Instalan en Palermo una flor que pesa dieciocho toneladas
La montan en la plaza Naciones Unidas; la donó el arquitecto Eduardo Catalano
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La plaza está cubierta por una extraña tela cuasi transparente. Y le da un aspecto triste, melancólico. Sin embargo, detrás de esos paños, algo nuevo se está gestando.
Se trata de la Floralis Genérica, una enorme flor de 20 metros de altura diseñada y donada por el arquitecto Eduardo Catalano, que quedará instalada en el centro de la plaza de las Naciones Unidas -avenida Figueroa Alcorta entre Tagle y Libres del Sud- para el fin de semana, si el tiempo acompaña. El paseo, en tanto, recién será inaugurado a mediados de abril.
De no ser así, la obra quedará detenida hasta que el sol vuelva a salir, simplemente porque las pesadas grúas elegidas para la instalación de la estructura necesitan de un terreno firme y seco para trabajar.
"La flor generaliza a todas las flores y representa a la naturaleza en sí misma: es una flor y es todas las especies. La situación del país es bastante conflictiva. Esta donación contribuye a valorizar la ciudad y, sin duda, es un nuevo atractivo turístico", dijo la subsecretaria de Medio Ambiente, Silvana Giudice.
La obra
La Floralis Genérica será levantada dentro de un espejo de agua de 44 metros de diámetro y formará parte de una obra integrada de cuatro hectáreas.
Mediante un complejo mecanismo, con los primeros rayos del sol, los enormes pétalos se abrirán y se cerrarán por las tardes, cuando el ocaso pueble de sombras la plaza.
Pero en días especiales, como el 21 de septiembre, Nochebuena o Año Nuevo, la flor permanecerá abierta día y noche.
Los movimientos de la Floralis Genérica estarán controlados por el llamado sistema lógico de centro , manejado desde una central de máquinas.
En una nota realizada al creador de la flor hace un año atrás por LA NACION, Catalano describió su obra como "un símbolo de esperanza, una eterna primavera en la que todo crece y se desarrolla".
La Floralis Genérica fue realizada íntegramente en la provincia de Córdoba y tardó diez días en llegar a Buenos Aires.
La demora se debió a la dificultad de transportar la gigantesca obra hasta Buenos Aires, además de las malas condiciones climáticas y los cortes de ruta que debió atravesar. Finalmente, anteanoche, arribó a la ciudad y permaneció hasta las 24 en Villa Lugano.
La descongestión del tránsito fue el momento indicado para que la obra pudiera llegar hasta la plaza. Así, a la medianoche el inmenso camión comenzó su odisea y tres horas después arribó a la avenida Figueroa Alcorta.
Inevitable caos
El lugar, sin embargo, se transformó en un caos ayer a la mañana. La razón era simple aunque no demasiado comprensible: el camión que transportaba los pétalos de la flor quedó estacionado sobre la avenida y ocupó por completo un carril, a lo largo de la extensión de la plaza.
Por la tarde, sin embargo, la avenida había quedado completamente despejada.
Ahora, los seis pétalos -que pesan 18 toneladas en total- están distribuidos a lo largo de todo el terreno de la plaza.
"En tres días la flor quedará instalada. Hoy (por ayer) ingresaron los pétalos en el terreno y en tres días ya van a estar instalados. Durante el fin de semana se retirarán los equipos de montaje y la semana próxima comenzarán las pruebas hidráulicas", aseveró el ingeniero Sergio Posoni, a cargo de la supervisión de la obra por expreso pedido de Catalano.
De no mediar contratiempos, a mediados de abril la escultura quedará inaugurada para que todos los porteños puedan observarla.
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