
La brutal vida del ladrón que asesinaba para robar
César Ghirardi fue condenado por cuatro muertes; le imputan ocho
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César Humberto Ghirardi vive para matar. Tiene 40 años y actualmente es uno de los reclusos con mayor cantidad de condenas por homicidio de los que están alojados en dependencias del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
Ya fue sentenciado por haber asesinado a cuatro personas, pero la Justicia sospecha que Ghirardi cometió por lo menos ocho crímenes entre 1996 y 2008.
Entre los presos alojados actualmente en las cárceles de la provincia con más homicidios a Ghirardi sólo lo superan Carlos Robledo Puch, conocido como "el Angel de la Muerte", condenado en 1980 por 11 homicidios, 17 robos y dos abusos sexuales, y Luis Fernando Iribarren, "el masacrador de San Andrés de Giles", que entre 1986 y 1995 mató a cinco integrantes de su familia.
El 30 de abril, Ghirardi sumó la última sentencia en su contra. El Tribunal Oral N° 7 de San Isidro hizo lugar a un pedido del fiscal John Broyard y lo condenó a prisión perpetua por el asesinato de un empleado de una agencia de seguridad, que cometió para robar 86.000 pesos.
Ghirardi no es un asesino serial como Robledo Puch ni un asesino múltiple como Iribarren: a lo largo de 14 años, mató para poder concretar robos. Excepto en un hecho, los móviles de los homicidios por los que se lo condenó siempre fueron económicos.
Sostuvieron los jueces María Cohelo, Mónica Tisato y Eduardo Lavenia, en relación con el hecho ocurrido el 2 de junio de 2008 en la localidad de Rincón de Milberg, partido de Tigre: "Ghirardi fue el autor de los disparos que mataron a un custodio e hirieron a otro. Se trató de una acción atroz, desproporcionada e irracional con el fin de consumar y asegurar el robo del dinero que llevaban. Los disparos fueron hechos a corta distancia y a matar".
Durante el debate, para los jueces quedó acreditado que aquel día Ghirardi y un cómplice le cruzaron el Ford Focus en el que viajaban a un Volkswagen Suran en el que iban Sergio Conti y Florencio Pereyra.
Ambos trabajaban para la empresa de seguridad Esip y venían de recorrer una serie de countries de la zona norte donde habían pagado los sueldos de los custodios que prestaban servicio en ellos. Aún les quedaban 86.000 pesos, repartidos en sobres con los nombres de cada uno de los vigiladores, cuando fueron interceptados por Ghirardi y su cómplice.
Un automovilista advirtió lo que ocurría y avisó al número de emergencias 911. Luego de matar a Conti y herir a Pereyra, Ghirardi y su cómplice huyeron con el dinero. Comenzó entonces una persecución que terminó en una casa de la localidad de Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas.
"Está bien, perdí; pero no sabés con quién te estás metiendo", le dijo Ghirardi al policía que lo había detenido, de apellido Mendoza.
Ghirardi había salido de la cárcel de Florencio Varela el 27 de mayo de 2008; allí había cumplido 15 años de prisión por haber matado a Víctor Sotelo Gavilán durante una pelea en el penal. Seis días después de salir de la cárcel, volvió a matar.
El primer doble homicidio
Según consta en el prontuario policial, N° 670.254, el derrotero de sangre y fuego de Ghirardi comenzó el 21 de noviembre de 1996. Ese día, según determinó la Justicia, mató a Fabián Brain y Fernando Diácono durante un asalto en Ramos Mejía.
Por este hecho, un tribunal de La Matanza lo condenó el 22 de agosto de 2002 a 20 años de prisión. Aunque, en 2007, la Sala III de la Cámara de Casación Penal bonaerense le redujo la sentencia a 18 años de cárcel.
Los otros asesinatos
A fines de marzo de 1998, mientras la policía lo buscaba por los asesinatos de Brain y Diácono, Ghirardi fue apresado por orden de la Justicia y acusado de matar a cuatro personas durante dos asaltos ocurridos en Morón y en Ramos Mejía.
En el primero de los violentos episodios, la fiscalía de Morón acusó a Ghirardi de haber matado a Marta Pérez y Enrique Echaverría en un asalto cometido el 3 de febrero de 1998.
Mientras que un mes después un fiscal de La Matanza señaló a Ghirardi como presunto responsable de los homicidios de los hermanos Hernán y Leonardo Pecastaing.
Si bien las cámaras de Apelaciones de Morón y de La Matanza absolvieron a Ghirardi por el beneficio de la duda en los cuatro homicidios -dos casos-, las fiscalías de ambos departamentos judiciales apelaron las sentencias, que actualmente están en revisión en el Tribunal de Casación Penal bonaerense.
En 1999, mientras estaba alojado en la cárcel de Florencio Varela a disposición de la Justicia por los homicidios de Pérez y de Diácono, Ghirardi mató al recluso Sotelo Gavilán durante una pelea en el pabellón en el que estaban alojados. Un tribunal de Quilmes lo condenó a 15 años de prisión, pero, otra vez, la Sala III de la Cámara de Casación provincial le redujo la pena a 14 años.
Así fue que, beneficiado por la denominada ley del 2 por 1, que computaba doble cada día que un acusado estuvo preso sin condena firme, Ghirardi logró salir de la cárcel mucho antes de cumplir la pena unificada por las dos condenas.
El 27 de mayo de 2008 abandonó la prisión y tardó tan sólo seis días en volver a matar, otra vez, a sangre y fuego, y sin miramientos, en un asalto, pasando por encima de la vida para hacerse con los billetes.





