La cultura del graffiti pierde espacio ante el avance del tag
La moda se inició en Estados Unidos; se pintan formas superpuestas con letras
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Habrá que decir adiós al graffiti clásico que inundó Buenos Aires en los 80 y parte de los 90. Quedan trazos cada vez menos legibles de aquellas leyendas memorizadas por su ingenio, como: "La hipocondría es la única enfermedad que no tengo".
Las últimas pintadas de textos (porque las nuevas no lo son)estuvieron circunscriptas a la City y referidas a la confiscación de los depósitos: "Aquí se roba de 10 a 15"; "banco = cueva de ladrones". Ahora llegó el hip hop , un movimiento norteamericano de la década del 70, asociado a un tipo de música (el rap) y de baile (breakdance), y cuya expresión gráfica es el tag, que empieza a cobrar difusión en las calles porteñas, pero mucho después de haberse adueñado de México DF, Barcelona, Río de Janeiro y Santiago de Chile.
Atado a la convertibilidad
La irrupción local se demoró por la crisis económica. El precio del aerosol, prioritario en esta práctica, se triplicó al terminar la convertibilidad, lo que encareció la afición graffitera . Y se comenzó a usar la plancha entintada (stencils), más barata, para estampar textos uniformes (como "Bush", con doble "S" en forma de esvástica, en repudio a la invasión de Irak).
Tag significa firma o marca identificatoria. Pioneras fueron las inscripciones de ese tipo dejadas en los muros de ciudades norteamericanas a mediados del siglo pasado, con las que un boss , o jefe mafioso, anunciaba su exclusividad de explotar un territorio. "Pete" o "Lucky Fat", por ejemplo.
Su versión actual -también con el objeto de anunciar la propiedad de una zona- es más hermética: 2 o 3 letras superpuestas. O un símbolo en el que se mezcla un triángulo con un círculo, o una flecha con volutas. Un jeroglífico, con algo de subliminal, como para sabotear la mirada de ajenos a la tribu. De modo que hasta puede no ser visto. Pero el tag admite también otras variables, una de lenguaje deformado o con la alteración deliberada de grafismos, desde el muy difundido "okupas" a frases como "Pagá lo ke devés a los obreros" o "¿Q´ q´erés?".
Lo más espectacular es el bombing (bombardeo), o masterpiece , un dibujo de mayor volumen (puede llegar a abarcar toda la pared de un baldío), con letras de gran porte y formas sinuosas, con colores variados, sobre todo negro, blanco y cromo. Está implícita una intención estética, sin ningún propósito de comunicación codificada.
Juan José Abba, de 21 años, es un entusiasta del tag en esta última modalidad, a la que se dedica desde los 16. Cuando se le pregunta el porqué de esta pasión da varios motivos. Recuerda que un día descubrió que era su forma de expresarse, "la que me ofrecía una manera de hacer lo que yo llamo arte callejero".
No es un cultor hard , definición que se usa para el furtivo y que llega hasta a pregonar que la cosa no es auténtica si no se ha salido corriendo de una pinturería con el el aerosol robado.
Abba admite el costado perjudicial del graffiti, pero hace notar que pide permiso para trabajar una pared, "y pocas veces se me ha negado". Además de dictar un curioso taller para enseñar los graffiti, el 11 de abril organizó la muestra A cielo abierto, en Lanín 33, de Barracas, con 10 artistas . El resultado haquedado allí. Abba confiesa su intención de pintartodoBuenos Aires. "Porque es una ciudad muy gris. No le vendría mal un poco de colorido."
La licenciada en Letras Lelia Gándara (UBA y Universidad Católica de Quito), autora del libro "Graffiti", dice que, en ciudades europeas y de los EE.UU., los líderes del hip hop llegaron a proponer ese movimiento under como una herramienta de resistencia cultural.
Más espontáneos, los jóvenes del Mayo francés formularon su célebre "la imaginación al poder", y sus pares neoyorkinos, en la guerra de Vietnam, "haz el amor, no la guerra", que estimuló campañas pacifistas y celebraciones bucólicas de sexo, porros y rock. Gándara advierte que la informática brindó nuevas oportunidades, con sitios específicos donde expresarse, incluido un muro virtual. Para ella, es "cualquier mensaje puesto en un espacio no previsto, de ahí su naturaleza transgresora", y destaca su remoto origen (Grecia, Pompeya), o aun cuando el hombre graficaba sus vivencias en las cavernas. ¿En alguna, junto al dibujo de un mamut, habrá algo traducible como "a éste nos lo comimos ayer" ?
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