
Las negociaciones globales sobre la naturaleza terminan con brechas persistentes en acción y financiamiento
Los países renovaron sus compromisos de proteger la vida silvestre durante las negociaciones de la ONU en Armenia, pero cómo cubrir los costos sigue siendo una incógnita
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NUEVA YORK.- Dos semanas de negociaciones globales para proteger la vida silvestre y los ecosistemas del mundo terminaron el sábado en Ereván, Armenia, con los países reafirmando sus compromisos de proteger la naturaleza, aunque todavía están lejos de cumplir un ambicioso conjunto de objetivos antes de la fecha límite de 2030.
La biodiversidad, la variedad de vida en el planeta, está disminuyendo a niveles sin precedentes en la historia humana, según los científicos.
En 2022, mediante un acuerdo histórico alcanzado bajo el tratado de biodiversidad de las Naciones Unidas, los países se comprometieron a revertir esas pérdidas mediante acciones vinculadas con 23 objetivos, entre ellos proteger el 30% de la superficie terrestre y marina del planeta y reformar las industrias que impulsan el declive de la vida silvestre.
La reunión de este año marcó la mitad del camino para que los países cumplan con el plazo establecido para esos compromisos. Estados Unidos es el único país, con excepción del Vaticano, que no forma parte del tratado, aunque asiste a las reuniones y participa como observador.
Justo antes de que comenzaran las negociaciones, las Naciones Unidas difundieron una evaluación del progreso alcanzado y concluyeron que los países estaban muy rezagados. Uno de los temas centrales fue cómo volver al rumbo previsto mediante una “Vía de Ereván” que ayudara a destrabar avances.
Al final, los delegados reafirmaron sus compromisos y fijaron prioridades, generando presión para la acción interna. Sin embargo, quedaron sin resolver las tensas discusiones sobre cómo financiar la protección de la naturaleza, especialmente en países con escasos recursos económicos pero una gran riqueza en biodiversidad.
Los países prometieron casi US$2000 millones en nuevo financiamiento, según informaron los organizadores de la conferencia.
“Dentro de las inevitables limitaciones del sistema de la ONU, creo que logramos avances significativos”, dijo Steven Guilbeault, exministro de Medio Ambiente de Canadá, quien contribuyó a impulsar el acuerdo global sobre biodiversidad alcanzado en 2022. Dijo sentirse alentado por la presencia de más ministros de Finanzas en Ereván, porque la acción en favor de la biodiversidad requiere su participación.
Uno de los principales avances, coincidieron él y otros participantes, fue el foco puesto en abordar uno de los problemas más complejos: alrededor de US$2,4 billones de dinero público que se destinan a actividades perjudiciales para el ambiente, según las Naciones Unidas.
“Armenia merece reconocimiento por abordar el ‘tercer riel’ de las negociaciones sobre biodiversidad: los subsidios agrícolas, pesqueros y de otro tipo que sostienen un sistema que profundiza el declive global de la biodiversidad”, afirmó Alfred DeGemmis, director de política internacional de la organización sin fines de lucro Wildlife Conservation Society.
Esos subsidios perjudiciales son considerados fundamentales para cerrar la enorme brecha de financiamiento necesaria para la conservación, estimada en alrededor de US$ 1,3 billones al año por el Paulson Institute, una organización de investigación, y otros organismos. Antes de las negociaciones, la reforma de los subsidios había demostrado ser una de las promesas más difíciles de abordar entre todas las que los países asumieron en 2022.
Durante las conversaciones en Ereván se pusieron en marcha tres iniciativas destinadas a ayudar a los países a avanzar en la reforma de los subsidios. Una de ellas es una coalición liderada por Colombia y Finlandia que busca reunir a equipos ministeriales para compartir conocimientos, experiencias y estrategias.
“No necesitamos gastar más para cerrar la brecha de financiamiento de la biodiversidad; necesitamos gastar mejor”, afirmó Marina Von Weissenberg, asesora ministerial sénior de Finlandia y copresidenta de esa iniciativa, en un comunicado de prensa. “Los gobiernos tienen una oportunidad real de replantear el gasto público pensando en las generaciones futuras, pero no pueden hacerlo solos. La coordinación internacional es clave para darles la confianza necesaria para liderar el cambio”.
Otro de los temas de negociación fue uno de los principales logros alcanzados durante las últimas conversaciones globales sobre biodiversidad celebradas en Cali, Colombia, en 2024: un fondo mediante el cual la industria farmacéutica y otros sectores que dependen de la biodiversidad contribuirían a los esfuerzos de conservación. Desde su puesta en marcha en 2025, la iniciativa avanzó con dificultades y recaudó apenas unos US$10.000. Los delegados en Ereván ratificaron el aporte sugerido para las grandes empresas: el 1% de sus ganancias. Sin embargo, la contribución sigue siendo voluntaria y aún no está claro qué ocurrirá en adelante.
A lo largo de las negociaciones, algunos activistas expresaron una profunda decepción y manifestaron su preocupación por que el acuerdo global alcanzado en 2022 corra la misma suerte que su predecesor, que no logró cumplir plenamente ni uno solo de los objetivos globales fijados.
La próxima reunión de este tipo se realizará en 2028 en Ecuador.
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