
La tragedia de Miami habría sido planificada
Premeditación: el argentino residente en EE. UU que mató a su familia y luego se suicidó había comprado el arma un mes antes.
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Casi como un anticipo de la trágica determinación que llevó a Daniel Eduardo Vitaver a asesinar a balazos a su familia y luego terminar con su vida, había adquirido el arma homicida pocas semanas antes del terrible desenlace.
Cinco meses después de haber llegado a Miami y deprimido por problemas financieros y de salud, Vitaver se dirigió a una tienda de Fort Lauderdale y, sin mayor problema, adquirió el revólver calibre 38 con el que mató a sus seres queridos.
En la cocina de la casa que ocupaban en el lujoso barrio de Weston, en el candado de Broward, al norte de Miami, Pablo Vitaver, hermano del múltiple asesino, se encontró con un desgarrador espectáculo: su cuñada, Magalí, de 49 años, y sus sobrinos, Cynthia, de 19, y Eduardo, de 16, estaban muertos.
Daniel Vitaver pagó por la semiautomática 175 dólares, según informó el vocero del sheriff de Broward, Ott Cefkin. La adquirió el 5 de noviembre, un mes antes de la drástica decisión.
También compró en esa ocasión una caja de municiones por 18 dólares. Vitaver se vio obligado a recoger el arma tres días después de haberla comprado ya que tuvo que gestionar los papeles de titularidad de la misma.
En tanto, médicos forenses determinaron, ayer, que se trató de un múltiple homicidio seguido de suicidio.
Sorpresa y conmoción
El trágico hecho ha sorprendido a los familiares y amigos, que aún no encuentran explicaciones por los hechos.
William Cunnha, un estudiante secundario de Weston, dijo que su mejor amigo en el colegio era Eduardo, y que le había comunicado que su padre pensaba llevarlos de regreso a la Argentina por los problemas económicos que sufrían.
"No puedo comprender por qué sucedió esto", lamentó William al recordar que con Eduardo jugaba al fútbol y se entretenían ambos con juegos de video."
"Era un muchacho agradable, nunca tuvo problemas con sus padres" aseguró el compañero del joven.
Vitaver adeudaba una suma de 4400 dólares, ya que se había retrasado dos meses con las cuotas del alquiler de su residencia.
Según uno de los propietarios, Miguel Castro, Vitaver le había prometido que pronto se pondría al día con los pagos.





