
La Biblioteca Nacional pretende volver al edificio de la calle México
Sbarra Mitre quiere mudar la hemeroteca y los libros de alto valor histórico
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La Biblioteca Nacional, cuya sede de Agüero y Avenida del Libertador fue inaugurada en 1992, intentará incorporar a su patrimonio el viejo edificio de México 564, donde funcionó durante gran parte del siglo.
La iniciativa fue propuesta ayer por su director, Oscar Sbarra Mitre, quien pretende mudar a la calle México la hemeroteca, los libros especiales y parte de los libros del tesoro, ejemplares de gran valor histórico.
"Sería un lugar orientado preferentemente a los investigadores, para que trabajen con más tranquilidad. El otro edificio quedaría para el uso masivo. Eso no significa que los de un grupo no puedan acceder a la biblioteca del otro", dijo Sbarra Mitre a La Nación .
Fue en el edificio de México donde funcionó la Biblioteca Nacional a partir de 1901. Entre sus más ilustres directores estuvieron Paul Groussac y Jorge Luis Borges. En un comienzo había sido concebido como sede administrativa de la Lotería Nacional, pero los libros ganaron la partida.
Cuando la Biblioteca se mudó a su nuevo destino de Agüero y Avenida del Libertador -sede que demoró casi 30 años en ser construida- el edificio de México pasó a ser la casa de la Dirección Nacional de Artes, donde se administran las instituciones musicales que dependen de la Secretaría de Cultura.
Desde allí se coordinan las actividades de la Orquesta Sinfónica Nacional, el Ballet Folklórico Nacional, el Coro Polifónico Nacional, el Coro Nacional de Niños, la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto, la Banda Sinfónica de Ciegos y el Coro Polifónico de Ciegos.
El Ballet Folklórico Nacional cuenta en el edificio con una sala de ensayos. En otro piso funciona el Instituto Nacional de Musicología, donde se realizan investigaciones de alto nivel académico.
Las dependencias musicales tendrían que buscar nueva sede si Sbarra Mitre consigue llevar adelante su proyecto, en función de un resquicio legal que habría sido pasado por alto.
"Dado que la Biblioteca Nacional procedía de México, y ya que no fue desafectada por ley, corresponde que disponga del edificio", dijo Sbarra Mitre a La Nación . La resolución final, sin embargo, será tomada por la Secretaría de Cultura de la Nación, de la cual dependen las dos instituciones.
Control absoluto
Lanzado a imponer el dominio de la Biblioteca Nacional sobre otros organismos culturales, Sbarra Mitre destacó su interés en controlar las mayores bibliotecas y centros de documentación del país.
La Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), el Archivo General de la Nación, la Biblioteca del Congreso y la Biblioteca del Maestro están en la mira del funcionario.
"En Europa estas instituciones están relacionadas entre sí, y en general dependen de la Biblioteca Nacional. Es una propuesta que al menos merece estudiarse", dijo Sbarra Mitre.
La idea de poner todos los libros bajo una misma batuta le llegó al director tras una extensa recorrida por Europa, donde lo sorprendió la noticia de que a la Biblioteca Nacional le habían cortado la luz por falta de pago. El sonado apagón no acortó, sin embargo, la visita del funcionario, que recorrió bibliotecas y cerró acuerdos con sus pares europeos.
"La Biblioteca debe tener presencia en todo el país, y no sólo en Buenos Aires, porque es nacional y federal", dijo Sbarra Mitre. El comentario apuntaba en especial a la Conabip, cuyo alcance se extiende a los rincones más remotos de la Argentina.




