La Cinemateca Argentina inaugura la carrera de cine y cambia de sede.
En el barrio de Constitución se dictarán 42 materias dedicadas al séptimo arte.
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La Cinemateca Argentina tiene 10.000 películas y 50 años de historia, números bastante sólidos para justificar una nueva aventura: la creación de un instituto de cine bautizado Centro de Estudios Cinematográficos, que comenzará a funcionar en marzo.
No se trata de organizar cursos para aficionados. Lo que se lanza es una carrera con todas las letras, respaldada por una institución que se define por su amor al séptimo arte.
La carrera arranca en menos de dos meses, y dentro de tres años ya entrarán en acción los primeros graduados, que al momento de salir a la calle habrán cursado 42 asignaturas, repartidas entre materias teóricas, talleres y seminarios.
Los nuevos profesionales también habrán asistido a charlas, conferencias y clases magistrales de directores argentinos y extranjeros. De todas maneras, las visitas son cosa habitual en la Cinemateca, que en los últimos años viene patrocinando encuentros con figuras como Pedro Almodóvar y Werner Herzog.
"A Almodóvar lo presentamos nosotros, en el ´86. Vino con Carmen Maura y Antonio Banderas para un ciclo de cine español. Tuvo gran repercusión", dijo a La Nación Guillermo Fernández Jurado, presidente de la Cinemateca.
Aquella serie de películas españolas fue uno de los tantos ciclos que se organizan periódicamente en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, uno de los escenarios porteños con mayor variedad de producciones extranjeras. La sucesión de proyecciones del cine mundial es una realidad permanente y en constante renovación, fruto de los estrechos lazos que mantiene la Cinemateca con instituciones colegas de 150 países. Quienes sigan los pasos de Almodóvar tendrán la oportunidad de estudiar dirección, aunque se ofrecen igualmente distintas orientaciones para los que prefieran otros oficios detrás de las cámaras: producción, sonido, fotografía, guión y compaginación.
Abundante documentación
"Decidimos crear una escuela de cine porque sabemos que contamos con una infraestructura difícil de igualar -dijo el realizador José Santiso, director de la carrera-. Los equipos se consiguen, pero la información que tenemos nosotros, no."
La Cinemateca guarda en su biblioteca cerca de 4000 libros y 25.000 revistas importadas del mundo entero, impresas durante medio siglo en todos los países donde se ha hecho cine desde la época pionera de los hermanos Lumiére.
Por estos días se está digitalizando una colección de 60.000 fotografías originales. Además, se conservan en microfilm las críticas periodísticas de 24.500 películas argentinas y extranjeras estrenadas en nuestro país hasta el día de hoy.
A esos artículos hay que sumarles notas aparecidas en diversos medios gráficos sobre 16.000 personalidades del cine universal.
Un CD-ROM, "El cine argentino 1933-1997", compila los argumentos y las fichas técnicas de todos los films que se han rodado en el país. Allí se pueden ver, para ser fieles a la esencia del cine, imágenes en movimiento de 34 producciones .
La información estará así al servicio de la creación y la fantasía de los futuros realizadores, que tendrán la ocasión de viajar al pasado regodeándose con cualquiera de las 10.000 películas disponibles para el uso de estudiantes y especialistas.
Detalles de la mudanza
Con la carrera en vista, la Cinemateca se buscó una nueva casa, en Pedro Echagüe y Salta, a dos cuadras de la estación Constitución. Se trata de un edificio de seis pisos, construido en 1935 para funcionar como sede del diario Crítica.
Aún hoy se distingue, en el frente, un cartel en letra cursiva con los despojos de la palabra "Crítica", cuyas letras alguna vez fueron de bronce. El metal fue arrancado y el brillo se esfumó, por lo que no se ve más que un pálido nombre gris estampado en los muros.
La nueva sede fue financiada parcialmente por un fuerte subsidio del Estado y por los ingresos que generan los ciclos de cine. Varios ambientes están siendo acondicionados para la nueva experiencia, en la que entrarán en acción un set de filmación, dos laboratorios, una sala de proyección de videos para 100 personas y otra de proyección de películas para 250 personas.
Más adelante llegará un bar, con las paredes empapeladas de afiches, fotos y materiales relacionados con la historia del cine.
Desventuras de los films argentinos
El nuevo rumbo de la institución no la hará desistir, según Fernández Jurado, de su conocido papel como custodia del patrimonio cinematográfico nacional.
"Nuestra labor específica, el objetivo fundamental, es la preservación de las películas. Tenemos el 60% de las producciones del cine sonoro argentino", precisó.
Llegar a tener el 100% es una misión imposible para la Cinemateca y para cualquiera, pues de algunas películas sólo queda un grato recuerdo. Según Fernández Jurado, por lo menos 200 realizaciones nacionales desaparecieron sin dejar el menor rastro.
Los amantes del cine no pueden olvidar el incendio en el que perecieron 500 negativos, víctimas de las llamas que en 1979 devoraron los Laboratorios Alex, que funcionaban como depósito de las productoras locales. Entre los más perjudicados figuraba Argentina Sono Film, la empresa líder de la época, que perdió cerca de 200 negativos.
En 1994, la memoria cinematográfica recibió un nuevo golpe, tan imprevisto y devastador como el anterior. Esta vez la perjudicada fue la antigua sede de la Cinemateca, en Lavalle y Junín: "Estaban trabajando en el edificio de al lado y se derrumbó la medianera -recuerda Fernández Jurado-. Se perdió el 30% de nuestras películas".



