Hay cuatro detenidos tras la muerte de la joven argentina en Palma de Mallorca

Crédito: Instagram
Darío Palavecino
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22 de julio de 2019  • 21:17

MAR DEL PLATA.- Habrá que esperar los resultados de laboratorio para determinar con precisión qué sustancia causó la muerte de Alanís Milagros Moyano, la marplatense de 19 años que sufrió una crisis multiorgánica letal luego de consumir éxtasis durante una fiesta electrónica en Palma de Mallorca, el 14 de este mes. La mitad de esa dosis quedó en su cartera y ahora se intenta determinar si, como trascendió y sugirió la propia familia de la chica, la droga estaba contaminada con veneno para ratas.

La Policía Nacional de España inició la investigación, que se ampliará ahora con la denuncia que realizaron en las últimas horas los padres de la joven. Según cita el portal Diario de Mallorca, hay cuatro personas aprehendidas en procedimientos que se realizaron durante dos eventos recientes en Son Fusteret, el escenario donde se presentan destacados DJ y donde se dio primera asistencia a Alanís.

En poder de estos imputados se secuestraron 130 pastillas de éxtasis, 45 de ketamina, 8 dosis de cristal, 7 de speed y 18 de cocaína. Resta determinar si coinciden las sustancias con aquella mitad (la pastilla con la estampa de una calavera) que dejó la chica en su cartera.

"Los que le arrebataron la vida a mi hija no dormirán nunca más. Toda su decencia será maldecida, El destino me hará saber que murieron como ratas y acá hay muchos responsables... Los veré caer", escribió Paulo Moyano, papá de Alanís, arrasado e indignado por la tragedia.

Junto a su esposa volaron desde Mar del Plata cuando sus otros dos hijos, Lautaro y Lourdes -melliza de Alanís-, les avisaron que la joven estaba internada muy grave. No llegaron a verla con vida. Y para identificar a su hija, Paulo afirmó que había tenido que basarse en un tatuaje que ella tenía en un brazo. "Estaba irreconocible", dijo.

Lautaro Moyano contó que los médicos nunca les dieron esperanzas. El cuadro con el que su hermana había ingresado en la clínica de Mallorca, isla en la que residían con sus abuelos, era gravísimo. "Nos dijeron que tenía hipertermia, con temperatura de 43 grados y convulsiones", contó desde allí.

Tenía afectados los sistemas renal y hepático. Por eso dispusieron su urgente traslado al hospital Clinics, de Barcelona, que cuenta con profesionales y equipos especializados en estos cuadros. "El primer riesgo era que no resistiera el viaje, pero aguantó", dijo. Tomaron eso como una señal de esperanza. Pero nada se pudo hacer para curarla.

Un sueño trunco

Alanís había llegado a Mallorca hace siete meses junto a Lourdes. Vivía en Mar del Plata y había completado el curso en la Escuela de Guardavidas Ciudad de Mar del Plata. Además de visitar a su hermano y abuelos, y pasear, consiguió un puesto de guardavidas en una piscina en la mayor de las islas Baleares.

A la fatídica fiesta del domingo 14 había ido con amigos que había conocido en Mallorca. Ellos aportaron datos fundamentales: contaron que la pastilla que consumió la había comprado antes de entrar en la fiesta electrónica. Y que la asistieron adentro, cuando acusó malestar y dolores estomacales.

"Los chicos cuentan que pidió en la ambulancia que la atendieran, que no podía más del dolor", describió Lautaro. Luego llegaría la temperatura corporal en alza y otros síntomas que confluyeron en un cuadro clínico sin salida.

Medios españoles publicaron que la dosis estaría contaminada con veneno para ratas. Lautaro Moyano solo afirma que del informe preliminar de autopsia surge que su hermana murió como consecuencia de un cuadro de hipertermia originado en el consumo de éxtasis. Y que del análisis de la mitad de pastilla que se rescató se pudo probar que había otras sustancias aún no determinadas. "Si era solo éxtasis seguro se solucionaba con un lavaje estomacal u otro tratamiento", arriesgó.

De la vida en la isla reconoce que la diversión y este tipo de fiestas son parte de lo cotidiano. Pero que de ninguna manera resulta frecuente este tipo de desenlace fatal para un caso de consumo de drogas. Incluso menciona como rumor que otra chica, alemana, habría muerto días antes por una situación similar.

En la familia Moyano todos tenían conciencia de los riesgos del consumo de drogas. Dijo Lautaro que era un tema que se habló siempre con sus padres, sobre todo porque habían tenido el caso de un tío que ameritó una advertencia para que se lo tomara como referencia y no se repitiera la experiencia.

Con el dolor a cuestas Lautaro salió a hablar a los medios para que las autoridades tomen recaudos, esmeren los controles, se haga justicia y no haya que lamentar otra historia similar. Pidió respeto por su hermana, al igual que su padre, que hoy a última hora volvió a postear en redes sociales indignado por los comentarios sobre su hija. "No proyectes tus odios en alguien que jamás te hizo daño", escribió. Por si no quedó claro, fue más coloquial: "No solucionará tu vida hablar boludeces. Solo pido respeto", insistió.

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