
La vida de Guevara cuando todavía no era el Che
Juan Carlos Figueroa, amigo de la juventud del guerrillero argentino, recuerda datos desconocidos del mito de hoy.
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"Al Che la juventud lo toma como ejemplo, porque es la única persona que en los últimos tiempos dio su vida por un ideal."
Juan Carlos Figueroa compartió su propia juventud con el guerrero revolucionario, sus juegos y amoríos, trabajos y aventuras. Llegó a conocerlo a fondo, tan a fondo que hoy, años después del adiós definitivo, tiene muy a mano las fotos de su amigo, guardadas en la cómoda del living de su casa en Recoleta.
Más a mano todavía, en el destello de sus ojos y los pliegues de su sonrisa, asoman las memorias del compañero de andanzas, recuerdos vivos que aceptó compartir con La Nación .
Se conocieron en Alta Gracia, donde Figueroa pasó los veranos de la infancia y Guevara vivía en un combate perpetuo con el asma.
Guerra anticipada
Fue una batalla más, una de las tantas en las que su inquieta imaginación se anticipó a un futuro de luchas y guerrillas: "Durante la Guerra Civil Española, siendo muy chico, Ernesto tenía colgado en la pared un enorme plano de Europa, donde todos los días marcaba con alfileres de colores el avance de los ejércitos, y volvió a hacer lo mismo en la Segunda Guerra Mundial", recuerda Figueroa.
"Aunque no lo supiera, ya era socialista. Detestaba lo que tuviera que ver con el clero, y hasta organizaba partidos de fútbol de católicos contra ateos." No es preciso decir de qué lado jugaba el Che; en cuanto a Figueroa, la amistad pudo con la fe: "Yo, que iba al Champagnat, jugaba con los ateos".
No era cuestión de enfrentarse al amigo que, después de todo, jugaba cada fin de semana en su mismo equipo de rugby.
"Cuando vino a Buenos Aires lo llevé al club Atalaya, donde yo jugaba. Después hicimos la revista de rugby, donde Ernesto firmaba con el seudónimo "Chancho". Le decíamos así porque era muy desarreglado al vestirse; la ropa no le importaba".
Si bien no daba mayor atención al vestuario, el Chancho jamás descuidó su intelecto. "Era un lector voraz, y muy estudioso", evoca Figueroa. Los dos amigos se pasaban libros, Salgari en la infancia, Zolá en la juventud.
En la revista comentaban los partidos del fin de semana. Buen entrenamiento para quien después volcaría su vida e ideas en libros que dieron la vuelta al mundo. Mal negocio, sin embargo.
"Hacíamos todo: escribíamos, buscábamos publicidad y salíamos a la calle a venderla, aunque en general le pedíamos a nuestras amigas que las vendieran por nosotros. Tirábamos 1000 ejemplares, pero compraban muy pocas. Después de 11 o 12 números dejó de salir".
Negocios venenosos
Figueroa estuvo al lado del Che en otro de sus tantos efímeros y estrafalarios negocios: la venta de cucarachicida.
"Comprábamos gamexane a Duperial. Le agregábamos talco en el garage de su casa y de ahí salía el "Vendaval`, un veneno superefectivo", recuerda con orgullo Figueroa, hoy dedicado al negocio inmobiliario.
En Córdoba se conocieron y a Córdoba volvieron, más de una vez, siempre de arriba, por puro placer. Así Guevara se fue haciendo ducho en esto de viajar, recorriendo el país y cruzando América.
"Viajábamos a dedo y tardábamos siempre exactamente 72 horas. Era divertido porque nos pasaban cosas por el camino. Me acuerdo que cierta vez estábamos a la altura de Rosario, un tipo nos vio cara de atorrantes y nos ofreció vender sandías. Otra vez ayudamos a unos camioneros con problemas y nos pagaron el almuerzo, que fue sensacional."
Los viajes acabaron por distanciar a Guevara de su amigo y de su país. Fue una distancia espacial, no afectiva. Después del recorrido que lo llevó hasta Cuba, Figueroa y el Chancho sólo volvieron a verse una vez, por pocas horas, en un viaje relámpago del revolucionario al Río de la Plata. Uno ya peleaba en el Caribe, el otro vendía casas en Buenos Aires.
"Ernesto no luchó por Cuba ni por ningún país -subraya su amigo-: luchó por el hombre, contra dictaduras y gobiernos militares. Quiso equiparar a la gente, algo que es imposible, pero hizo todo lo que estuvo a su alcance para lograr su ideal."
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