
La historia de una concesión polémica
Ya van más de 20 años de controversias El primer contrato de la autopista se firmó en 1981, con Cacciatore como intendente Después, se modificó siete veces De la Rúa le reconoció a Covimet una deuda millonaria
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No es nueva la controversia generada alrededor de la Autopista Illia. La historia, en verdad, comenzó con su concesión por 20 años, en enero de 1981, luego de una licitación que obtuvo la empresa Covimet.
En aquel entonces, el intendente porteño era el brigadier (R) Osvaldo Andrés Cacciatore, cuyo proyecto resultaba en verdad bastante más amplio: la autopista partía desde la Avenida 9 de Julio Sur, pasaba por debajo del Obelisco y seguía hasta que se unía con la traza actual, que nunca pasaba por encima de la Villa 31 y que, en cambio, seguía hasta la Costanera. Desde allí, sobre pilotes construidos en el Río de la Plata, se unía con la General Paz.
Este proyecto,obviamente, nunca se cristalizó. Y, además, desde el gobierno de Raúl Alfonsín en adelante el convenio se modificó siete veces, incluida su traza (los cambios son de 1985, 1989, 1990, dos de 1991, 1993 y 1998).
La última de las renegociaciones sucedió durante la jefatura de Fernando de la Rúa, a fines de 1998. Según el actual gobierno local, allí se extendieron los derechos de comercialización de la autopista por 20 años más.
Pero no sólo en ello hizo hincapié Ibarra para quitarle los derechos a Covimet y cedérselos por cinco años a AUSA. El ex concesionario, a su vez, presentó un amparo judicial para que le sea restituida la administración de la autopista.
En el decreto que revoca aquel contrato y en conversaciones off the record el gobierno enumera varias irregularidades:
- Cuestiona que la Ciudad le hubiera reconocido a Covimet una deuda de 28.000.000 de pesos, cuya explicación debería aparecer en un anexo que nunca fue publicado.
- Dice que la aprobación del Proyecto de Reordenamiento Contractual se desarrolla en otro anexo que tampoco existe.
- El único documento complementario encontrado es una copia de un convenio suscripto 16 días después de la firma del contrato de reordenamiento. Es decir: no existía cuando se firmó la renegociación.
- Doce de los anexos resultan "inexistentes".
- El decreto en el que consta la renegociación nunca fue publicado en el Boletín Oficial y, por lo tanto, debe considerarse nulo.
- Entiende que, a fines de 1998, Covimet debía haber realizado inversiones por $ 270.659.200, pero que sólo probó obras por $ 66.777.004.
- Acusa que la empresa debía construir un viaducto en la avenida Sarmiento casi Costanera, correr las vías del ferrocarril para construir un carril más en la avenida Lugones, comprar un sistema de seguridad para el Aeroparque, hacer una bajada en la avenida Pueyrredón y una subida desde la avenida Callao. Nada de esto fue realizado.
- Denuncia que Shell le pagó a Covimet 10.000.000 de pesos para construir una estación de servicio al costado de la autopista, aunque Covimet no tenía derechos para ello. Esto figura en el balance del primer semestre de 1996, antes de la renegociación del contrato, en la que sí se le otorga al concesionario la posibilidad de subcontratar el espacio.
- Asegura que Covimet tomó préstamos que debía levantar con la cesión del cobro del peaje. "Firmado el contrato, el contratista no podrá transferirlo ni cederlo sin autorización de la autoridad competente", dice la ley. Ninguna autoridad firmó dicha aprobación.






