
La deuda del PAMI asfixia a hogares
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Prohodis (Pro Hogar para Discapacitados) es una organización sin fines de lucro que se dedica al cuidado de chicos con patologías mentales y motoras. Al igual que muchas instituciones que trabajan con discapacitados, Prohodis -cuya financiación depende del PAMI- está atravesando una grave crisis financiera.
La frágil situación económica se debe al atraso de pago de aranceles por parte de PAMI y el Ministerio de Desarrollo Social. Desde julio que no aportan los 80.000 pesos mensuales a este tipo de organizaciones: la deuda acumulada con Prohodis hasta la fecha es de más de 300.000 pesos.
Claudia Termine, directora de la fundación Prohodis, explicó a LA NACION que "en este momento todos los hogares de discapacitados están pasando por una situación horrible". Advirtió que "estos hogares corren el riesgo de cerrar: la plata no alcanza para brindar las prestaciones básicas: tampoco se pueden pagar los sueldos al personal".
Esta fundación está abierta durante todo el año. Hoy siguen acudiendo las 120 personas que trabajan para atender a 77 chicos. Termine explicó que "la gente no quiere dejar de atender a los chicos, pero a muchos no les alcanza para viajar".
Según Octavio Tolosa, vicepresidente de Fendin (una asociación que agrupa a asociaciones de discapacitados), "la política genocida del PAMI forma parte de la política general del Gobierno que descuida al problema social por completo". Tolosa cree que "a los discapacitados se le han vulnerado todos los derechos: se ha llevado a la población discapacitada a un estado real de abandono".
La semana que viene vencerá el quinto mes de prestación que no ha sido pagado; lo adeudado a todas las instituciones asciende a 18 millones de pesos.





