con los resultados", añade Lidia.
Felices por el camino recorrido, hoy van por más. "Necesitamos llegar al interior y ellos son fundamentales en este crecimiento", dice Lidia.
"Sentir que juntos podemos ayudar nos da un espíritu diferente", resume Pablo, con indisimulable orgullo.


