
La suciedad, un imán para los roedores
Según los especialistas, se duplicó la población de ratas en los últimos años; también proliferan otras plagas peligrosas para la salud
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Los vecinos lo denuncian y cualquiera, a simple vista, puede advertirlo en calles y recovecos de la Capital cuando cae la noche: la ratas proliferan por la ciudad. Lo confirman los especialistas en desratización, que coinciden en que en los últimos cinco años el número de roedores se ha duplicado, aunque las autoridades porteñas afirman que no está cuantificada su población.
Algunos barrios, como Villa Soldati, Villa Riachuelo y Mataderos, y zonas, como las costaneras Norte y Sur, entre otros sitios, están en el tope de las denuncias vecinales por la presencia de roedores en plazas y calles; son considerados una plaga porque afectan la salud humana.
"Estos animales son transmisores de enfermedades y se reproducen todo el año. Como en el caso de los murciélagos y como en el de cualquier otro animal, lo fundamental es no dar los recursos necesarios para que se sigan propagando, como alimentos y un lugar donde refugiarse. Es necesario mantener los lugares libre de residuos, hacer una desratización antes y después de demoler algún sitio, y evitar la acumulación de agua", dijo la doctora Olga Suárez, directora de laboratorio ecológico de roedores de la facultad de Veterinaria de la UBA.
Los especialistas afirman que las villas son los principales focos de roedores en la ciudad, así como las zonas ribereñas y los sitios abandonados. También los lotes en donde no se limpia y se construyen edificios son sitios que ocupan las ratas, que, cada una, pueden tener entre 50 y 70 crías por año.
La basura acumulada y la rotura de bolsas de residuos por cartoneros deja servida la comida para los roedores, algo sobre lo que numerosos habitantes de la ciudad no han tomado conciencia en cuanto a la importancia de preservar la higiene de las calles.
"El control que se hace en toda la ciudad es con unas 80 personas, que llevan adelante la desratización de lugares considerados peligrosos y donde más denuncias se reciben", dijo Juan Carlos Chiappini, a cargo de la dirección de Faltas Comunales de la ciudad.
Suárez, por su parte, dice que es imposible hacer un análisis cuantitativo de la especie, pero reconoce que, en la ciudad, "hay distintos focos y comunidades que van emigrando de un lugar a otro. Y es necesario evitar que se propague, pero tampoco es bueno exterminarlas totalmente por el equilibrio del ecosistema".
La rata es el roedor que más cantidad de agentes patológicos transporta, y puede contagiar la leptospirosis y el hantavirus. "Por lo general, la población de ratas se autorregula: si abundan en un lugar, es común el canibalismo [madres que comen a sus crías], así como la homosexualidad entre los habitantes de una comunidad", dijo la doctora Suárez.
Roberto Fainstein, desratizador y uno de los dueños de la empresa La Protektora, que presta servicios en la Capital y en distintas ciudades del país desde 1988, considera que la presencia de ratas en la ciudad ha aumentado de manera significativa en los últimos años.
"Según cifras no oficiales, hoy hay en la Capital entre 10 o 12 roedores por cada habitante [hay 3 millones en la Capital], mientras que hace siete años había siete roedores por cada persona. Desde la construcción de Puerto Madero, los roedores buscaron otros sitios, y nosotros tenemos muchísimo trabajo", afirma Fainstein.
En la Capital, existe, además, una considerable población de lauchas, de contextura más pequeña y que, por lo general, se encuentra en las cocinas de los domicilios. Hay dos tipos de ratas, según los especialistas: la negra, que se muestra en los techos de las casas y que se traslada de un lugar a otro a través de los árboles y de los cables, y la típica, que anda por la tierra, en casas, basurales, obras en construcción y zonas propensas a inundarse.
Las palomas
Otro animal que suele ser objeto de denuncias vecinales son las palomas. "Son problemáticas en cuanto a los efectos que producen sus heces a las personas, que también transmiten muchas enfermedades. Por otra parte, traen problemas estético-culturales: la acumulación de sus desechos afea y corroe esculturas y obras de arte. Esto es debido al ácido úrico contenido en la materia fecal", explicó Suárez.
El control de esta especie que lleva adelante la ciudad tiene que ver con la eliminación de áreas de asentamiento y nidificación y la reducción de las fuentes de agua y de alimentación. "Está mal que se alimente a las palomas con maíz, ya que se aumenta así su población y, además, el maíz que ellas no comen va para las ratas", dijo Chiappini. Halcones, que comenzaron a verse en la ciudad, a su vez, se alimentan de palomas.
Otras especies que suelen deparar sorpresas a los porteños son los escorpiones y las lagartijas. Los escorpiones no son considerados una plaga y, por lo general, se encuentran en lugares húmedos. Una picadura de este insecto puede generar graves complicaciones en la salud de una persona y en el organismo.
En cambio, las lagartijas, que también se ven en las cañerías de los edificios y merodean por algunos sitios de los departamentos, son inofensivas. Si bien no son autóctonas (se cree que llegaron desde Brasil), no se conocen enfermedades transmitidas por esta especie. Se alimentan de bichos y, generalmente, se alojan en paredes de polvo y con humedad.
Más allá de la repugnancia que causan los murciélagos, los especialistas consideran que no se deben eliminar, ya que cumplen un lugar importante en el ecosistema. Estos animales comen por día el peso de su cuerpo en insectos. "Lo fundamental es evitar el contacto directo. Además, debe hacerse la denuncia al momento de localizar alguno", dijo Suárez. Algunos de los lugares donde suelen ubicarse son los taparrollos de las cortinas y en los techos.
Hay más: los mosquitos, y en especial con la amenaza latente del dengue, no dejan de ser un problema. Hay unas 30 especies en la ciudad y algunas son regionales, cuya presencia se da de acuerdo con las condiciones climáticas. "Algunos mosquitos silvestres se encuentran en charcos temporarios producidos por las lluvias y otros, como el Aedes agipty, transmisor del dengue, ponen sus huevos en lugares con agua estancada, como piletones. Son transmisores de encefalitis bacteriana o virósica", dijo Suárez.
Entre los insectos, las cucarachas ocupan el primer lugar de rechazo entre la gente. Los rincones oscuros y húmedos son ideales para su supervivencia, al igual que los ambientes sucios o con residuos de comida. La más común es la rubia o blatella germánica, que en un año produce más de 20.000 crías. La cucaracha puede llevar bacterias que ocasionan enfermedades, como gastroenteritis y disentería, entre otras. Según los especialistas, el 75% de ellas habita en la cocina de una casa; el 20%, en el baño, y el 5%, en otros ambientes.
Otra vez, conflicto en el Ceamse
- Si bien un conflicto laboral en la Ceamse, organismo que recibe en sus rellenos los residuos generados en la Capital y el conurbano, amenazó con impedir que anoche la recolección de la basura en la ciudad fuera normal, la situación se resolvió a última hora de ayer y se canceló el paro.
<b> Nota I: </b><a HREF="http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1176758" TERCERA="" data-nodeType="link">Buenos Aires, cuarta en el ranking de ruidos</a>






