
Involucraron a un fiscal federal
Un ex empleado del juez Liporaci denunció que Paulo Starc lo amenazó, por encargo del magistrado, para que renunciara.
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Escuchas telefónicas supuestamente ordenadas ilegalmente por el juez federal Carlos Liporaci y el testimonio de un ex empleado judicial involucraron ahora al fiscal federal Paulo Starc en la causa en la que se investiga al magistrado.
Liporaci está imputado por los delitos de amenazas, de abuso de poder, de incumplimiento de los deberes de funcionario público y de cohecho, a raíz de la denuncia de Guillermo Gowland, un ex secretario de su juzgado.
Consultado por La Nación , Starc se mostró sorprendido ante los indicios que lo salpican y se excusó de hablar del tema. "Les agradezco la consulta, pero yo no hablo de causas en trámite", dijo ayer en su despacho frente a una lata de Coca Cola Light semivacía y varios libros de Derecho sobre su escritorio.
Liporaci sumó ayer una nueva denuncia penal y un nuevo pedido de juicio político, presentado por los diputados frepasistas Juan Pablo Cafiero y Aníbal Ibarra.
Espera que hoy el juez de instrucción Mariano Bergés, quien lleva la causa en su contra, resuelva si remite el expediente a la justicia federal, como se lo pidió ayer la fiscal Elsa Areu Franco. Fuentes judiciales especularon con que el magistrado retendría la investigación de su par.
Starc, un joven y apuesto fiscal, fue acusado de coacción por Daniel Barindelli, el ex oficial del juzgado a cargo de Liporaci que denunció haber sido obligado a renunciar a su cargo.
Barindelli se enteró esta semana de que sus conversaciones telefónicas habían sido grabadas en mayo de 1996, cuando declaró el lunes último ante el fiscal correccional Alejandro Alagia.
El ex empleado judicial reconoció el contenido de las escuchas telefónicas que Gowland aportó a la Justicia, luego de denunciar que Liporaci las ordenó a pesar de que no existía ninguna investigación que las justificara.
En una de ellas, del 9 de mayo de 1996, a la que accedió La Nación , la madre de Barindelli dialoga con un joven y hace referencia a la visita de un fiscal, al que llama "Paul", que habría ido a ver a su hijo como supuesto intermediario del juez, para "apretarlo".
Renuncia manuscrita
Según confiaron inobjetables fuentes judiciales, Barindelli, en coincidencia con sus padres y otro testigo, identificó a "Paul" como Paulo Starc, y relató cómo habrían ocurrido los hechos.
En mayo de 1996, Starc fue a verlo al restaurante Pinín, entonces propiedad de su familia. Allí solían hacerse las reuniones del juzgado de Liporaci y, en 1994, se había festejado el ascenso de Starc.
Agregaron las fuentes que, desde su metro ochenta, el fiscal lo miró fijo y le exigió que escriba a mano y firme su renuncia, si no quería que le pase lo que el juez le había advertido. "Si no renunciás te voy a hacer pisar por un camión", aseguró Barindelli que dijo Liporaci cuando él se negó a irse de Tribunales, luego de que lo vinculara con un problema de otro empleado de su juzgado.
Los que lo conocen dicen que Starc confía en Liporaci y lo considera un amigo. Cree que jamás pudo haber ordenado escuchas ilegales y que Gowland rompió todos los códigos.
Supuestas coimas, reuniones con funcionarios y empresarios importantes e irregularidades en varios expedientes son investigadas por Bergés a partir de las imputaciones de Gowland.
El ministro del Interior, Carlos Corach, cerró filas con Liporaci y arremetió contra Gowland en un intento por cambiar el blanco de las sospechas del denunciado al denunciante.
"Es un personaje que estuvo vinculado también con un escándalo judicial hace cuatro años, con la intervención de la jueza (María) Servini de Cubría y reconoció haber estado vinculado con la falta de elementos en custodia en su juzgado, como relojes Rolex", dijo.
De paso, Corach atacó elípticamente a la prensa cuando afirmó: "Estoy en contra y me parece peligroso difundir denuncias sin que la Justicia haya tenido siquiera la posibilidad de analizar su veracidad y la calidad de las personas que las formulan".
Reunidos, pero no tanto
Gowland, quien reemplazó a Starc como secretario de Liporaci, declaró que concurrió junto con el magistrado, en dos oportunidades, a la casa del empresario menemista Jorge Antonio. Dijo que allí el hombre de negocios le agradeció al juez porque sobreseyó a su hijo y le pidió que favoreciera al empresario de la carne Alberto Samid en la causa en la que lo investigaba por evasión fiscal, porque había aportado dinero para la campaña del presidente Carlos Menem.
Relató también que un abogado le dijo que Samid no le pagaba más sus honorarios porque "había arreglado" su libertad con el juez.
Antonio confirmó ayer que se reunió con Gowland y Liporaci en su casa. También dijo que fue el juez quien le presentó al entonces secretario. Recordó que "en esa reunión se habló de temas sociales, de políticas y de otras cosas" y negó haberse referido a Samid.
Pero Liporaci, en una improvisada conferencia de prensa en la confitería Las Violetas, en el barrio porteño de Almagro, contradijo al empresario: "Respecto de lo de Jorge Antonio niego terminantemente conocerlo, niego terminantemente haber ido a su casa".
Sobre el presunto acuerdo entre el juez y el imputado, Samid dijo ayer en Tribunales que "nadie que tenga militancia puede desconocer a Jorge Antonio", pero descartó que Liporaci lo hubiera beneficiado.
"El no hizo ninguna gestión por mí (en referencia a Antonio). De ser así flaco favor me hubiera hecho, porque Liporaci me procesó, procesó a mi familia y me embargó los bienes."
Samid fue procesado por el magistrado como miembro de una asociación ilícita que habría defraudado al fisco en 69 millones de pesos. Liporaci le trabó un embargo de 70 millones de pesos, aunque lo excarceló.
El empresario acusó al ex ministro Domingo Cavallo de impulsar la denuncia: "Cavallo está loco, le faltan dos jugadores. Es una maniobra para embarrar la cancha y apartar a Liporaci".
Al hablar en su defensa, el juez denunciado se negó a hablar sobre las supuestas escuchas que habría ordenado y que involucrarían al fiscal Starc. Aseguró que "eso lo voy a responder ante los organismos que correspondan".
Prefirió, en cambio, denunciar un embate contra la justicia federal: "Desde hace tiempo estamos en la vidriera. Se olvidan de que el Poder Judicial está compuesto por distintos fueros. Hay jueces detenidos por la corrupción de los mismos. Siempre hablan de la Justicia Federal. Eso sí es llamativo".



