
Hablar con desconocidos o iniciar una conversación puede generar ansiedad, pero algunos expertos sostienen que existe una estrategia sencilla para romper el hielo
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A casi todos les ha ocurrido: conocer a alguien nuevo, quedarse sin saber qué decir y sentir cierta incomodidad al intentar mantener una conversación; sin embargo, mientras algunas personas enfrentan ese temor y descubren que hablar con otros puede ayudarles en su vida social, relaciones y carrera profesional, otras prefieren evitar esas situaciones y pueden perder oportunidades.
Una idea común es que quienes conversan con facilidad simplemente nacieron con carisma o tienen un supuesto “don de la palabra”, pero no necesariamente es así. Muchos buenos conversadores desarrollaron técnicas y estrategias para desenvolverse con otras personas, de una manera parecida a quienes practican improvisación o actuación y siguen determinadas reglas para interactuar.
La regla de los 30 segundos
El autor superventas del New York Times y fundador de Maxwell Leadership, John C. Maxwell, desarrolló en su libro 25 Ways to Win with People una regla sencilla para los primeros momentos de una conversación: “Dentro de los primeros 30 segundos de una conversación, dile algo alentador a una persona”.
La idea puede utilizarse prácticamente en cualquier escenario. En el trabajo, por ejemplo, se puede reconocer el buen desempeño de un compañero. En una reunión social, se puede mencionar algo positivo que la persona haya compartido o hecho. Incluso en una cita, un comentario sincero sobre el restaurante, el ambiente o algún detalle de la otra persona puede servir para iniciar el diálogo.
El objetivo no es llenar de elogios a alguien ni intentar causar una buena impresión a toda costa. Se trata de comenzar el intercambio haciendo que la otra persona se sienta valorada.
“Aquellos que nos suman, nos atraen hacia ellos. Aquellos que nos restan, hacen que nos alejemos”, dijo Maxwell en un blog.

La clave está en que el elogio sea sincero
Para que esta estrategia funcione, existe una condición importante: las palabras deben ser genuinas. Un cumplido exagerado, falso o utilizado únicamente como una técnica para agradar puede provocar precisamente el efecto contrario y hacer que la otra persona sienta que está siendo tratada con condescendencia.
La lógica detrás de la propuesta es que una interacción positiva puede cambiar la disposición de una persona frente a la conversación.
De hecho, el blog cita estudios del psicólogo Henry H. Goddard, quien observó que niños cansados mostraban un aumento de energía cuando recibían palabras de ánimo, mientras que los comentarios negativos podían hacer que se sintieran todavía más agotados.
El secreto de un buen conversador
La estrategia también se relaciona con una característica fundamental de las personas que suelen resultar agradables al conversar: su capacidad para mostrar interés genuino por los demás. No se trata únicamente de saber hablar, sino de conseguir que la otra persona sienta que realmente está siendo escuchada y que lo que dice importa.
William King, autor, lo resumió así: “Un chismoso es aquel que te habla de otras personas. Un aburrido es aquel que te habla de sí mismo. Y un conversador brillante es aquel que habla contigo sobre ti mismo”.
Por eso, la próxima vez que tengas que iniciar una conversación, la propuesta es sencilla: durante los primeros 30 segundos, busca algo positivo que puedas decirle sinceramente a la otra persona.
Un comentario amable puede ser suficiente para romper el hielo, generar confianza y abrir la puerta a una conversación mucho más natural.
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