
Habilitarán en Caballito un galpón para vendedores ambulantes
En Retiro, Once y Constitución hay numerosos puesteros que siguen vendiendo en las calles
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La Ciudad anunció que habilitará un galpón donde funcionará el Paseo de Compras Caballito, en un terreno perteneciente al gobierno porteño, en avenida Rivadavia 5377, entre Colpayo y Rojas.
Así lo aseguró a LA NACION la secretaria de Gobierno y Control Comunal, Silvana Giudici, al ser consultada sobre la continuidad en numerosos puntos del distrito de venta ilegal ambulante, una de las principales quejas de vecinos y transeúntes de Retiro, Once y Constitución.
Giudici admite que el gobierno aún no pudo resolver la cuestión de fondo: la resistencia de esos vendedores ilegales a los operativos que realiza la Ciudad. "Por eso seguimos realizando operativos en forma permanente. Nuestro principal objetivo es luchar contra la venta clandestina que realizan redes ilegales. Son las que comercializan mercadería de contrabando y con marcas falsificadas, como por ejemplo, ropa y calzado", dijo.
Respecto del Paseo de Compras Caballito, la funcionaria explicó que su habilitación se dispondrá por medio de un decreto del jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, cuya firma está prevista para los próximos días. Y explicó que mediante ese instrumento se otorgará a los vendedores la tenencia precaria por cinco años de un puesto en el lugar, donde podrán construir las instalaciones bajo la supervisión de las autoridades locales.
"Habrá espacio para 40 puesteros, según el mismo esquema del galpón habilitado en Retiro. Se le dará un permiso personal e intransferible a cada uno, y deberán acreditar el origen de la mercadería", explicó. Uno de los propósitos del gobierno es despejar la avenida Rivadavia entre Rojas y Acoyte, cerca de la estación Primera Junta, donde son constantes los conflictos con los vendedores, algunos de los cuales han llegado a encadenarse a sus puestos para que no los removieran.
La contracara
Pero mientras se concreta ese anuncio, ¿qué pasa en otros lugares de la ciudad donde la venta ilegal se ha transformado en un problema sin solución definitiva? Los puesteros siguen allí, desafiantes. Montan sus "comercios" en carros móviles, con rueditas, lo que les permite huir ante la llegada de los inspectores.
Según pudo comprobar LA NACION durante un recorrido realizado por diversos barrios de la ciudad, los vendedores ilegales permanecen en las plazas Constitución y Miserere, y en Retiro, donde se resisten con tenacidad a ser desalojados, especialmente de la avenida Ramos Mejía. También los hay dispersos en otras esquinas y arterias de la Capital.
"Vengo y me voy"
Por caso, mercadería ilegal se vendía la semana última en algunos puestos situados sobre la avenida Ramos Mejía, según pudo observar LA NACION. Se ofrecían calculadoras, medias, hojas de afeitar, ropa interior, anteojos de sol, ojotas, alpargatas y hebillas, entre otros artículos.
"Yo vengo y cuando llegan los inspectores me voy", dijo Beatriz, de 25 años, que vende radios, relojes despertadores y pilas. "Sólo quiero trabajar, porque tengo que mantener a mi hijo, de cinco años. En dos o tres horas me llevo diez pesos, y con eso comemos", sostuvo.
Otro vendedor, que se identificó como Sergio, afirmó: "Jugamos al gato y al ratón". Su exhibidor de metal, provisto de ruedas y cubierto de zapatillas deportivas, estaba situado a metros de la entrada del Ferrocarril Belgrano, en Retiro.
Cerca de allí, sobre la calle Padre Carlos Mugica, desde el 13 de marzo último funciona un galpón donde el gobierno porteño permite que los vendedores comercialicen sus mercancías.
"Estar acá es mucho mejor", afirmó el presidente de la Mutual de Vendedores de Retiro, Erasmo Vallejos, de 67 años. "Soy vendedor desde los ocho años y sé que una cosa es estar en la calle y otra muy distinta es cumplir con las normas. Esto nos permite un futuro", agregó. Según explicó, la mutual paga un alquiler mensual a la empresa Metropolitano, propietaria del predio.
En plaza Constitución, en tanto, los vendedores ilegales siguen instalados con sus puestos de venta de indumentaria, golosinas y otras mercancías. "Sabemos que no está permitido, pero tenemos que subsistir", intentó justificarse Gustavo Pérez, de 40 años. Según reconoció, aún trabajan allí 43 puestos en la plaza.
Los comerciantes debidamente asentados exigen una solución definitiva. "Nos perjudican, porque nosotros pagamos alquiler e impuestos y ellos no", dijo Fabián Peng, de 35 años, dueño de un quiosco situado sobre la calle Lima.
Sobre la peatonal Florida, en cambio, los comerciantes se muestran satisfechos por la ausencia de puesteros. "No sólo mejoraron las ventas, sino que hay menos robos", afirmó Guillermo, encargado de una juguetería.
No ocurre lo mismo en la plaza Miserere, en Once, donde hay más de una docena de improvisados carritos en los que se ofrecen gaseosas, panchos y sándwiches de milanesa, entre otros alimentos.
Al ser consultada sobre los reclamos de esos comerciantes, Giudici respondió: "Ya logramos sacarlos de la avenida Pueyrredón, de la peatonal Florida y del parque Rivadavia. Y lo seguiremos haciendo. La idea es procurar nuevos lugares alternativos de trabajo dentro del marco legal vigente, donde sólo puedan instalarse los que acrediten el origen de lo que venden".
Según datos de la Secretaría de Control Comunal, desde el 1° de enero hasta el 31 de agosto de este año se labraron 39.993 actas de infracción. En total, se obtuvo por dichas actas un monto promedio aproximado de 5.800.000 pesos.
Ahora, frutas y hortalizas
En Belgrano, los comerciantes de la avenida Cabildo ya no conviven diariamente con los vendedores ambulantes.
"Logramos que se trasladaran a otra parte gracias al gobierno, a la policía de la Seccional 33a. y al Centro de Comerciantes de Belgrano", contó el presidente de la institución barrial, Osvaldo Distéfano.
Los continuos arrestos y decomisos que realizaba la Federal provocaban que los vendedores se trasladaran a otro lugar debido a que las pérdidas que tenían a fin de mes eran mayores que las ganancias.
Si bien es cierto que a lo largo de 20 cuadras los vendedores que hay se pueden contar con los dedos de una mano, hay una nueva modalidad de comerciaización callejera que está creciendo: la venta de frutas y hortalizas. Cerca de las 8 de cada día los vendedores ya están ubicados en su puestos y esperan a que un camión con la mercadería llegue hasta el lugar.
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