La Unesco mira a la Argentina
El organismo creará una filial educativa en Buenos Aires y una oficina de patrimonio mundial.
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PARIS.- La Unesco puso la mira en la Argentina y se dispone a lanzar tres proyectos culturales y educativos, que llegarán al país en los próximos meses.
El blanco será Buenos Aires, con buenas posibilidades de transformarse, a largo plazo, en el centro de operaciones de la Unesco para toda América latina.
Por lo pronto, el primer paso ya tiene fecha: el 9 de junio quedará inaugurado el Instituto de Planificación Educativa, filial latinoamericana de un organismo del mismo nombre, con sede en París.
La noticia llegó de boca del director general de la Unesco, el español Federico Mayor Zaragoza, reunido ayer con varios ministros de Educación argentinos, de gira en la capital francesa para participar de un seminario sobre la enseñanza europea. Aunque no vinieron a París para ello, el anuncio del director general de la Unesco es el logro más palpable que los ministros se llevarán a la Argentina.
"Esto me da la oportunidad de viajar con más frecuencia a Buenos Aires, y de ir al Viejo Almacén", bromeó el funcionario en una oficina amplia y exquisitamente decorada con pinturas y esculturas de los confines del mundo.
El nuevo instituto estará abierto a ministros, secretarios y dirigentes educativos, para cursos y seminarios sobre gestión y transformación de la enseñanza. Habrá, también, investigación y asistencia técnica a las provincias y países que la soliciten.
"En un principio funcionará para los países del Mercosur, pero la idea es ampliar el alcance. Prácticamente todos los países de la región intentan cambiar su enseñanza, en especial Brasil, Uruguay, Chile, Colombia y El Salvador, además del nuestro", dijo el argentino Juan Carlos Tedesco, actual director de la Oficina Internacional de Educación de la Unesco, que dejará su puesto en París para repatriarse y tomar las riendas del instituto.
"Como todas las organizaciones grandes, la Unesco necesita estar más cerca de donde pasan las cosas. Al descentralizarse, gana en eficiencia y refleja mejor la diversidad cultural", dijo el argentino.
El instituto se asentará en Buenos Aires en virtud de un acuerdo suscripto por la Unesco y el Ministerio de Educación, que conduce Susana Decibe.
Reactivar Villa Ocampo
Los funcionarios no serán los únicos con casa de estudios nueva. Si todo va bien, la tan llevada y traída Villa Ocampo, en San Isidro, dejará su vida lánguida y solitaria, decrépita y ermitaña, para ser de una vez por todas un centro internacional de cultura.
Así lo quiso su dueña, Victoria Ocampo, que donó la mansión a la Unesco hace más de veinte años.
El proyecto de reciclado tiene un año en carpeta, pero el desarrollo se atascó cuando arquitectos y vecinos del barrio de la residencia empezaron a pelear entre sí.
¿Qué cambios deben hacerse? ¿Qué quería Victoria? Unos y otros tienen respuestas diferentes, miradas opuestas que, por ahora, sólo ayudan a que la casa se quede tal cual está.
Un modelo francés
Mientras tanto, el arte puede tomar vuelo y hacer nido en otra parte, como advierte Carlos Floria, embajador argentino ante la Unesco.
"La Unesco tiene pensado inaugurar un centro cultural en América latina -dijo Floria a La Nación -. México y Brasil son dos candidatos considerados naturales, pero por el momento han sido relegados, a la espera de que se defina cuál es el proyecto en la Argentina."
El modelo para la nueva Villa Ocampo fue tomado lejos de San Isidro y cerca de París, a 35 kilómetros de la capital francesa.
Es la Abadía de Royamont, cuatro veces más grande y bastante más antigua que Villa Ocampo, donde funciona una residencia para intelectuales, un auditorio para seminarios y actividades académicas, un centro de comunicación internacional para teleconferencias y un centro de traducciones.
De hecho, son decenas los sitios de este tipo, entre abadías, palacios y castillos, lujosas antigüedades, recuerdos de glorias pasadas que rejuvenecen con sus nuevas ocupaciones artísticas.
Hasta se ha creado una red que enlaza 30 establecimientos en toda Europa, con mayoría francesa, desparramados por el mapa, pero unidos gracias a constantes intercambios de información y actividades.
El 22 de marzo llegarán a la Argentina dos funcionarios desde París, que van a estudiar el proyecto y analizar minuciosamente las partes en discordia. Los arquitectos quieren estacionamiento y confitería. Los vecinos no aceptan ni lo uno ni lo otro. Los funcionarios van a observar y proponer cambios.
En caso de ponerse en marcha, el centro internacional de cultura dejará una habitación libre para el tercer objetivo de la Unesco en el país: una Oficina de Patrimonio Mundial.
Estará dedicada a supervisar el cuidado de los sitios y edificios considerados de sumo valor histórico. Aunque, si continúan los forcejeos, quién sabe, tal vez la idea pase a la historia.



