
La Argentina se suma al boom de la venta de libros usados por Internet
La nueva modalidad permite detectar al instante ejemplares difíciles de encontrar
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Durante años, Roberto Werner buscó un libro sobre los jesuitas en el Río de la Plata, publicado en 1953 por el noruego Magnus Mörner, para su biblioteca especializada.
Llegó a encontrar dos ejemplares, pero a un precio prohibitivo: US$ 600 en Estados Unidos y US$ 2000 en Europa. Hasta que apareció Internet: "Entré en un buscador de libros viejos norteamericanos y en segundos me ofreció la copia que quedaba en Noruega... a 9 dólares", recordó.
Libro en mano, decidió copiar la estructura para América latina y España, y broli.com se lanzará oficialmente en la próxima Feria del Libro, aunque ya está comenzando a funcionar.
"Cualquier persona que haya leído un libro prestado es un potencial cliente. No necesitan ser libros raros o esotéricos, sino simplemente el libro que no encontramos en la librería del shopping", aclaró, en diálogo con La Nación .
Una novela de Silvina Bullrich que nos encantó y que queremos volver a leer, el manual de la primaria para algún día mostrar a nuestros hijos o los poemas en inglés de Dorothy Parker que se quedó un ex novio se pueden conseguir con un clic, así como primeras ediciones de García Márquez firmadas o incunables de todo tipo.
Werner calcula que se edita un millón de libros por año, pero con la velocidad de rotación que tienen hoy su vida como novedad es muy corta, casi como la de una revista. En una librería tipo sólo tienen unos 20.000 títulos, y enseguida pasan al mercado del usado: "Hay 50 usados por cada libro nuevo", aclara. Lo cual explica el volumen de mercado al que se puede llegar.
Era dorada del coleccionismo
En Estados Unidos, la venta de textos usados ya es un boom en Internet.
"Estamos viviendo la era dorada del coleccionismo de libros", declaró David Redden, director del departamento de libros y manuscritos de Sotheby´s, que ya los vende por la Red. Y dijo que "Internet ahora tiene todos los estantes de libros polvorientos del país, creando el coto de caza más extraordinario para coleccionistas y bibliófilos".
Porque si bien la Web está cambiando radicalmente todo el mercado de textos con sus megalibrerías, como Amazon.com, ninguno de éstos se ve tan afectado como el de libros usados, sean éstos saldos de las mesas de novedades o una Biblia de Gutenberg.
En pocas palabras, Internet logró que los libros raros dejaran de ser raros. Personas que durante décadas buscaron un libro, hoy lo encuentran con tan sólo pulsar un mouse. Como resultado, los precios, particularmente de aquellos libros del siglo XX, cayeron enormemente en los Estados Unidos, según un reciente informe del Wall Street Journal .
Pero los libreros no se quejan, porque al mismo tiempo el precio de los que son verdaderamente difíciles de encontrar se ha inflado, a medida que un grupo creciente de compradores lucha por conseguirlos.
Internet hizo al mercado mucho más democrático y eliminó las barreras geográficas. Si alguien de Portugal quiere un libro, no le importa si viene de un gran coleccionista en Nueva York o de un garaje en el conurbano bonaerense.
Y los vendedores también encuentran importantes ventajas. Como Marie Rodrigué, una señora canosa y de ojos grandes, que a los 60 años decidió cerrar la tradicional Librería del Caminante, que tenía en Juncal y Cerrito, y mudarse a Internet.
"El alquiler, las expensas, la luz, el teléfono... todo eso en meses de verano donde viajan los clientes y, con suerte, vendés diez libros en diez días", explica mientras apila caja sobre caja para trasladar al depósito en que transformó su casa cada uno de sus tesoros.
Ahora, los que quieran buscar una palabra en el diccionario Calepino, de 1736 (US$ 1200), practicar su francés con "Anatole France, politique et poete", de Charles Maurras ($ 5), o recordar la "Toponimia patagónica de etimología araucana" escrita por Juan Perón ($ 200), tendrán que contactar a Marie a través de broli.com y los recibirán en su casa.
"Lo que más miedo les da a mis clientes por mi paso a Internet es que se pierda la consulta directa, porque muchas veces no saben exactamente qué es lo que están buscando", aclara.
Y recuerda la anécdota del librero de viejo al que le pidieron "la caperucita roja argentina" al buscar "Para comerte mejor", de Gudiño Kieffer, mientras garantiza que, al otro lado de la pantalla, seguirá estando ella para encauzar las búsquedas más difíciles.
Acceso fácil
Werner asegura que, si bien ya existen varias librerías con páginas Web, broli.com es el primer servicio del mundo ibérico que reúne la información disponible de sus distintas librerías asociadas (como la de Marie Rodrigué) y la pone a disposición de los lectores. Estele compra los libros directamente a broli, que le asegura la ejecución y el envío de la orden en forma segura.
"Es un acceso fácil para libros difíciles. Pero para los que quieran charla, va a seguir existiendo mi teléfono", sonríe Rodrigué. Porque muchos, confiesa, le agradecen su oído atento. "Me dicen que sus maridos o mujeres los matan cuando empiezan con el tema de ese librito que ando buscando... "
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