
La Iglesia quiere sanear su economía
Obispos de todo el país acordaron buscar mayor transparencia en el manejo de los fondos; apoyo a la enseñanza religiosa
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La necesidad de realizar una profunda reforma económica de la Iglesia, que la ayude a sostenerse y que haga más transparente la administración de sus fondos, es el tema central de la carta pastoral sobre el sostenimiento de la obra evangelizadora, que fue dada a conocer ayer en el cierre de la 76a. Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, en San Miguel.
La carta, llamada "Compartir la multiforme gracia de Dios", está teñida de autocrítica y fue confeccionada la semana última por un centenar de obispos de todo el país, reunidos en la Casa de Ejercicios María Auxiliadora de San Miguel.
Los prelados difundieron también un mensaje sobre el estado de la educación (de lo que se informa por separado).
Es la primera vez que la Iglesia argentina emite una carta pastoral sobre su situación económica, que depende del apoyo de sus fieles, de contribuciones de iglesias extranjeras -fondos que tienden a disminuir- y de aportes del Estado nacional.
Aunque el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Estanislao Karlic, delegó en el secretario general del Episcopado, monseñor José Luis Mollaghan, la tarea de sintetizar el documento para la prensa, afirmó que "la cultura actual ha exiliado a Dios, que no es el competidor del hombre, sino su amigo, su gran aliado".
Precisamente, una crítica a la cultura de la competencia y una mención a la penosa situación de los más pobres encabezan la carta pastoral.
Según el documento, las dificultades en que viven los argentinos "provienen en gran parte de la cultura ambiente que propone el competir y el éxito económico como valores supremos".
"Sobre todo -continúa la carta-, nos duele la situación de penuria, y hasta de exclusión total, que esta filosofía y práctica económicas van provocando y que afectan más gravemente a los más pobres."
Además de la competencia, entendida como opuesta al compartir, Karlic cuestionó la exaltación del consumismo. "En un libro italiano leí la frase consumo, luego existo . Ni siquiera Descartes, con pienso, luego existo , acaba de definir al hombre: debemos decir amo, luego existo ", afirmó.
Fondos inexistentes
Con respecto a la situación financiera de la Iglesia, el documento va directo al grano: "El monto de las contribuciones con harta frecuencia no está en relación con las necesidades pastorales. Muchas veces, los fondos son inexistentes, aún para enfrentar los gastos más elementales", reza el pronunciamiento en su capítulo "Los bienes a compartir".
Para elaborar el documento, los obispos de todo el país escucharon, entre mayo y junio últimos, las sugerencias de 345 instituciones y grupos de reflexión eclesiales, que comprendieron a más de 1600 personas.
"La consulta revela que más del 50% piensa que el dinero es lo más difícil de donar. De hecho, por varios equívocos, y en especial por una deficiente catequesis en este punto, los fieles cristianos de la Argentina son reticentes en el aporte pecuniario a la Iglesia", señala la carta.
Entre los principales "equívocos", el documento señala el escabroso tema del aporte del Estado. Este año, la contribución estatal alcanzará los 9.901.467 pesos, algo que, según los prelados, da a muchos fieles "la falsa impresión de que el clero es empleado del Estado" y solventa todos sus gastos con dineros públicos.
Por eso, explican los obispos, muchos fieles se sientan dispensados de aportar al sostenimiento de la obra evangelizadora. Algo que debe ser cambiado a través de la catequesis.
Para mejorar la transparencia de la administración financiera eclesial en el contexto de una "creciente corrupción social", la carta habla de la creación de consejos de asuntos económicos en las diócesis y en las parroquias, integrados por prelados y laicos.
La eficacia administrativa tratará de intensificarse mediante el plan Compartir, un plan de reforma económica que los obispos aprobaron hace más de un año.




