La Avenida de Mayo se lució como en sus mejores tiempos
Cientos de personas recorrieron las distintas actividades culturales del día
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Acostumbrada en los últimos años a servir de escenario para infinitas marchas políticas, la Avenida de Mayo vivió ayer una jornada atípica. Cientos de personas recorrieron durante todo el día las múltiples actividades culturales desplegadas en la tradicional arteria porteña, que se lució como en sus mejores días.
La Gran Vía de Mayo fue el título que eligió el Ente de Turismo de la ciudad de Buenos Aires para aunar las distintas expresiones culturales que pasearon, desde las 11 hasta las 21, por la calle que nace en la Plaza de Mayo.
A las 18.30, se produjo el momento de mayor concurrencia, cuando, terminado el cambio de la guardia de honor del Cabildo, la gente se desconcentró por la avenida, que se volvió intransitable para los autos por la cantidad de personas que por allí caminaban.
Pero el día, en la Avenida de Mayo había comenzado mucho antes. Los primeros decididos en vencer el frío, que marcó la jornada, fueron los que se acercaron a las 11, a una exposición de libros incunables en la librería El Túnel.
Gaitas y música
Unas horas después, a las 15, llegó la música que aportó la banda de gaitas Ciudad de Buenos Aires en un desfile. Ya en ese momento, la avenida se mostraba más activa que en cualquier otro domingo tradicional.
Una hora después, porteños y algunos de los muchos turistas que recorrían la zona hicieron un viaje por la historia: una tarima en la Plaza de Mayo sirvió de escenario para una representación teatral de los hechos que marcaron el comienzo de la Argentina como país.
A cuatro cuadras de allí y a esa misma hora, comenzó la tradicional carrera mozos y camareras (la Gran Vía es apoyada por la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Cafés y Confiterías de Buenos Aires), que terminó en la Avenida de Mayo al 800. Vestidos con sus tradicionales uniformes, alrededor de 400 trabajadores hicieron equilibrios con sus bandejas para una audiencia, que superaba las 150 personas. Entre ellas estaba Beatriz, de 62 años, que, acompañada por dos amigas, decía estar entusiasmada por las distintas actividades culturales desplegadas en la avenida.
"Nos divertimos con los mozos y ahora vamos a ver el cambio de guardia. ¿Nos dará tiempo para hacer algunas de las visitas guiadas?", se preguntaba inquieta.
Sucede que, casi a toda hora, hubo distintas visitas guiadas a lugares como el Palacio de Gobierno o la Casa de la Cultura y se evocó a Federico García Lorca, a través de un recorrido, que comenzó en el Café Tortoni, a las 17.
Era la clásica "hora del té" que cientos de parejas de todas las edades pasaban en los cafés y restaurantes de la avenida, que lucían repletos.
Casi una hora después -cuando todavía no eran las 18-, 200 personas aguardaban impacientes frente al Cabildo. Un rato más tarde, llegaría el cambio de guardia de honor que, con todo su despliegue militar y musical, generó aplausos y tarareos en cada canción relacionada con la patria.
"Llegué un poquito tarde, pero me encanta el espectáculo y la música", dijo Alejandra Gómez, que se acercó con su hijo de 12 años que no dejaba de mirar los sables de los patricios.
Pedro y Delfina, de 18 y 19 años, estaban a unos metros, pero decían no saber bien qué era lo que hacían los granaderos. "Mi abuela lo vio en el diario y me llamó para que viniera. Yo chequee en Internet y acá estamos esperando el resto de las actividades."
Para suerte de los jóvenes, a la tarde le quedaban dos recitales de tango, un ciclo de arte, un ciclo de charlas con escritores, un espectáculo folk celta y una ópera en el Teatro Avenida.
Sinergia
Presente en el cambio de guardia, Hernán Lombardi, ministro de Cultura porteño y presidente del Ente de Turismo de Buenos Aires, destacó el valor turístico y cultural de la iniciativa. "Con esto, establecemos una verdadera sinergia entre turismo y cultura", dijo.
Mañana y en los próximos seis fines de semana, continuará la propuesta en la Avenida de Mayo con otras múltiples expresiones artísticas.


