"La era digital es para salvar el mundo", dice el diseñador top Karim Rashid

El diseñador industrial egipcio es considerado uno de los grandes pensadores en el área
El diseñador industrial egipcio es considerado uno de los grandes pensadores en el área
Gabriela Origlia
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9 de diciembre de 2018  • 00:58

CORDOBA. Histriónico, directo, vestido de amarillo flúo y apasionado en su discurso, el diseñador Karim Rashid –al que la revista Times designó como el "más importante" del continente americano- está convencido de que la era digital es "para salvar al mundo, para que sobrevivamos. Nos lleva a la inmaterialidad; a que menos sea más".

Nacido en Egipto , creció entre Londres y Canadá ; trabaja en 49 países, tiene unos 3000 diseños en el mercado (desde muebles a envases pasando por edificios y objetos de decoración), Rashid participó de la II Bienal Internacional Córdoba Ciuda Diseño, organizada por la Agencia para el Desarrollo Económico Córdoba (Adec). Hacía una década que no venía a la Argentina.

"Diseñar es crear. Cocinar con una receta no es crear. Hay que conformar algo nuevo, que todavía es material pero estoy convencido de que hay mucha basura en el mundo físico. No necesitamos tanto; cuando caminamos ver tanto nos enferma. Es hora de parar", dice.

"Qué bueno vivir como en una nave espacial; con poco". Hace 16 años que tiene la práctica de que, por cada ropa, objeto o mueble que entra a su casa, saca otro. "Sigo siendo creativo, pero reducido. Tengo la misma cantidad de cosas y eso es muy cómodo. Somos editores de nuestra realidad, hay que reducir, recortar".

Esperado por los estudiantes de arquitectura y diseño, por sus pares y por empresarios como si fuera una estrella del espectáculo, Rashid asegura que busca ser "inspirador" y que sus intereses son "mucho más amplios" que el diseño. Entre sus trabajos actuales, se cuenta un museo de la música cuya estructura "sonará" con el paso de la gente y los autos. "Tiene que ser algo vivo".

También diseña un hospital en Tel Aviv ( Israel ) donde el área de partos tendrá la forma de una "panza; las líneas deben fluir, no cortar, no tener puntas". Cuenta que hace ocho años, por un cáncer, estuvo internado y allí empezó a dibujar el hospital que él haría: "Era tan deprimente que esa estructura no puede ayudar a sanar. Hay que pensar en la circulación de los pacientes, que sea como una pista de carrera elíptica, que haya seguridad y que todo sea fácil de limpiar".

Admite que pierde muchos proyectos por su pasión por el color y por buscar la originalidad. "Poner 21 colores en una sala asusta. En vez de mirar el todo, los clientes se concentran en el color y eso los detiene. Piden algo ‘más clásico’ cuando, en realidad, lo que quieren decir es ‘más vendible’".

Se divierte al describir las exigencias de cadenas hoteleras que optan por baños con bañeras en el centro de la habitación, grifos que suben desde el piso y luces alrededor. "El 85% de los clientes no las usa y son imposibles de limpiar bien en los 18 minutos que las empresas fijan como tiempo medio para hacerlo. En ese sentido, los diseñadores de los ’70 y los ’80 eran más inteligentes, se concentraban más en la mejora que en el estilo".

El diseñador pasó por el encuentro de diseño cordobés
El diseñador pasó por el encuentro de diseño cordobés

UN MUNDO MÁS VACIO

Rashid sostiene que el diseño "conquista" al mundo porque permite entenderlo. "Denota la época en que vivimos; en la historia el acumular objetos era sinónimo de inmortalidad. En la tumba de los faraones estaba todo y eso nos permitió conocer su cultura. La era digital cambió todo; se acabó lo estático, hay velocidad y habrá sillas hasta que desarrollemos un campo magnético para sentarnos".

Cree que un teléfono móvil sería el objeto que representaría al 2018 si se lo desenterrara en una excavación dentro de 1000 años. "Les parecería primitivo; claro, es la impresión que tendremos también dentro de una década".

Irónico, apunta que mirar el pasado para "inspirarse" no es más que "copiar". Insiste en que no se trata de diseñar sólo por hacerlo. "El futuro es la transparencia, que es sinónimo de honestidad. Las fachadas son falsas. Se acabaron los envases ‘cebollas’; hace años hice para Prada packaging biodegradable. La desmaterialización es lo que trae la era digital; ya no se necesita lo físico para la experiencia".

"La industria del arte odia lo digital porque termina contra lo elitista. Hoy Picasso estaría dibujando en 27 dimensiones, pintando la energía". Repite que "estamos empoderados para crear y para mejorar el mundo" y, en ese contexto, las producciones deben ser locales. "Dejar de mandar de una punta a la otra de la tierra, sumar contaminación. ¿Por qué en un hotel de Tel Aviv hay agua de Noruega? ¿Porqué no se puede tomar la de Israel?". Entre sus diseños, hay botellas de agua con microfiltro para reutilizarlas y sillas de polipropileno derivado de la caña de azúcar.

"Traigo diferenciación, innovación, y necesidades y deseos humanos a las empresas, todo lo necesario para los negocios de hoy. Sin esto, las marcas no sobrevivirán en nuestro mercado global altamente competitivo que se está reduciendo continuamente", define.

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