
La pequeña huella de Alfonsina se detuvo en el barrio de Flores
El Consejo Vecinal impulsa la compra de una casa que habitó la poetisa
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Entre los abundantes testimonios del patrimonio histórico y cultural, aún perviven en Buenos Aires muchos espacios que acogieron el paso de escritores, artistas y prohombres ilustres. En el vecindario de Flores, su Consejo Vecinal pugna por convertirlo en "barrio de poetas", habida cuenta de los nombres que en él dejaron su sello.
Una de esas casas valiosas fue habitada, según los vecinos, por la poetisa Alfonsina Storni, que se suicidó en Mar del Plata. Está ubicada en Terradas 578 y actualmente está en venta. Los propietarios son la familia Faur y una parte de la colectividad judía. Así lo confirmó a La Nación, Mónica de Faur, esposa de uno de los dueños.
Poetisa trashumante
El presidente del Consejo Vecinal de Flores, Carlos Demarco, inició una cruzada con la intención de recuperar esta finca para el patrimonio cultural de Flores, donde la entidad pretende crear un centro de difusón cultural.
El jefe de gobierno porteño, Fernando De la Rúa, no es ajeno a esta iniciativa. En diálogo con La Nación admitió: "Nos encantaría comprar todas estas casas, pero no podemos. Existen otras posibilidades, por ejemplo, establecer recorridos culturales o literarios. En el programa Por la memoria de Buenos Aires> hemos previsto estos recorridos que incluirán, entre otras, la casa de Alfonsina Storni, la de Baldomero Fernández Moreno".
De la Rúa dijo también que en estos paseos, famosos en muchas ciudades españolas, se incluirán plazas con valor histórico, monumentos, casas, y otros espacios.
Consultada sobre la veracidad del domicilio de la calle Terrada 578 como perteneciente a la escritora, en alguna etapa de su vida, su biógrafa, Josefina Delgado, comentó no haberlo incluído en su libro "Alfonsina Storni, una biografía", publicado hace cinco años.
"Ella vivió en muchísimas casas, porque en los años treinta era muy sencillo mudarse de una finca a otra. En el barrio de Flores, por ejemplo, habitó tres viviendas. Una en la calle José Bonifacion 2011, otra en Esteban Bonorino esquina Lobos, y una tercera que podría ser la de Terrada 578, pero yo no pude corroborarlo con documentación de la época", recordó.
Cuando la actual gestión radical asumió la conducción del gobierno porteño, los vecinos de Flores le presentaron esta inquietud a María Sáenz Quesada, secretaria de Cultura. Entonces, reclamaron que parte de los 100 mil millones de pesos del presupuesto comunal se destinara a la compra del histórico edificio.
"Luego de conversar con Jorge Cremonte, del área de restauraciones,no pudimos comunicarnos más, como si hubiera viajado a otro planeta", dijo enojado Demarco.
Por su parte, Jorge Cremonte, que aseguró desconocer la existencia de esa casa, indicó la búsqueda de sponsors o las rebajas impositivas como caminos posibles de gestión.
Intereses contrapuestos
Alejandro Storni, hijo de la escritora, recordó borrosamente haber vivido en la calle Terrada alrededor de los cuatro años. "Vivimos en muchos lugares, porque había facilidad para cambiar de domicilio. Mi madre se mudaba siempre cerca de los sitios donde trabajaba", explicó.
Delgado -actual titular de la dirección de bibliotecas municipales- comentó que la poetisa se mudó por lo menos una docena de veces por la geografía porteña.
"Cuando existen prioridades como la educación y la salud, no parece recomendable distraer presupuesto para comprar una casa por más que a mí la idea me parezca maravillosa, sobre todo dado su valor cultural", aclaró la biógrafa.
El interés de los propietarios aparece bien definido. Tienen la casa en venta y si la municipalidad la compra con el valor agregado de la cultura, mejor.
La señora de Faur dijo desconocer en qué porcentaje aumenta la valuación de venta cuando se suma el elemento histórico o cultural. "Habilité un negocio de trajes de baño en una sala de la casa. En honor a la escritora la llamé La cueva de Alfonsina>. No me parece posible autorizar la colocación de una placa en la pared exterior, donde conste que aquí vivió Alfonsina. Eso seria mejor si la municipalidad compra la casa".
Mientras se decide el futuro del inmueble, al margen de estas cavilaciones terrenales la huella literaria de Alfonsina Storni se mantiene incólume. Todo un alivio.





