
La historia de las “valijas voladoras”
Por Hernán Cappiello De la Redacción de LA NACION
1 minuto de lectura'
En todo 2004 Southern Winds envió a España a través del aeropuerto de Ezeiza “50 valijas voladoras”, como se denomina en la jerga de las aerolíneas a los bultos que viajan sin pasajeros, similares a las que fueron encontradas en el aeropuerto de Madrid con 60 kilos de cocaína.
Ese elemento se suma a un video y dos e-mails incorporados a la causa que podrían comprometer la situación del comodoro Albero Beltrame, ex jefe del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y padre del joven Walter Beltrame, virtual gerente de relaciones institucionales de Southern Winds, quien se entregó ayer a la Justicia.
Según consta en el expediente en el que se investiga el contrabando de drogas, la documentación secuestrada en la compañía aérea por la policía aduanera estableció que fueron medio centenar los bultos enviados en forma irregular, dijeron a LA NACION fuentes con acceso a la causa.
El juez Carlos Liporace aclaró ayer que no tiene elementos para vincular a Beltrame padre en la causa y dijo que la fiscal María Gabriela Ruiz Morales tampoco lo imputó. No obstante, fuentes ligadas al caso mencionaron el contenido de dos correos electrónicos que intercambiaron Beltrame hijo, con su padre, como sugestivos.
SW, según las fuentes, borró a fines de noviembre esos correos, pero expertos informáticos pudieron rescatarlos porque el disco rígido de la PC no había sido desfragmentado. En uno de ellos, Beltrame le pide a su padre que cambie la rampa de salida de determinados vuelos para facilitar la operación de la aerolínea.
En otro le informa que había creado una sociedad con unos amigos que iba a operar en el aeropuerto y le pide que se encargue de los accesos. El padre le responde "quedate tranquilo, que está todo bien", dijeron las fuentes.
El tercer indicio complicado es un video filmado por las cámaras de seguridad de Ezeiza. No es el del 16 de septiembre de 2004, el día que se embarcaron los cuatro valijas con cocaína a España, el cual fue borrado y anoche se estaba tratando de reconstruir en Ezeiza por técnicos especializados.
La cinta comprometedora corresponde a un vuelo del 5 de diciembre de 2004, es decir casi dos meses y medio después de que se encontraran los 60 kilos de droga en Barajas y de que la propia SW denunciara la maniobra ante la Justicia.
Ese día llegó al aeropuerto en un Peugeot 504 una pareja de unos 60 años con un exagerado equipaje de 68 kilos. Pagaron sus pasajes en efectivo, lo que resulta sospechoso, dado que no dejaron evidencias del uso de tarjetas de crédito y se dirigieron al mostrador de SW, donde fueron recibidos por Walter Beltrame, según dijeron las fuentes que vieron la cinta.
Señalaron que parte del equipaje fue despachado por la vía normal y que otra parte se la llevaron los viajeros, con Beltrame por un pasillo. Las fuentes dijeron que el comodoro Beltrame habría estado junto a ellos en el video.
Esa pareja de unos 60 años no sería otra que la integrada por los españoles Elena Tomil Batán y Ramón González Villar, detenidos diez días más tarde en Cádiz con 16 kilos de cocaína. Los investigadores sospechan que los 16 kilos de droga formaban parte de los 68 kilos de equipaje.
El abogado de los detenidos admitió en España a LA NACION que ambos conocían tanto a Walter Beltrame, como a su padre, el comodoro, de lo que se informa por separado.
Los españoles ya habían realizado, otro vuelo a Barajas, el 27 de noviembre de 2004, en la clase business en Southern Winds, esta vez de regreso de Buenos Aires. Llegaron al país en pleno verano con 52 kilos de equipaje, otro dato sospechoso.
Un sumario en marcha
SW realiza un vuelo semanal a España, pero las investigaciones realizadas por la propia Aduana determinaron que el cuerpo de Drogas Peligrosas de la fuerza, sólo inspeccionó a los pasajeros y al equipaje de uno solo de esos aviones en todo el año.
Por esto, el director general de la Aduana, Ricardo Etchegaray, ordenó realizar un sumario interno para deslindar responsabilidades. Aun cuando Drogas Peligrosas de la Aduana es considerada por jueces y organismos de seguridad extranjeros como un cuerpo de elite, muy especializado, eficaz y reconocido por su probidad.
Los hombres de Drogas Peligrosas vigilan de incógnito a los pasajeros y equipajes de Ezeiza. Se manejan con lo que se denomina una "matriz de riesgo", que combina características físicas del pasajero, con el destino y el vuelo para aleatoriamente abrir valijas o apartar viajeros para interrogarlos.
Por eso llamó la atención que SW, que era la empresa que tenía las tarifas más baratas del mercado y que volaba a un destino sensible, como Madrid, sólo hubiera sido revisada una sola vez en todo el año.
La Aduana sostiene que desde los años 90 una normativa les quitó la facultad de la inspección de los equipajes que salen del país. Actualmente estos controles mediante un scaner los realiza la aerolínea, por medio de empresas de seguridad privada a las que contrata y luego las valijas son analizadas por la Policía Aeronáutica, que debería pasarlas por otro scaner.
Etchegaray se quejó ayer de que Aeropuertos Argentina 2000 y la Fuerza Aérea no permiten trabajar a sus hombres de la Aduana con libertad en las zonas de seguridad de Ezeiza.
"En el aeropuerto de Ezeiza debe bastar la simple exhibición de la credencial aduanera para llevar a cabo los controles, pero se tomaron recaudos administrativos que entorpecen el desplazamiento de nuestros funcionarios en la zona de seguridad y en la pista", dijo el funcionario a LA NACION y reclamó la creación de una autoridad que coordina a todas las fuerzas que controlan los aeropuertos y pasos fronterizos.





