La historia secreta de Ada y Yabrán

Uno de los últimos temas que siguió José Luis Cabezas, antes de que lo asesinaran, fue el vínculo del empresario y su ex secretaria
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15 de junio de 1998  

Ada Fonre no quiere dar más entrevistas. Dice que desde que La Nación reveló sus vínculos con Alfredo Yabrán en febrero de 1996, su vida es un calvario.

"Yo ya he declarado ante el juez (del caso Cabezas). Soy una persona normal, no hay nada sospechoso. Pero pareciera que hay periodistas que se la pasan agrediéndome permanentemente", se quejó por teléfono el jueves último a La Nación .

Lástima. Porque Ada Fonre está en condiciones de echar luz sobre cómo el fallecido empresario Alfredo Yabrán se valió del negocio turístico para tejer relaciones con personas poderosas a través de la venta u obsequio de pasajes aéreos y reservas de hotel. También podría dar detalles sobre un sospechoso incendio que destruyó en septiembre último, los archivos de su agencia de viajes que guardaba datos que hubieran sido muy útiles para conocer las relaciones de Yabrán con el poder político y la red de empresas y personajes que giraban en torno de él, y aclarar algunos puntos oscuros del caso Cabezas.

Pero Fonre no quiere hablar de su agencia de viajes Longview, ni de su clientela, ni de los cientos de llamados entre Longview y las oficinas de Yabrán antes y después del asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas.

"Esa agencia la vendí hace un tiempo porque daba muy poca ganancia y el turismo para mí es chino", explicó.

Tampoco quiere hablar de su vida privada, que interesa porque fue uno de los últimos temas que investigó Cabezas antes de aparecer asesinado en un auto incendiado, según consta en el expediente del caso. "Por favor, no me preguntes", se ataja, y no queda margen para preguntarle por qué sus vecinos y colegas aseguran que durante muchos años mantuvo una relación íntima con Yabrán, ni quién es el misterioso padre de su hija Belén, a quien nadie parece conocer, ni quién le regaló a su hija una camioneta 4 x4 cuando cumplió 15 años. Tampoco quién le regaló a Belén dos cuatriciclos para recorrer con sus amigos las playas de Pinamar.

Pero fuentes consultadas por La Nación aseguran que Fonre, de 47 años, fue mucho más que la ex secretaria de Yabrán y actual dueña de Piégari, el restaurant situado en la esquina de Posadas y 9 de Julio.

Y también hay quienes aseguran que por su agencia pasaron como clientes la ex primera dama Zulema Yoma, su hija Zulemita Menem, el periodista Bernardo Neustadt, el ex ministro de Justicia Elías Jassan, el ministro de Trabajo, Erman González, el médico presidencial, Alejandro Tfeli, y hasta Gustavo Prellezo, principal sospechoso en el crimen de Cabezas.

Dos empresas vinculadas con Yabrán, Oca y Ocasa, fueron clientes de una socia de Ada Fonre en el negocio turístico. La Secretaría de Inteligencia del Estado también le habría comprado billetes a Longview, según le contó a este diario una vendedora de pasajes que trabajó con la cuenta de la SIDE.

Algunas de estas personas reconocen haber viajado por Longview, pero la mayoría lo niega o guarda silencio. Tfeli y Neustadt, por ejemplo, hicieron saber que, llamativamente, ellos compran sus pasajes directamente en las aerolíneas, y que sus secretarias se encargan de comparar precios y de elegir y reservar servicios turísticos sin asesoramiento externo alguno. Las agencias de viajes prestan estos servicios sin cargo para sus clientes.

Pero resulta que tener a Bernardo Neustadt como cliente es el gran orgullo de los empleados de Longview y se lo hacen saber a sus demás clientes.

Lamentablemente, un inoportuno incendio borró todo rastro de los archivos de la agencia. Sólo quedó la historia oral, que La Nación pudo reconstruir, al menos en parte, con datos surgidos del crimen de Cabezas y con testimonios de empresarios del ambiente turístico y algunas personas que conocieron a Fonre, su hija, y sus socios, o ex socios, Juan Carlos y Noemí Tártara.

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Juan Carlos y Noemí Tártara se conocieron en los mostradores de la línea aérea Austral. El era empleado de Reservas y atendía llamadas de las agencias de turismo. Ella trabajaba en el rubro Pasajes y se dedicaba a emitir boletos de avión. Se casaron, consiguieron plata y en 1969 fundaron la agencia de viajes Neptunia, que se especializó en traer inmigrantes calabreses a la Argentina. En 1976 se asociaron con el empresario turístico egipcio Nabil Bestauros y fundaron la agencia Piamonte, que fue la primera del país en especializarse en excursiones al Medio Oriente. Bestauros eventualmente se alejó de Piamonte y hace un par de años falleció.

De acuerdo con una fuente cercana a los Tártara, Piamonte consiguió dos cuentas muy interesantes: Oca, la empresa de correo privado que se le atribuyó a Alfredo Yabrán, y Ocasa, la empresa de "clearing" bancario que el empresario reconoció como propia.

Horacio Agulla, gerente de comercialización de Oca, empresa que absorbió a Ocasa después del crimen de Cabezas, dijo que estas compañías ahora operan con Interamericas Viajes, en Avenida de Mayo 1377, pero que no recuerda qué agencias se usaron en el pasado. Sin embargo, en un breve diálogo con este periodista, Noemí Tártara reconoció que Oca y Ocasa fueron clientes de Piamonte.

En 1994 los Tártara habrían sido anoticiados de que Yabrán había decidido abrirle una agencia de viajes a Ada Fonre. Poco tiempo después, la agencia Longview abrió sus puertas en la avenida Córdoba 669.

Como Fonre no conocía el negocio turístico, Noemí fue contratada como gerente de Longview, con un sueldo de 7000 pesos por mes, más del doble de lo que habitualmente se paga por un trabajo comparable. "Típica historia: la novia del empresario se aburre y le abren una agencia de turismo o una boutique . Ada Fonre no sabía nada del negocio turístico, pero era evidente que estaba muy bien conectada" dijo un operador de primer nivel con más de 20 años en el rubro.

Las cuentas de Oca y Ocasa habrían pasado a Longview, junto con los demás clientes de Piamonte. Juan Carlos Tártara se quedó en su agencia, Piamonte, que a partir de entonces pasó a dedicarse exclusivamente al turismo mayorista, esto es, a armar excursiones y paquetes turísticos para ser vendidos a las agencias minoristas como Longview.

"Recuerdo que en esa época se comentaba que Ada Fonre era la novia de un empresario muy importante que manejaba los free shops de los aeropuertos", dijo una conocida empresaria de turismo. "Ella se jactaba de tener una clientela muy selecta, muy VIP, pero no decía quiénes eran sus clientes".

Uno de los primeros golpes de Longview habría sido la obtención de la cuenta de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que hasta entonces manejaba la agencia Interfly, de la familia Vidou, en Esmeralda 762. Los Vidou son amigos de Hugo Anzorreguy, titular de la SIDE.

Según una promotora que trabajó con esa cuenta en Interfly, en 1994 recibió un llamado de Longview para consultarlos por la devolución de unos pasajes de la SIDE. "Me dijeron que ahora ellos manejaban la cuenta," dijo la vendedora, que habló a cambio de que no se revele su nombre. Otra fuente de Interfly confirmó que la SIDEle compraba pasajes a esa agencia. "Pero hace mucho tiempo que no nos compran. No sé con quién trabajan ahora," señaló.

La fuente consultada aseguró que la SIDEcompraba pasajes para que sus agentes viajaran al exterior antes de cada viaje del presidente Carlos Menem, para organizar la seguridad.

Pero, además, la SIDE se haría cargo de los habituales viajes al exterior de Zulema Yoma y de Zulemita Menem, contó la fuente.

José Allevato, director de Asuntos Jurídicos de la SIDE, reconoce la relación comercial con Interfly, pero niega cualquier vínculo con la agencia de Fonre. "Nunca le compramos a Longview y, que yo sepa, Zulema y Zulemita nunca viajaron con pasajes de la SIDE", desmintió. Allevato aseguró que la SIDE usa varias agencias de turismo que no quiso nombrar, y que le sigue comprando a Interfly. Pero en esa agencia, una fuente intachable aseguró que hace años que la SIDEno les compra nada.

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En los habituales cócteles de las aerolíneas y cadenas de hotelería se empezó a hablar del "novio de Fonre" mucho antes de que Yabrán se hiciera conocido. Fue muy comentado el regalo de 15 años que Yabrán le habría hecho a la hija de Fonre, Belén Saldico, en 1994: una camioneta Nissan Pathfinder color bordó, patente TWV928, con un gran moño rojo en el techo, que habría aparecido estacionada en la puerta de la casa de Fonre, en Martínez. Aunque los amigos de Belén aseguran que la camioneta es de ella, la Pathfinder está inscripta a nombre de Fonre y la operación de compra-venta cuenta con el aval de la firma de Gonzalo Acevedo, el escribano de cabecera de Yabrán, que además intervino en operaciones de las empresas Oca, Ocasa, Aylmer, Edcadassa y Bosquemar, todas ellas vinculadas con Yabrán.

Dos amigos de la infancia de Belén recuerdan que la hija de Fonre nunca habló de su padre. "O decía que no sabía, o contestaba con evasivas," dijo uno de ellos.

"Me dijo que su papá se fue cuando ella tenía dos años y nunca más lo volvió a ver", contó la otra amiga.

Si Belén no tenía padre y Fonre no tenía marido, en Yabrán habrían encontrado a su protector. Con sus ingresos de secretaria Fonre pudo comprarse, además de su cómoda casa de Martínez, un lujoso chalet en Calle de la Sirena 198, en un exclusivo barrio de Pinamar, balneario en el cual compartían sus vacaciones con el matrimonio Tártara y sus hijos Carla y Martín, que a su vez eran amigos de Belén.

"La casa era bárbara, y además de la camioneta tenían dos cuatriciclos. Me acuerdo muy bien porque en esa época (1994) los cuatriciclos recién empezaban a aparecer y muy poca gente los tenía", dijo el viejo amigo de Belén. Los cruces telefónicos de la policía bonaerense descubrieron varios contactos entre las residencias de veraneo de Yabrán y Fonre antes y después del crimen de Cabezas. Pero Fonre le contó a La Nación el mes último que no trabaja para Yabrán desde 1991 y que la última vez que vio al misterioso empresario recientemente fallecido fue en 1994.

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"En este negocio hay que cultivar contactos", solía decir Ada Fonre.

Al poco tiempo de abrazar su nueva profesión, la ex secretaria de Yabrán se asoció a la Asociación de Ejecutivas de Empresas de Turismo (Afeet) y allí se relacionó con sus colegas. "Es cierto, se hizo socia y vino a un par de almuerzos, pero después salió su foto en los diarios y ella pidió licencia y nunca más volvió", confió una directiva de la asociación.

De la mano de Fonre, Longview no tardó en atraer a otros clientes de renombre. El ex ministro de Justicia Elías Jassan habría sido cliente de la agencia, al igual que el ministro de Trabajo, Erman González. "Longview, me suena. Yo uso varias agencias de viajes, pero sí, es posible que haya viajado por Longview", dijo Jassan. Erman González está en un congreso en Suiza y no pudo ser localizado por este diario.

El viaje de bodas del periodista Bernardo Neustadt y Claudia Cordero Viedma en Capri, Nápoles y la Costa Esmeralda fue regalo de Alfredo Yabrán, dijo una fuente cercana a los Tártara. Longview también habría organizado un viaje a Palm Beach que compartieron Neustadt y el médico del presidente Menem, Alejandro Tfeli, agregó la fuente.

"Ni loco" el viaje de bodas fue regalo de Yabrán, dijo Neustadt por teléfono desde Francia, donde se encuentra de vacaciones. "A Yabrán lo conocí en 1992 en la casa de Carlos Fontán Balestra, que era mi abogado y también el abogado de Yabrán, así que mal pudo regalarme un viaje en 1990", el año en que se casó, dijo Neustadt. El periodista agregó que Longview "no le suena" y su secretaria, Ana Di Leo, dio mayores precisiones: "Hace tres años que estoy con Bernardo y todas los pasajes se los compro directamente a las aerolíneas".

Noemí Tártara también negó a este cronista el jueves último que Neustadt fuera cliente suyo, pero cuatro horas antes le había dicho lo contrario a otro cliente de la agencia, en una conversación informal. Martín Tártara fue más preciso: "Claro que viajó con nosotros, si hasta dijo en la radio que es cliente de Longview. Cuando salía de viaje, nosotros le mandábamos las tapas de los diarios por fax" le contó al cliente de la agencia, que además trabaja en La Nación .

"Longview no me suena. El doctor Tfeli no trabaja con agencias de viaje", dijo su secretaria privada, quien no quiso precisar su nombre, repitiendo la explicación que el día anterior había dado la secretaria de Neustadt. Ambas secretarias negaron que Tfeli y Neustadt viajaron juntos a Palm Beach.

Otro de los clientes de Longview habría sido nada menos que el ex policía Gustavo Prellezo, principal sospechoso en el asesinato de José Luis Cabezas, quien viajó a Disney World con su hija y su ex esposa, Silvia Belawski, el 19 de agosto de 1996, según contó una fuente con acceso a semejante información.

Los abogados de Prellezo y Belawski dijeron que no saben dónde sus defendidos compraron los pasajes a Disney World, y en los 173 cuerpos que lleva el expediente del caso Cabezas, a nadie se le ocurrió preguntar por ese dato a Prellezo y Belawski.

En el extracto de la tarjeta Visa de Belawski figura el alquiler de un auto a Budget Rent-A-Car en Miami, pero ningún pago a aerolínea o agencia de viajes. Tampoco figura ninguna agencia de viajes en la agenda de Prellezo confiscada por la policía bonaerense. Hernán Mestre, abogado de Prellezo, dijo a La Nación que Belawski se encargó de todos los detalles del viaje.

Una de dos: o los ex policías tenían suficiente dinero para pagar el viaje en efectivo, pero no suficiente para alquilar el auto, o los pasajes fueron gentileza de un generoso patrón y los Prellezo no efectuaron pago alguno. Gustavo Prellezo reconoció que empezó a trabajar para Yabrán en 1995.

Noemí Tártara ni se sorprende ni se inmuta cuando se le pregunta por Prellezo. "No tengo la desgracia de conocer a ese caballero," contesta con ironía.

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Longview pagaba buenos sueldos, pero algunos empleados se preocuparon cuando empezaron a sospechar que sus líneas telefónicas estaban intervenidas y que por las noches alguien les revisaba sus papeles.Poco días después de que su foto apareciera en los diarios y los periodistas la vincularan con Yabrán, Fonre pidió licencia en la Afeet y desapareció del ambiente. Fonre dijo a La Nación que le vendió Longview a Noemí Tártara, sin precisar fechas, y Noemí dijo lo mismo, obviando también las fecha. Varias fuentes del ambiente turístico confirmaron que a ellos le dijeron lo mismo.

Pero si la venta se produjo, no se registró en el Boletín Oficial, donde Fonre todavía aparece como dueña de Longview y Noemí Tártara como directora ejecutiva. Por esa misma época, Longview mudó sus oficinas a Florida 253, en el quinto piso del mismo edificio donde funciona Piamonte, la agencia de Juan Carlos y Noemí Tártara, un piso más arriba.

El sistema de rastreos telefónicos Excalibur de la policía bonaerense descubrió que en esa misma dirección funciona la empresa Unibon SA, una de las tres empresas que más llamaba a Yabito SA, la empresa madre de Yabrán. Entre agosto de 1996 y mayo de 1997, Unibon y Yabito se comunicaron cientos de veces. En el Excalibur, el número de teléfono 325-3759 figura a nombre de Unibon. Pero en Guía Argentina de Tráfico Aéreo, la biblia de los agentes de viajes, ese mismo número figura a nombre de Longview SA.

El 25 de enero de 1997 apareció el cadáver calcinado de José Luis Cabezas, fotógrafo de la revista Noticias. Pocos días después, Gabriel Michi, el compañero de Cabezas, declaró en Dolores que ese verano él y Cabezas hicieron algunas averiguaciones preliminares sobre el vínculo entre Ada Fonre y Yabrán, pero al no encontrar nada interesante, abandonaron la investigación después de hablar con cuatro fuentes que no identificó.

Una persona que trabaja en Longview consideró hacer una llamada anónima a la línea 0-600 que habilitó la revista Noticias para recabar datos del caso Cabezas, pero no se animó. Otra persona anónima llamó a Noticias para avisar que "en la calle Florida está la agencia de viajes que Yabrán utiliza para regalarle viajes a funcionarios del gobierno". Entre las docenas de llamadas que Noticias recibía por esa época, el dato quedó sin comprobar.

El 21 de septiembre último, mientras en Dolores se cerraba el cerco sobre la pista Yabrán y Prellezo amenazaba con ampliar su indagatoria, la agencia Piamonte sufrió un terrible incendio. Los discos rígidos de las computadoras se derritieron y todos los archivos se destruyeron. El techo quedó con cables colgando y las paredes se pelaron de pintura. La empresa Turismática tardó tres días en instalar una nueva red de computación.

El incendio causó un caos en Piamonte, recuerdan varios colegas del matrimonio Tártara. "Durante días, nadie sabía quiénes tenían reservas ni qué día salían, ni por cual aerolínea. Habían perdido toda su base de datos", dijo una empresaria que los visitó un día después del fuego. Como Longview no tenía licencia para emitir pasajes de la Asociación Internacional de Agencias de Turismo (IATA), emitía sus pasajes a través de Piamonte, que sí tenía licencia de la IATA, dijo Noemí Tártara. Por esa razón, los archivos de Longview se habrían destruido en el incendio de Piamonte.

Fue el único incendio de oficina en la calle Florida en los últimos dos años y solamente abarcó las instalaciones de Piamonte, en el piso seis. Un oficial de policía que llegó con los bomberos dijo que lo recordaba bien. "Fue un incendio bastante importante. Los bomberos tuvieron que subir las mangueras por la escalera. Era un problema porque el chorro de agua no tenía suficiente presión. Me acuerdo, también, que un bombero se cortó una mano con un vidrio y le hicieron primeros auxilios".

Sin embargo, el incendio no fue denunciado ante una autoridad judicial, circunstancia lógica para el cobro de un seguro. En el libro de actas de la comisaría 1a. de la Policía Federal, cuya jurisdicción incluye la agencia Piamonte, el episodio figura como "alarma de incendio" y a diferencia de las demás denuncias enumeradas en esa página, el incidente de Piamonte no está firmado por ningún investigador policial.

La Nación solicitó por escrito a la Policía Federal el expediente de exposición 4896, caratulado "alarma de incendio", que fue elevado al archivo del Departamento Central el 11 de noviembre último. A pesar de cumplir con los requisitos reglamentarios, hasta hoy no se obtuvo respuesta alguna.

"El incendio se produjo por un cortocircuito y destruyó el 90% de la oficina", es todo lo que Noemí Tártara dijo al respecto y dio por terminada la conversación, que apenas abarcó cuatro o cinco preguntas.

Ocho días después del incendio, el matrimonio Tártara se hizo presente en un cóctel de Iberia en el hotel Ceasar«s Park. Los colegas de los Tártara que se acercaron a ofrecer sus condolencias se encontraron con una sorpresa: "No se preocupen. La oficina era alquilada y ahora me voy a comprar ese local y el que está al lado", comentaron los Tártara, que esa noche no ofrecieron ninguna muestra de aflicción. Hoy Piamonte ocupa la oficina incendiada y también la contigua, tal como Juan Carlos Tártara había anticipado.

* * *

El espectacular crecimiento de Piamonte tuvo su reconocimiento en la edición de mayo último de la revista La Agencia de Viajes, que da cuenta de la última entrega de los premios Yo Leonardo, organizada por Alitalia y el gobierno de Catania, capital de Sicilia. Tres agencias latinoamericanas se alzaron con la codiciada estatuilla de bronce. Por la Argentina, el premio lo obtuvo Piamonte.

"Premiando a Piamonte se respetó fielmente el espíritu con el que nació el Yo Leonardo, que es el de distinguir no sólo a los mejores vendedores de Alitalia sino también a aquellos que promueven el tráfico turístico hacia Italia, y en particular a Sicilia", dijo el mayorista italiano Giovanni Fiorenza.

Según la revista, Tártara se emocionó y cuando le tocó hablar, destacó las bondades de "una tierra maravillosa como Sicilia, que es sobre todo una tierra de amistad".

Ada Fonre seguramente se alegró por el reconocimiento al matrimonio que siempre le fue fiel, y seguramente celebró otra coincidencia: Carlos Piégari, su socio gastronómico, es también el dueño del restaurant Cosa Nostra, en la calle Cabrera 4270. Allí fue donde el ex diputado radical César Jaroslavsky conoció a Alfredo Yabrán.

Hace tres semanas se casó Carla, la hija de Noemí y Juan Carlos Tártara, y Ada Fonre ocupó una de las mesas centrales. La fiesta para 200 invitados en el exclusivo Lowlands Club, de Núñez, duró hasta las nueve de la mañana.

Para quienes recuerdan el humilde comienzo de los ahora especialistas en viajes a Sicilia, no dejaron de llamar la atención las fuentes repletas de langostas y centollas enteras, la abundancia de caviar, whisky Chivas Regal y champagne Chandón, o el exquisito recital de arias que ofrecieron el tenor, el barítono y la soprano del Teatro Colón, especialmente contratados para la ocasión.

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