
La causa y el misterio siguen abiertos
Pasaron quince años desde que violaron el féretro del ex presidente; ahora buscan un móvil político que explique el hecho
1 minuto de lectura'

A quince años de la profanación de la tumba del ex presidente Juan Domingo Perón en el cementerio de la Chacarita, la causa judicial que se instruye desde el 29 de junio de 1987 para investigar el hecho sigue abierta. No obstante, el caso nunca se esclareció. No hay detenidos ni imputados y los últimos acusados fueron sobreseídos en 1990.
Para los investigadores que aún hoy buscan pistas que permitan acercarse a la dilucidación del caso sólo una hipótesis queda en pie. Es la que abona la teoría de una causa política.
Atrás está la historia. "Los cortes fueron efectuados con una sierra unos veinte días antes, tal vez un poco más, del descubrimiento de la bóveda. Estimo que las manos no fueron amputadas por especialistas", expresó el médico forense Héctor Vázquez Fanego, que se desempeñaba como jefe de la Morgue Judicial y convocado por el juez Jaime Far Suau para que realizara el peritaje en el cadáver de Perón cuando se denunció la profanación.
Misterio y tragedia
La investigación del robo de las manos de Perón estuvo dominada por puntos oscuros, por el misterio y la tragedia.
Far Suau, el primer juez de la causa y quien por entonces era el jefe de la Policía Federal, el comisario general Juan Angel Pirker, los dos hombres que más sabían del caso, murieron en plena pesquisa. También desaparecieron los apuntes y manuscritos que tenían sobre distintas pistas y sospechosos que seguían.
Pirker murió de un ataque de asma que sufrió en su despacho del Departamento Central de Policía, en Moreno 1550.
Far Suau falleció el 25 de noviembre de 1988 en un accidente automovilístico ocurrido en el kilómetro 560 de la ruta 3, en Coronel Dorrego.
El automóvil Ford Sierra Ghía del magistrado salió del camino y se estrelló contra el único peñasco que había en la zona. Las causas del accidente nunca quedaron del todo claras.
Unos años más tarde, Juan Carlos Iglesias, abogado de Far Suau en uno de los juicios políticos que se impulsaban contra el magistrado, recibió una llamada anónima en la que le expresaron que el accidente en el que murió Far Suau fue provocado por un explosivo colocado en el Ford Sierra. Hubo una investigación que no arrojó resultados.
Meses después de la profanación, el doctor Juan Labaké, abogado de María Estela Martínez de Perón, pidió que se investigara la muerte de Luis Paulino Lavagna, un sereno del cementerio. Según consta en la denuncia presentada por Labaké, el cadáver de Lavagna había sido encontrado en las cercanías de Murillo y Juan B. Justo.
Far Suau investigó el hecho y descubrió que el certificado de defunción estaba firmado por un médico del hospital Durand. Luego se estableció que dicho médico no existía.
En el certificado de defunción se indicaba que el fallecimiento del sereno fue provocado por un paro cardiorrespiratorio no traumático. Después se comprobó que no ocurrió así.
El juez dispuso la exhumación del cadáver. En la autopsia se determinó que la muerte se produjo por lesiones hechas con un objeto contundente, posiblemente una pala, y no por causas naturales.
En 1990, Carlos Andina Allende, el magistrado que ocupó el cargo que quedó vacante con la muerte de Far Suau en el juzgado de instrucción N° 27, archivó la causa.
Cuatro años más tarde, en agosto de 1994, Alberto Jorge Baños, el juez que reemplazó a Andina Allende, sacó del archivo la causa 54.248, reabrió la investigación y dispuso el secreto del sumario.
Tal decisión se fundó en el hallazgo, en la comisaría 29a., de un juego de doce llaves que se utilizan para abrir las cuatro cerraduras de triple combinación instaladas en el blindex que resguardaba el féretro de Perón.
"No tengo la intención de cerrar la causa", dijo el juez Baños durante la segunda etapa de la investigación.
"De todos los posibles móviles que se manejaron durante estos quince años, en el juzgado sólo quedó en pie la hipótesis que apunta a que la profanación fue impulsada por una cuestión política", dijo a LA NACION una calificada fuente judicial.
En los últimos tiempos el juez Baños se dedicó a analizar los archivos periodísticos para establecer la situación política del país en 1987 y tratar de averiguar qué sector se benefició con la profanación. Además, tomó declaraciones testimoniales a los funcionarios del gobierno de aquella época que tuvieron alguna injerencia en la investigación.
Facundo Suárez, que estaba a cargo de la SIDE, aseguró ante Baños: "Siempre estuve convencido de que los responsables ideológicos de la profanación de la tumba del ex presidente Perón fueron sujetos de la extrema derecha, resentidos porque los dejaron fuera del juego político".
Protagonistas
Juan Angel Pirker
Ex jefe de la Policía Federal
Fue uno de los impulsores de la investigación y uno de los que más sabían del caso. Murió de un ataque de asma en su despacho del Departamento Central de Policía.
Jaime Far Suau
El primer juez del caso
Murió en un accidente carretero. Su abogado asegura que recibió una llamada en la que aseguraron que el accidente fue provocado por un explosivo colocado en su automóvil.
Vicente Saadi
Ex senador justicialista
Cuando se produjo la profanación de la tumba de Perón fue el primero en recibir una carta de los presuntos profanadores, firmada como Hermes y los 13, en la que exigían US$ 8.000.000 de rescate.
Facundo Suárez
Ex jefe de la SIDE
“En 1996 declaró en la causa y aseguró que los responsables ideológicos de la profanación fueron sujetos de la extrema derecha, resentidos porque los dejaron fuera del juego político.
1
2Después de los therians, llegó el “Hobby dogging”: de qué se trata la nueva tendencia de pasear a perros imaginarios
- 3
Vuelta a clases: El ciclo lectivo 2026 arranca atravesado por conflictos salariales y déficits de aprendizaje
4Confirman un caso de gripe aviar en aves silvestres en la provincia de Buenos Aires



