Inauguraron bajo la lluvia la estatua del Papa
Homenaje: el presidente Menem encabezó el acto en la Biblioteca Nacional; un grupo de intelectuales cuestiona el lugar elegido.
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Bajo una lluvia torrencial, el presidente Carlos Menem inauguró ayer en una explanada de la Biblioteca Nacional un monumento a Juan Pablo II donado al Estado nacional por la comunidad polaca.
"Asumamos esta lluvia como una bendición de Dios, del cielo, para todos, para todas las comunidades aquí presentes", dijo Menem, mientras el público apretujado alrededor del palco se guarecía como podía con numerosos pero insuficientes paraguas.
"Parece el 25 de Mayo", comentó una señora. "Un paraguas para el Presidente", se escuchó por el micrófono.
Menem llegó en auto y fue recibido por el presidente de la Unión de los Polacos en la República Argentina, Juan Kobylanski; por el secretario de Culto, Juan José Laprovitta, y el embajador ante la Santa Sede, Esteban Caselli.
Ante el arremolinamiento de personas, curiosamente, un custodio de la Presidencia negó el paso para acercarse al palco al director de la Biblioteca Nacional, Oscar Sbarra Mitre, hasta que alguien le aclaró que era "el dueño de casa".
Había jóvenes con trajes típicos polacos y abanderados de unas 70 escuelas, en su mayor parte católicas.
El monumento fue donado por la Fundación Juan Kobylanski y la Unión de los Polacos de América latina. La escultura, de 4,60 metros de altura, fue realizada por el artista polaco Stanislaw Slonina y está situada sobre la barranca, mirando hacia el río.
Pluralismo religioso
Un grupo de intelectuales, encabezado por Beatriz Sarlo, Hugo Vezzetti e Hilda Sabato, calificó como "un error grosero" la decisión de emplazarla en la Biblioteca Nacional, "un lugar que debería ser concebido como un espacio simbólico abierto a la pluralidad y la universalidad del pensamiento". Señaló también que la aceptación de la donación de la comunidad polaca "no debería afectar principios constitucionales de pluralismo ideológico, religioso y cultural".
En la inauguración hubo representantes de distintas comunidades; entre otros, el gran rabino de la AMIA, Shlomo Ben Hamú; el imán de los musulmanes en la Argentina, Mohammed Abdelrahman; el obispo de la Iglesia Ortodoxa de Antioquía, Kirilos Doumat, y el presidente de la Federación Argentina de Comunidades, Abraham Schwartz. "Es un hombre de Dios, amante de la paz", dijo el secretario del Centro Islámico, Abdala Desuque.
Otra objeción señalaba que el decreto ley 5158, dictado por la Revolución Libertadora, impide erigir monumentos a personas vivientes. Al respecto, el senador Ricardo Branda (PJ, Formosa) presentó un proyecto de excepción, que el Senado aprobó en julio y la Cámara de Diputados, el miércoles último. No obstante, el decreto de autorización, que destaca al Pontífice como "figura paradigmática de la cultura", fue firmado el lunes último, Al acto acudió una delegación de Polonia. Entre sus miembros, estaba monseñor Zygmunt Kaminski, arzobispo de Sczecin, una de las principales ciudades polacas. Se hallaban el embajador de Polonia, Jan Neworyta; el presidente de la Pontificia Comisión para la Familia, el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, y el titular de la Comisión para América latina, el obispo español Cipriano Calderón, ex director de L´Osservatore Romano.
En su discurso, leído soportando estoicamente la lluvia, Menem dijo que André Malraux tenía razón cuando decía que "el siglo XXI será el siglo de la religión o no será en absoluto".
Lo acompañaron el vicepresidente, Carlos Ruckauf; los ministros de Justicia, Raúl Granillo Ocampo; de Salud, Alberto Mazza, y de Trabajo, José Uriburu, y el secretario de Seguridad Social, Santiago de Estrada.
Por el Gobierno de la Ciudad, sólo concurrió el director de Relaciones con las Colectividades y los Cultos, Roberto Rodríguez Vagaría.
Asistieron el nuncio, monseñor Ubaldo Calabresi; el presidente del Episcopado, monseñor Estanislao Karlic; el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Bergoglio, y otros doce obispos católicos. Uno de ellos, monseñor José Luis Mollaghan, terminó empapado.
Al retirarse Menem, volvieron a producirse apretujones, con gente que quería saludarlo. Una señora se lesionó un pie al precipitarse sobre el auto del Presidente cuando se acercaba para entregarle una carta y debió ser atendida en una ambulancia.
"No fue culpa del Presidente", aclaró. Indicó que pedía una casa para ella y sus cinco nietos, alojados en un hogar vicentino.
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