
La autopista Buenos Aires-La Plata: zona de riesgo
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Pasó un año y nada cambió. Como si la muerte importara poco, la autopista Buenos Aires-La Plata sigue teniendo zonas de riesgo que amenazan peligrosamente a quienes pagan tres pesos con ochenta para atravesarla.
Todo comenzó en enero cuando una lluvia de piedras cayó sobre varios vehículos que no se detuvieron, afortunadamente, porque además de las roturas y lesiones, sus pasajeros hubieran sido despojados de todo en medio de la noche.
Enseguida los reclamos se hicieron públicos y el ex diputado José Bielicki (UCR) -también damnificado- intimó al Gobierno de la provincia para que tome urgentes medidas: iluminar todo el trayecto, destacar un cuerpo de seguridad permanente y levantar paredones o alambres perimetrales en las zonas peligrosas.
Por esa época, La Nación recorrió la vía rápida, se puso en contacto con los atacados y comprobó la inseguridad de tan importante autopista, una de las más caras, además.
Alguien hizo mal las cosas
En ese momento, la empresa Coviares S.A., a cargo de la concesión, aclaró que la iluminación de la autopista es correcta. Esto quiere decir que la cantidad, distribución e intensidad de las luminarias están de acuerdo con los pliegos.
De ser así, se equivocó el que los confeccionó y alguien debió enmendar el error: la Provincia o Coviares, que en definitiva debe garantizarle la seguridad a los usuarios.
No es suficiente para ello un cartel que simplemente diga Buen viaje.
Otros accidentes se repitieron durante el año último. Pero la luz en tramos riesgosos, como frente a la villa El Matadero, a la altura de Bernal, nunca apareció.
En noviembre, en un sector no iluminado, volvió a producirse otro grave percance cuando dos autos se tocaron. Uno de ellos dejó velozmente la cinta asfáltica y fue a parar directamente y dado vuelta a una tosquera llena de agua. Era un Mercedes Benz y sus dos ocupantes murieron.
Al día siguiente, Carolina Guerello, una platense de 24 años estudiante de arquitectura, también estuvo cerca de la muerte.
"Yo mucho no me acuerdo. Dicen que un auto tocó el mío. Fue en una curva oscura", recuerda Carolina.
Pero su queja, más allá de la lesión en el cuello, tiene otro destino: "En el lugar del accidente, la gente de seguridad hizo un desvío con unos conos que eran oscuros y no fosforescentes. Los autos doblaban a mil y se los llevaban por delante".
La Cámara de Senadores bonaerense y el ombudsman Jorge Maiorano ya habían insistido con la seguridad de la autopista, pero parece que tampoco fueron muy escuchados.
Mayor iluminación
Los radicales confirmaron que sólo existía iluminación desde la Capital hasta Dock Sud y en los peajes de Quilmes y Hudson: "Hacen falta más patrullajes policiales y una mayor iluminación para evitar los robos y accidentes".
A Maiorano le dijeron que el tema de seguridad no era fácil de solucionar, sobre todo en la mayor zona de robos, es decir entre los kilómetros 15 y 17: "El problema de la delincuencia es generado desde las villas de emergencia y eso excede el ámbito de responsabilidad de Ocaraba (Organo de Control de Accesos a Buenos Aires)".
Pero el defensor del pueblo visualizó desde el aire la traza y no observó ni siquiera la presencia de la policía por lo que catalogó a la seguridad de los usuarios como "limitada".



