
La Patagonia tiene quien la escriba... y quien la lea
Cada vez se editan más libros que redescubren historias y paisajes australes.
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Las distancias y las soledades estimulan la imaginación.
Esto no es ningún descubrimiento para los escritores. Pero es una verdad que tiene particular validez cuando se habla de la Patagonia.
Lo interesante es constatar que ese viejo interés de escritores argentinos y extranjeros por la Patagonia parece haber llegado hoy con fuerza a la otra punta del recorrido de un libro: el nivel de los lectores. Una simple recorrida por librerías muestra que 1997 fue el año de un sorprendente auge de libros sobre historias patagónicas.
Esa revalorización de los libros de viajes y crónicas donde se mezclan distancias, vientos, relatos con aires de leyenda y epopeyas personales apunta a consolidarse todavía más en 1998. Muchas editoriales locales, grandes o pequeñas, incluyen en sus proyectos nuevos libros sobre temas patagónicos. La enorme región sureña conserva aún casi vírgenes sus misterios y, por alguna razón también misteriosa, más y más lectores redescubren hoy esos atractivos que invitan a viajar o, al menos, a soñar con esos horizontes sin límites.
Entre esos títulos editados recientemente hay trabajos inéditos, reediciones de viejas obras que mantienen su frescura intacta, historia novelada, excelentes estudios técnicos sobre montañas o glaciares, crónicas periodísticas y muchas biografías personales que ayudan a comprender mejor las duras condiciones de vida de quienes se animaron a instalarse en el Sur.
Redescubriendo a Moreno
Muchos de estos libros giran en torno de la extraordinaria figura del perito Francisco Moreno, un científico, explorador y patriota cuyo aporte de excepción es aún relativamente tan desconocido por el gran público como la misma Patagonia que él descubrió palmo a palmo.
La feliz iniciativa de la editorial El Elefante Blanco de reeditar sus relatos fue, en cierta forma, el primer movimiento de esta ola editorial. "Reminiscencias del perito Moreno" (recopilación del hijo de Moreno) y "Viajes por la Patagonia austral" (del propio perito Moreno) deslumbran en cada una de sus páginas con las proezas heroicas del joven naturalista y soñador del futuro de su país que va descubriendo nada menos que lagos, ríos y montañas que hoy son territorios argentinos, básicamente, gracias a sus viajes.
"Para nuestra sorpresa, esos libros se agotaron y tuvimos que hacer una segunda edición", explica Elena Correa, de la editorial El Elefante Blanco. "Y este éxito nos animó a insistir con otras reediciones de relatos de viajes sobre el Sur, como el del inglés George Musters (Vida entre los patagones) o la vieja obra Días de ocio en la Patagonia, de Guillermo Enrique Hudson. Y ya estamos preparando una reedición de los grandes relatos del cronista español Félix de Azara. Creemos que el renovado atractivo por los viajes y, sobre todo al Sur, es una tendencia de largo plazo."
Vida novelada
Con el mismo interés sobre la figura épica del perito Moreno, el novelista Pedro Orgambide acaba de presentar una biografía novelada - "Un caballero en las tierras del Sur" (Ed. Atlántida), cuya primera edición se agotó en veinte días y ya dio lugar a una segunda.
"Tal vez nosotros, como argentinos, recién estamos descubriendo la Patagonia como lo hizo el perito Moreno hace 100 años", estima Orgambide, consultado por La Nación .
-¿Eso explica este auge de libros sobre el Sur?
-Quizá sí. Todavía nos estamos reconociendo como país y la Patagonia es lo distinto, lo que aún conserva la ilusión de la aventura. Es el paisaje omitido de nuestro país. Personalmente, yo pertenezco a una generación de escritores como Dalmiro Sáenz, Rodolfo Walsh, Haroldo Conti o Roberto Hosne, que acaba de editar unas muy buenas historias, que siempre nos sentimos atraídos por el Sur. Pero parece que ahora hay muchos lectores que comienzan a sentir lo mismo. Ojalá sea una reacción de cansancio contra tanta cultura facilista y de consumo.
Una gran novedad del año fue la primera edición en castellano del interesantísimo libro del suizo Aimé Tschiffely -"Por este camino hacia el Sur", editado por la Compañía de Tierras Sud Argentino, las estancias de Benetton en la Argentina- publicado en Nueva York en 1940, pero nunca conocido aquí.
Tschiffely fue aquel suizo-británico que unió Buenos Aires con Nueva York a caballo en los años 20 y que en 1936 volvió al país para recorrer toda la Patagonia, solo, en un Ford A. Sus historias, descripciones e ironías son de lectura obligatoria para todo el que quiera descubrir o revivir lo que significa viajar por esas tierras aún semideshabitadas.
"Enterrados en el viento" (Ed. Planeta) es una edición de reciente aparición que reúne trabajos inéditos del periodista y escritor Roberto Hosne. Sus relatos incluyen tanto aspectos históricos como crónicas que describen muy bien la magia patagónica.
Y con un título parecido, "En el país del viento", la editorial Simurg reeditó unas admirables crónicas periodísticas de Roberto Arlt, escritas en 1934 y publicadas en serie en el diario El Mundo. También son absolutamente recomendables.
Con carácter más técnico, otro gran explorador viviente de la región austral, Mario Bertone, acaba de reeditar su enorme trabajo "Aspectos glaciológicos de los hielos continentales" (edición propia, distribuida por El Ateneo) que es, seguramente, el mayor estudio sobre los glaciares argentinos, con textos y fotografías de 50 años de viajes al lugar.
Mujeres del Sur
Otro rasgo destacable de este auge literario patagónico es que hay muchos relatos de mujeres que se animaron por primera vez a encarar la aventura de un libro propio y obtienen, más allá de eventuales críticas formales al estilo, un indiscutible impacto emotivo sobre el lector.
Es como si todas ellas sintetizaran en sus propias experiencias las dificultades de la vida en soledad, la educación distinta de los hijos y los puentes culturales con el resto del país y con los orígenes europeos que se conservaron en gran medida gracias a ellas.
"Allá en la Patagonia" (Ed. Javier Vergara), de María Brunswig de Bamberg; "Entre el río de las Vueltas y los hielos continentales" (Ed. Vinciguerra), de Patricia Halvorsen; "El Sur inextinguible" (Ed. Grupo Editor Latinoamericano), de Susana Cereijo, y hasta ediciones publicadas en Inglaterra como "An estancia in Patagonia", de Nora Mackinnon, y "Where the devil lost his poncho", de Maggie Pool, describen, mediante historias personales, la esencia de la vida en el lejano sur argentino.
Algo de esa magia indefinible se ha abierto camino en las librerías y llegó a los lectores. Para explicar ese extraño imán, nada mejor que las poéticas palabras del propio perito Moreno cuando describe su exploración por las márgenes del lago Argentino y del glaciar que hoy lleva su nombre: "No hay nada que impresione más al viajero que las grandes soledades; la naturaleza severa de estos sitios se graba en mi imaginación y podré contar estos instantes entre los más agradables de mi existencia".



