La alumna embarazada pudo ir a clase
El Instituto Santa Isabel siguió los consejos del obispo local y abrió sus puertas: María Fernanda Alloi comenzó a cursar.
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FORMOSA.- Los directivos del Instituto Santa Isabel escucharon las recomendaciones del obispo José Conejero y acataron la decisión de la Justicia y del Ministerio de Educación provincial: reanudaron las clases y aceptaron el ingreso en el aula de quinto año A, turno mañana, de María Fernanda Alloi, la estudiante de 17 años, embarazada de cuatro meses, por la que se desató un conflicto que involucró a toda la sociedad formoseña.
Fue, para ella, el primer día de clases con sus compañeras, que al igual que sus padres, Viviana y José Luis, la acompañaron y apoyaron en esta historia nada fácil que lo tocó atravesar en plena adolescencia.
El ambiente del instituto, de todos modos, mostró los signos del conflicto vivido y el ausentismo fue altísimo, ya que sólo un 23 por ciento de los alumnos fue a clase ayer.
Por otro lado, el ministro de Cultura y Educación, Pedro Morales, explicó que una supervisora de esa cartera permaneció toda la mañana en el colegio para seguir de cerca los hechos y atribuyó las ausencias a las "lógicas prevenciones" de los padres.
Morales dijo a La Nación que continúa el sumario instruido por la desobediencia de los directivos a reanudar las clases tras la exhortación judicial. Las autoridades del colegio católico, que rechazaron en un primer momento la inscripción de María Fernanda por estar embarazada, habían dispuesto cuatro días de inactividad con variados pretextos (jornadas de fumigación y confesión, por ejemplo).
Según el ministro, las sanciones pueden variar entre un apercibimiento y la suspensión de los aportes que realiza la provincia para el pago del personal docente, y la suspensión de la incorporación a la enseñanza oficial. A este colegio concurre, por ejemplo, una hija del gobernador Gildo Insfran.
Ayer, Morales se puso en contacto con el Consudec -la federación de colegios católicos de la que forma parte el Santa Isabel- y dijo que "la gente encargada de los asuntos educativos del Episcopado está de acuerdo con la admisión de la alumna en cumplimiento de la medida cautelar adoptada por la Justicia, mientras se sigue debatiendo la cuestión de fondo en los tribunales".
El ministro hizo referencia a que el conflicto terminó de desatarse cuando los padres de María Fernanda lograron una medida cautelar de la Justicia que ordenó la inscripción de la chica. Esa causa quedó en manos de la jueza Thelma Bentancurt, quien fue recusada por los padres de la joven embarazada, pasando la causa a la jueza Esther Sosa de Lozina, quien se expedirá a la brevedad.
Fuentes bien informadas dijeron a La Nación que cuando se hizo la recusación de la familia Alloi era inminente el fallo de la doctora Bentancurt, quien se habría inclinado por rechazar la presentación.
Esta jueza no sería la única en tomar partido por las autoridades del colegio: un grupo de seis padres de compañeros de María Fernanda también se manifestó por que la joven no fuera admitida nunca más en el colegio y pidieron al ministerio que desestimara la resolución judicial.
"Estuve feliz desde el principio"
Sin embargo, la actuación del obispo Conejero fue fundamental en el conflicto, ya que el lunes dio a conocer un documento titulado "Por encima de todo, el amor", en el que recordó que la vida "siempre debe respetarse como don de Dios".
En definitiva, un argumento similar al utilizado por la propia alumna, quien en un reportaje concedido a Página 12 dijo que "indirectamente, con su actitud, el colegio me está aconsejando abortar. Si me hubiera hecho un aborto, hoy cursaría sin problemas".
María Fernanda -que comenzó el año en el colegio Gobernador, pero prefirió volver a la escuela donde había estudiado desde los cinco años y se encontró con el problema- explicó que no había buscado al bebe, "pero pasó y estuve feliz desde el primer momento".
Lo mismo, dijo, le pasó a su novio desde hace dos años, Juan, que estudia Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires: "También está muy contento. Obvio que con miedos como adolescentes que somos, porque nadie está preparado para ser padre. De todos modos, me siento capacitada, y él también, para asumir esta responsabilidad".
Por otro lado, el titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Estanislao Karlic, dijo ayer en Paraná que aconsejó a institutos católicos que dieran continuidad en los estudios a las chicas embarazadas.
Karlic reflexionó: "¿Qué tenemos que hacer con una chica que ha dado ese mal paso? Tenemos que llamarla, acompañarla, hacer que salve la vida de su hijito, de su hijita, y tratar de que eso no haga mal a los demás". El arzobispo explicó que "el principio es pedirle que reconozca que ha obrado mal y entonces decirle: "Bueno, pero quién no tiene pecados, porque no es el único pecado del mundo", ¿no?"
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