Hallan los rastros de vida más antiguos
Científicos daneses anunciaron que se trata de restos de carbono depositados por bacterias hace 3700 millones de años.
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Investigadores daneses anunciaron ayer, en la revista científica Science, el hallazgo en Groenlandia de lo que sería la evidencia más antigua de vida sobre la Tierra. Tiene 3700 millones de años y, para decepción de los más fantasiosos, no se trata de ningún fósil ni resto de ser vivo.
Son, en realidad, antiquísimos depósitos de carbono. Luego de analizarlos muy finamente, el doctor Minik Rosing y sus colegas del Museo de Geología de Dinamarca demostraron que, en apariencia, sólo pueden ser obra de seres vivos. Es decir, se trata de una evidencia indirecta.
Para el mundo de la ciencia, sin embargo, la noticia es sensacional. Hasta el presente, los rastros de vida más antiguos conocidos eran los restos de bacterias de 3500 millones de años, encontrados en rocas de Australia y Sudáfrica.
"Ya se sospechaba que restos de carbono hallados en rocas de 3800 millones de años podían haber sido producto de seres vivos -explicó en diálogo con La Nación el doctor Jorge Crisci, jefe del Departamento de Plantas Vasculares del Museo de Ciencias Naturales de La Plata-. Eso no les quita ningún mérito a los científicos daneses. Por el contrario. Lo que han hecho en este caso es hilar más fino. Investigar con mayor precisión depósitos similares en rocas de 3700 millones de años para acercarse más a la sospecha de que, efectivamente, son producto de seres vivos. No me quiero imaginar las dificultades de trabajar con rocas de esa antigüedad."
Carbono, símbolo de vida
¿Por qué se habla de depósitos de carbono? Es sencillo. Los fósiles que estamos acostumbrados a ver (dinosaurios y otros animales prehistóricos) son los restos de las partes duras, generalmente los huesos, que por un proceso físico-químico que lleva millones de años se han petrificado.
Pero hace 3700 millones de años, la vida era microscópica. No había huesos, ni cartílagos... ni siquiera piel. Como si eso fuera poco, las rocas que se formaron en aquella época han sufrido tremendas transformaciones a lo largo de miles de millones de años. Por lo tanto, no hay resto fósil que resista hasta nuestros días.
Los daneses, entonces, tomaron rocas de hace 3700 millones de años, extraídas del oeste de Groenlandia. Las analizaron y se concentraron en los pequeños depósitos de grafito.
El grafito es carbono puro. Y el carbono es el elemento más abundante en las formas vivas.
Por fortuna para los investigadores daneses, hay más de una variedad de carbono; es decir, diferentes isótopos de un mismo elemento, que se denominan con diferentes números. Cuando se analizan esos isótopos pueden aparecer en distintas concentraciones.
El equipo del doctor Rosing descubrió que el antiquísimo grafito de las rocas de Groenlandia tenía un alto contenido de carbono 12, pero poco carbono 13. Y que esos niveles eran similares a los que se aprecian cuando se analizan depósitos de carbono más modernos y mucho mejor conocidos, que incluyen desechos y remanentes de plancton. (El plancton es el conjunto de seres miscroscópicos que forman la base de la cadena alimentaria.) Por lo tanto, los científicos infirieron que los antiguos depósitos de carbono debieron ser obra de seres similares a los actuales, que habitaron la Tierra en sus orígenes.
Los restos de esos seres microscópicos no se ven en las rocas, pero sí su obra. De allí lo de evidencia indirecta .
Viaje al infinito
Los daneses están casi seguros de que los depósitos de carbono que analizaron prueban la existencia de un tipo de bacteria llamada Cianobacteria fotosintética , frecuentemente confundida con otros seres muy primitivos: las algas verdeazuladas. La diferencia entre unas y otras radica principalmente en el tipo de células que las componen.
Pero pese a lo rudimentario de esos seres, se trata de formas de vida con algún grado de complejidad. Por eso, los daneses advirtieron en su informe: "Se puede suponer que una larga cadena de pasos evolutivos precedieron al desarrollo de estos organismos complejos".
En otras palabras, el origen de la vida debe de haber sido bastante anterior. En todo caso, lo que los investigadores encontraron son los rastros más antiguos conocidos, no de los primeros seres que habitaron la Tierra.
"Esto nos habla también del origen único de la vida -agregó Crisci-. Es cada vez más visible que no hubo muchos orígenes, sino uno. Tanto esos seres como nosotros tenemos características en común. Por ejemplo, todos poseemos códigos de información genética".
Sin embargo, para el investigador argentino, lo más impresionante del hallazgo de los daneses es el tiempo. "Trate de imaginar lo que son 3700 millones de años... Es casi como el infinito", dijo.
Generalmente, los científicos aceptan que la Tierra nació hace unos 4500 a 5000 millones de años. "Para algunos autores -agregó Crisci-, unos 1000 millones de años después del nacimiento de nuestro planeta ya existían formas de vida perfectamente constituidas." Hace apenas dos millones de años apareció el género Homo sobre la Tierra; nosotros y nuestra epopeya. Pensemos nuevamente en los 3700 millones...
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