
La Cetera y el Gobierno abrieron el diálogo
La discusión sobre la ley de financiamiento para educación continuará en el Congreso; los docentes siguen el ayuno
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En un inusual encuentro, que se prolongó anoche durante tres horas en el Ministerio de Educación, el Gobierno y las entidades gremiales docentes dieron el primer paso hacia el entendimiento, en procura de encontrar recursos complementarios a los asignados al área educativa.Al concluir la reunión la ministra de Educación, Susana Decibe, ratificó la necesidad de intensificar una campaña de recaudación impositiva en aras de asignar más fondos a la educación.
Las cabezas del encuentro fueron, además de Decibe, su par de Economía, Roque Fernández, y la secretaria general de la Ctera, Marta Maffei, que llevó la voz cantante de las cinco organizaciones gremiales que se sentaron a conversar.
Participaron también los presidentes de las comisiones de Presupuesto y de Educación del Congreso, escenario donde continuará la discusión sobre la ley de financiamiento educativo.
Pese a los incipientes acuerdos para continuar el diálogo, la Ctera ratificó la continuidad del ayuno iniciado hace tres semanas frente al Congreso, en demanda de la ley de financiamiento, y hoy, a las 19, realizará una marcha de antorchas por las calles porteñas.
Decibe exhibió satisfacción por el encuentro, a partir del cual, dijo, "no estamos los unos contra los otros. Hay una voluntad de seguir trabajando juntos sobre el presupuesto de los próximos tres años. Mientras se discute una ley de financiamiento debemos intensificar los recaudos para aumentar la recaudación impositiva. Luego, el gobierno nacional y las provincias distribuirán las responsabilidades sobre sus respectivos aportes en el área educativa".
Juntos, pero no tanto "La meta de la Argentina es llegar al seis por ciento del PBI en educación. Es la misma meta de la ley federal de educación", subrayó.
Marta Maffei y Hugo Yasky, dirigentes de la Ctera, coincidieron en que el encuentro fue un gesto positivo, "aunque nos vamos sin soluciones" y admitieron que "no veníamos con demasiadas expectativas. De cualquier modo es importante que por primera vez nos hayamos escuchado. El Gobierno dice que en el actual presupuesto no hay más fondos para asignar a la educación. En estas condiciones, el ayuno continúa".
Práctico a la hora de hacer números, el ministro Roque Fernández sólo expuso las cifras de la coparticipación federal y los recursos con los que cuenta el Gobierno para atender las demandas docentes en todo el país. Empero, nada prometió acerca de movilizar otros recursos para paliar la situación estructural en los distritos donde hoy existen conflictos.
Pese a que Fernández salió raudamente por la entrada de la calle Paraguay, sin tomar contacto con la prensa, se supo que el área económica no pierde de vista las emergencias en varias provincias.
Al referirse a las crisis docentes provinciales, Decibe las definió como "crisis locales" y juzgó conveniente que "a estas conversaciones concurran los gobernadores".
Dijo luego que, de acuerdo con los recursos asignados por el Gobierno a la educación, en el contexto de la ley federal "faltan aportar 1500 millones de pesos".
En orden a la situación de San Juan, expresó que "el Gobierno trabaja para atender la línea del diálogo" sin especificar si el mismo incluye destinar recursos adicionales para atender el pago de salarios.
La ministra rechazó que hubiera pedido la intervención de la obra social docente como un intento por forzar al gremio a una salida en el conflicto. "La versión es una barbaridad", dijo.
Tedesco: "Hay que invertir más en educación"
Convencido de que si los cambios no llegan al aula no será posible hablar de transformación educativa, el especialista argentino Juan Carlos Tedesco se pronunció en favor de un amplio acuerdo entre todos los actores vinculados con la enseñanza, al margen de los vaivenes políticos.
Ello implica, dijo, que el Estado asuma la responsabilidad de cubrir las deficiencias surgidas de la instrumentación de los cambios y que las escuelas tengan amplia autonomía para definir sus propios ritmos en el proceso de reforma.
Además, exigió un fuerte incremento de la inversión en educación, que en nuestro país llega hoy al 4 % del PBI, un índice que considera escaso si se lo compara con el 7 % que destinan los países más avanzados.
Miembro del Consejo Académico de la Universidad de Ginebra, Tedesco es director de la Oficina Internacional de Educación de la Unesco y desde allí pulsa el ritmo de las transformaciones iniciadas en los sistemas de enseñanza de distintos países.
Los docentes, factor clave
"Todas las transformaciones educativas en el mundo actual tienden a restablecer al docente como el factor clave del proceso. Ello implica profesionalizarlos, dar más autonomía a sus decisiones y exigir más responsabilidad en los resultados, lo que obliga a pagar más y mejores sueldos", dijo Tedesco, que llegó al país invitado por el Grupo Editorial Aique, para presentar "El nuevo pacto educativo", su última publicación, en la Feria del Libro, .
-Si la sociedad moderna está inmersa en un escenario dominado por los cambios constantes, ¿se puede definir con claridad el rumbo de la educación?
-El desafío es encontrar los puntos de estabilidad que sirvan de apoyo a la educación. Hoy en la escuela se debe enseñar a aprender, no dar la formación ya cocinada, sino transferir los mecanismos del aprendizaje. Para ello hay que tener un núcleo básico muy estable. El papel de la educación es trabajar en la construcción de ese núcleo sólido que permite el dinamismo y el cambio permanente.
-¿Cómo se construye ese núcleo básico?
-En las condiciones de la sociedad moderna, a diferencia del esquema tradicional, uno mismo construye su propio núcleo estable a través del diálogo. Hoy la identidad se construye y no viene dada de afuera.
-¿Ese núcleo se logra a través del pacto educativo que usted propone?
-El pacto es uno de los elementos. Es necesario redefinir las relaciones entre las escuela y los otros protagonistas del proceso de socialización, la familia, los medios, el trabajo y concertar entre todos un compromiso.
-¿Se puede alcanzar el acuerdo al margen de los vaivenes políticos?
-La educación es mucho más que la coyuntura política. Implica qué queremos transmitir a las nuevas generaciones. Si una sociedad no es capaz de definir qué les quiere transmitir a las nuevas generaciones está poniendo en riesgo su propia subsistencia. El nivel de madurez de la clase política, que incluye a todos los sectores, el nivel de madurez se mide por la capacidad de concertar acuerdos que tienen que ver con el destino futuro, con las nuevas generaciones, con el largo plazo.
-¿Cómo ve la aplicación de la reforma educativa en la Argentina?
- La transformación es necesaria y las orientaciones globales son positivas. Pero sé que entre los documentos, la información escrita y la realidad siempre hay una distancia. Es necesario mirar con más detalle los aspectos de la instrumentación. La Argentina necesita invertir más en educación. Nadie puede negar esta realidad.
-¿Cómo se compatibiliza la marcha de la reforma cuando conviven en un mismo distrito escuelas con alto potencial de desarrollo y otras que sólo subsisten por el comedor escolar?.
-Cuando hay realidades complejas el proceso de transformación educativa no puede basarse en la aplicación de secuencias homogéneas. Se pueden tener objetivos comunes, pero los tiempos, por dónde empezar y cuánto tiempo asignar a cada fase del proceso tienen que ser diferentes.
-¿Qué misión le corresponde al Estado?
-Definir los objetivos, evaluar resultados y compensar diferencias. En países como la Argentina, donde existen fuertes niveles de desigualdad, el rol compensador es fundamental. Estas políticas compensatorias tienen que ser aplicadas para fortalecer la capacidad local y dar poder y más autonomía a los protagonistas del proceso educativo, los docentes, los directores de escuela




