
La plaza de Barrancas de Belgrano también fue ocupada por los sin techo
Allí viven una familia, una docena de adolescentes y cinco mayores en condiciones insalubres
1 minuto de lectura'
La agradable vista de las Barrancas de Belgrano, diseñada por el paisajista francés Carlos Thays a fines del siglo XIX, está hoy muy lejos de seguir siendo uno de los lugares más bellos de la ciudad.
"Ahora es como vivir en medio de una villa", dijo indignada Beba, una vecina de 11 de Septiembre y Sucre. Los sin techo han encontrado un refugio en la hermosa pérgola de una de las tres plazas de las Barrancas (la situada entre las calles Echeverría y Sucre); la misma que cobija a los amantes del tango que asisten a clases durante los fines de semana desde hace siete años.
"Me gustaba sacar el perro y caminar temprano por la plaza, pero ahora no puedo hacerlo más porque la gente que anda por allí te asusta: están lavando la ropa sucia en la fuente o haciendo sus necesidades, de todo tipo, junto a los árboles", relató Dorotea, quien pidió reserva de su apellido, pues, dijo: "Tengo miedo".
Mara, otra de las vecinas, dijo no tener miedo porque "los que viven en la plaza son muy tranquilos y no se meten con nosotros, pero hacen que este lugar se convierta en tierra de nadie y se vaya juntando gente de mal vivir".
Bajo una espléndida luna llena el martes último dormían en esa plaza una docena de adolescentes, una familia y unos cinco hombres adultos.
A media mañana del día siguiente, Lorena, de 17, y Andrea, de 16, eran las únicas despiertas en el grupo de chicos acostados sobre cartones y cubiertos con frazadas raídas sobre el piso de la pérgola. Desde abajo de una de ellas, tapándose la cara, Andrea dijo que la mayoría de los chicos son del barrio General Savio, adonde no quieren volver, que están en la plaza "desde hace mucho" y que almuerzan en un hogar de Victoria y cenan algunas veces en la semana la comida que les traen unas personas a las que no supo identificar.
"Pasá, sentate", invitó Ramona a esta cronista mostrando uno de los colchones puestos en la otra mitad de la improvisada vivienda.
"Estar acá es muy feo"
"Estar acá es muy feo; tenemos mucho miedo porque en la plaza hay de todo y nadie se nos acerca", dijo la mujer que está allí desde el 1° de febrero con su pareja, su hija Marina, de 16 años y un cuñado.
La familia de Ramona tiene sus pocas pertenencias en bolsas plástica negras, tipo consorcio, debajo del mismo árbol en el que esconden los colchones durante el día. Para higienizarse, las dos mujeres lograron la autorización para usar el baño de caballeros -el único con duchas- en la estación del ferrocarril de Belgrano.Almuerzan con lo que les dan los vecinos y cenan, como los chicos y los homeless , las viandas que traen personas de las parroquias de la zona que tienen asignado un día cada una en lo que se conoce como "La noche de la caridad": San Cayetano, Santísima Trinidad, Nuestra Señora de Loreto y San Martín de Porres.
Hace dos años Ramona se vino de Misiones, donde trabajaba como peluquera, con Carlos, su pareja. Se instalaron en el barrio La Cárcova, en José León Suárez. Con su trabajo como cartoneros se compraron una casita y e hicieron venir al hermano de Carlos y a dos de los cuatro hijos de Ramona que vivían en Posadas con su padre. Pero los chicos no se llevaron bien con sus pares del barrio. "Marina no quiso integrar el grupo de chicos porque tienen costumbres diferentes a las del interior. Un día en el que estaban todos drogados incendiaron nuestro rancho para que Marina saliera. Allí perdimos todo lo que teníamos y nos fuimos de esa villa", dijo Ramona.
Estuvieron unos días en casa de una amiga en Florencio Varela, donde quedó su hijo, de 18 años, y otros en la vereda frente al Obelisco, hasta que la policía los expulsó. "Vinimos acá porque es donde trabajaba Carlos como cartonero y porque no sabemos adónde ir", sintetizó Ramona, y agrega que lo que más quiere es poder pagar los pasajes de sus hijos y cuñado para que vuelvan a Posadas. "Cada pasaje cuesta 55 pesos, pero no los puedo pagar porque perdí el documento en el incendio y no puedo cobrar la cuota del plan Jefas de Hogar", explicó la mujer.
Todos a la villa 31
Desde que están en la plaza, ella y Carlos han combinado la tramitación de los nuevos documentos con la recolección de cartones y posterior venta, a 20 centavos el kilo, en la Villa 31, en Retiro. En esa villa es adonde quieren ir a vivir porque allí "podemos alquilar una piecita por 70 pesos", dijeron.
Ramona y Carlos dicen haber pedido ayuda sin éxito en las casas de las provincias de Misiones y de Buenos Aires.
Los organismos oficiales vinculados con el tema no tenían registro de la situación particular en las Barrancas de Belgrano. Según informó la titular del programa Buenos Aires Presente (BAP), dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Patricia Malanca, en lo que va del año se han hecho dos operativos en plazas -Colegiales y Roma- y uno en el parque Rivadavia en los que se reubicó a 16 personas sin techo.
Cada vez son más
En el marco de recuperación de espacios verdes, los operativos se realizan de manera conjunta entre ese programa y la Secretaría de Medio Ambiente y Planeamiento Urbano del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Secretaría de Promoción Social, la Secretaría de Descentralización, la Subsecretaría de Seguridad, la Dirección de Guardia de Auxilio, Defensa Civil y el SAME.
"En la Secretaría de Desarrollo Social no tenemos capacidad de contener la demanda de los que vienen de las provincias; a ellos se les ofrece una estada pasajera en los Hogares", explicó Leandro Valvam, vocero de prensa de esa secretaría.
La directora del BAP, Patricia Malanca, dijo que ellos actúan cuando hay demandas telefónicas (al 0800-7776242 donde se atiende todo tipo de consultas habitacionales) y que los homless son alrededor de 1100 "según el último censo de hace cuatro años".
A cien metros de la pérgola, dentro de la otra plaza (en la esquina de La Pampa y 11 de Septiembre), funcionan oficinas del Departamento Norte de Jardinería y de la División Norte del Servicio de Guardianes de Plazas, dependientes ambos de la Dirección General de Espacios Verdes, del gobierno porteño. Sus empleados no pueden estimar el número de los que viven en la plaza "porque es muy cambiante", dijo uno de ellos que responsabiliza al nuevo Código Contravencional de la ciudad la imposibilidad de los guardianes de denunciar la vagancia y la ebriedad de los visitantes de las plazas.
El mismo empleado comentó que "a nadie le gusta levantarse y ver por la ventana a un hombre haciendo sus necesidades tras un ombú o tomando vino tirado en el césped, y menos a alguien que quizá pagó cien mil pesos más el precio de su propiedad por estar frente a las Barrancas de Belgrano".
1
2Detox digital: el tratamiento que recomiendan para adolescentes con excesiva dependencia de las pantallas
3Ciudadanía italiana: Hito Mundial, el Estudio De.Martin & Asociados gana el primer juicio luego de la entrada en vigor de la Ley 74/2025 y rescata a millones de descendientes a nivel global
4Hay alerta amarilla por tormentas y vientos para este lunes 23 de febrero: las provincias afectadas


