
"La guía T es como mi Biblia, no salgo sin ella"
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Sabrina Espeleta tiene 27 años y pasó su infancia entre los canales de Venecia. Aunque nació en Buenos Aires, cuando tenía dos años sus padres la llevaron a Italia y allí pasó los siguientes 23 años y medio.
Hasta que hace un año y medio decidió mudarse a la ciudad en la que nació. Primero lo hizo para hacer un posgrado sobre migraciones internacionales, pero como poco a poco sus ahorros se terminaban, decidió buscar trabajo.
Y así, finalmente, se afincó y decidió que Buenos Aires era la ciudad en la que quería vivir.
"Hoy la guía T es mi Biblia. No salgo a la calle sin ella. Pero tengo una relación de amor-odio con los colectivos. Me parece fantástico que pueda llegar prácticamente a cualquier esquina a bordo de alguno, pero detesto la contaminación que producen. Hay días en que por el centro no se puede caminar", afirma con marcada indignación.
Pasó su adolescencia en Motta di Livenza, de 4000 habitantes, y estudió relaciones internacionales en Bologna.
"Allá, la bicicleta era mi medio de transporte, no una actividad de paseo para los sábados para ir al Rosedal, como puede ser en Buenos Aires", detalla Sabrina.
Una de las cosas que más extraña de Italia es el café en la barra. "Vos pedís un café, dejás las moneditas y te vas. Acá, tomar un café es todo un ritual que te lleva al menos media hora", explica Espeleta
Desde que decidió vivir en Buenos Aires aprendió de memoria una frase y trata de repetirla lo más despojada de acento italiano que pueda: "¿Cuánto cuesta esto?"
El acento para decir esa frase es fundamental. "Porque si no... en cuanto detectan que soy extranjera dicen: «Turista=euros=estafa». Eso es lo que no me gusta de los porteños", asegura la joven nacida en Buenos Aires, pero criada en los canales de Venecia.





