
Hallan dos cuerpos enterrados en una casa
Uno de los cadáveres es de una menor, Mónica, prima de los habitantes de la finca; temen que el otro sea el de Yésica Martínez
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Dos cadáveres, uno de una chica de 13 años y el otro aún no identificado, pero que según la policía también sería de otro menor, fueron encontrados ayer en una finca de la calle Dean Funes al 200, en Avellaneda, a pasos de la casa de Yésica Mariela Martínez Quiroga, la menor de nueve años desaparecida el Día de la Madre del año último.
La policía, que ayer trabajó todo el día removiendo los pisos de la casa de Avellaneda, detuvo ayer, a las 19, a dos de los sospechosos del caso, un hombre apodado "Bebe" y de apellido Sánchez, de 20 años, y a su concubina, cuyo nombre aún no trascendió.
Sánchez y su hermano Héctor Anselmo "Nene", todavía prófugo, eran primos de Mónica, la primera de las víctimas halladas, con signos de violación, que se había quedado a dormir en la casa de sus parientes.
Fuentes policiales dijeron a LA NACION que el cadáver de Mónica fue encontrado a las dos de la madrugada de ayer por la policía provincial luego de que supuestamente "Bebe" Sánchez, en vez de denunciar el hecho a la policía, llamó a Víctor Martínez, padre de Yésica Mariela, para contárselo.
Martínez, que sospechaba de su vecino desde que su hija Mariela desapareció -las casas de ambos lindan en los patios traseros- fue quien dio aviso a la policía.
El fiscal de la causa, Carlos Hassan, libró anoche una orden de captura en contra de "Bebe" Sánchez que, al cierre de esta edición, seguía prófugo.
Una escena macabra
El espantoso hallazgo de la madrugada, que conmovió a toda la vecindad, fue seguido por otro shock: la policía encontró un segundo cuerpo putrefacto al atardecer, oculto dentro de un contrapiso al que le habían colocado cerámica encima, según confirmó el jefe de la Departamental de Lomas de Zamora, comisario mayor Juan Remigio Soto.
Soto sospecha que en la vivienda podría haber más sorpresas: en esa misma zona también está desaparecido un menor varón de 15 años.
"Ha sido un crimen atroz. La nena de 13 años estaba al borde del pozo ciego, con su malla a la altura de las rodillas, en posición fetal, rodeada de mugre", dijo a LA NACION Soto. Y aclaró: "Ya tenemos identificado al presunto autor del hecho, que está prófugo, que es primo de la víctima y tiene antecedentes por violación".
Se refería al prófugo Héctor Anselmo Sánchez, "Nene", que cumplió una condena de seis años en la cárcel de Olmos por la violación de una sobrina.
El segundo cadáver "no es muy grande", según dijo el jefe policial, que no descartó que se tratara de Yésica Mariela. Fue llevado a la morgue de Lomas de Zamora y sólo hoy al mediodía se conocería su identidad.
Tras descubrirse el segundo cadáver, Martínez dijo: "Cuando desapareció mi hija Mariela se había buscado en la vivienda de los Sánchez con perros, pero no se allanó el lugar. Y ahora sería bueno que se realicen excavaciones, porque en el baño faltaba la bañera y había tierra removida".
Una vez conocida la noticia, la madre de Yésica fue llevada en una ambulancia por una descompensación. Es que la niña vivía junto con su familia en una casa lindera a la vivienda donde encontraron los cadáveres y la familia siempre sostuvo que Sánchez fue una de las últimas personas que vio a la pequeña antes de su desaparición, aunque la Justicia en ese momento no encontró razones para detenerlo, según dijeron los padres.
La víctima de 13 años, Mónica, vivía con su familia en el asentamiento de emergencia conocido como Villa Tranquila, en Avellaneda, y se había quedado a dormir en la casa de sus primos, donde finalmente apareció muerta.
El miedo de los vecinos
Un grupo de vecinos se mostró indignado por lo sucedido. "Alguien tiene que hacerse cargo y sacar de esa vivienda a la familia", dijo a LA NACION Brígida Alcaraz, una vecina que tiene una hija de 9 años y que vive a pocos metros de los Sánchez.
"Anoche escuché gritos y llantos. Acá vivo todo el día con miedo. Casi no salgo a la calle. Trato de no acercarme a nadie", comentó Sabrina (14), asustada por lo ocurrido. "Todos conocíamos al "Nene" y teníamos miedo de que algo así podía volver a ocurrir", comentó Lidia, que vive a una cuadra del lugar del hecho.
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