
La pasión por los famosos se alimenta en restaurantes
Charly y Olmedo ya tienen sus locales
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No obstante que a algunos les pese, los argentinos son cholulos . Y hacer de la fascinación por las estrellas del deporte, del cine o de la música un buen negocio es una idea que siempre ronda por la cabeza de los emprendedores y de los propios famosos. Hoy se materializa en restaurantes, bares o cafés.
Es cierto que la sola mención o presencia de un famoso implica ganar la primera batalla. Una grande, sin duda. Pero no es suficiente para que el negocio escape a las garras de la crisis.
Charly García, Alberto Olmedo o Diego Maradona son, sin duda, figuras que despiertan pasiones. Los fanáticos de los dos primeros ya tienen un lugar donde despuntar el vicio por ellos: un bar para los seguidores del cantante y un bodegón para quienes quieran evocar al creador del Manosanta, el Capitán Piluso y tantos otros personajes.
Y los seguidores del astro de fútbol deberán esperar apenas unos pocos meses para cumplir, con suerte, el sueño de verlo en persona.
Qué otro nombre podría tener el bar de Charly García si no su emblemático Say no more , un proyecto impulsado por el propio cantante y su sobrina segunda, Virginia Schlesinger, junto con su marido y Agustín Calabrese. El Salvador, casi esquina Armenia, en la zona conocida como Palermo Hoolywood, fue el sitio elegido para poner el local.
Rucucu es el bodegón que evoca a Olmedo y acaba de abrir sus puertas de la mano de su hijo Javier, en Cabrera y Gurruchaga. En noviembre próximo se inaugurará Ho Visto Maradona, nombre que se inspira en una canción italiana que dice mama, mama, ho visto Maradona. Del proyecto participan el futbolista; su manager, Guillermo Cóppola, y Richard Martino.
Bares temáticos
Sin recurrir a su cartel, pero sí a su presencia, otros artistas apuestan al rubro: Pablo Echarri tiene su bar, El 5° Stone (Nicaragua 4900); los actores Florencia Peña, Gastón Pauls, Martín Karpan y Diego Díaz son los dueños de El Gran Lebowski (Arévalo 1643); Fabián Von Quintiero, de los Ratones Paranoicos, puso sus fichas en el Café Soul, en Las Cañitas, para dar algunos ejemplos.
La diferencia entre unos y otros es que los primeros podrían considerarse bares o restaurantes temáticos: sus cultores son seguidores de Maradona, Olmedo o Charly, tanto como otros lo son del fútbol y eligen el bar Locos por el Fútbol, en el Village Recoleta.
Guillermo Mizraji, secretario de la Cámara Argentina del Franchising y asesor de empresas, considera que la fama no hace a la durabilidad del negocio. Claro ejemplo de esto es el bar Junior, del hijo del ex presidente Carlos Menem, que "en un primer momento anduvo muy bien, pero pasado el boom inicial fue un tremendo fracaso".
Más atrás en el tiempo recuerda a la Casa de Gardel, una confitería en la que se bailaba tango que no pudo mantenerse pese al recuerdo del Zorzal Criollo.
El marketing
¿Cómo funciona esta suerte de marketing de los famosos? "Es muy común que se invite a un actor o un cantante, al que muchas veces se le paga, y se les avisa a los periodistas de revistas o programas de televisión para que hagan una nota y, desde ya, nombren al restaurante o bar. Si es un personaje polémico, mejor aún", confió una experimentada agente de relaciones públicas que pidió reserva de identidad.
"Los famosos atraen en todos los ámbitos, no sólo en el gastronómico. Se los invita desde un estreno de teatro hasta una maratón. Y no se hace por gentileza, sino porque sirve, atrae cámaras, fotógrafos y cholulos ", agregó.
Matías Gandolfo, hijo de la actriz Dora Baret y del director Carlos Gandolfo, y hermano del mago Emmanuel, bien lo sabe. Es uno de los dueños de Actor´s Studio, un complejo situado en Corrientes y Billinghurst, en el que montaron un escenario para acompañar las obras de teatro con un café o una buena comida. "La gente viene a ver actores. Llegan y preguntan si hay ensayo, o si está tal o cual, además de ver las obras que se presentan los viernes, sábados y domingos -dijo Gandolfo-. Cuidamos mucho el producto. Queremos que vengan por la comida o las tortas caseras, o para ver teatro, y que la pasen bien."
El nombre de Olmedo, ¿ayuda? "Desde ya. La mayoría de nuestros clientes es conocida de él. Otros vienen para ver de qué se trata. Se acercan a Javier y le dicen cuánto admiraban a su padre." Federico Blanco, encargado de Rucucu, asegura que la idea fue evocar la figura de Alberto Olmedo, un homenaje de sus hijos. Uno de ellos, Javier, decidió montar este bodegón repleto de fotos del cómico y afiches de sus más recordadas películas.
Ver a Charly es una de las principales motivaciones de los que se acercan a Say no More , aunque sus socios no pueden anticipar su presencia, dado lo imprevisible del cantante. "El quería tener un lugar donde poder ir a tocar cuando se le diera la gana -aseguró Agustín Calabrese, uno de los socios-. Sabemos que muchas personas vienen por Charly, pero queremos que vuelvan porque les gustó el lugar."


