
Las partidas en Ezeiza se harán desde un nuevo hall
Todas las empresas, salvo Aerolíneas, harán el embarque en el nuevo edificio.
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- Las obras estarán terminadas el 11 de este mes
- El nuevo estacionamiento tendrá capacidad para 558 vehículos
- La inversión estimada es de 138 millones de dólares
A partir de la semana que viene, el aeropuerto internacional de Ezeiza tendrá un nuevo hall de partidas. Las obras finalizarán dentro de cuatro días.
Lo primero que notarán quienes ingresen en el enorme recinto vidriado es la diferencia abismal con la estructura preexistente. El estilo de esta ala se irá extendiendo al resto de la Terminal A, o espigón internacional, como solía llamarse antes de la privatización.
La sociedad que administra Ezeiza y otros 31 aeropuertos nacionales, Aeropuertos Argentina 2000, prevé en el futuro levantar un hall similar al otro lado de la terminal y reconstruir otra igual.
Sin embargo, el proyecto completo aún no ha transitado todas las oficinas de control del Estado y nadie sabe a ciencia cierta cuándo ni cómo se hará finalmente.
Lo cierto hasta ahora son 25.000 los metros cuadrados construidos, 11.000 de los cuales son de uso público. Enfrente se ubica el estacionamiento para 558 automóviles. La inversión que la empresa concesionaria calcula en esta primera etapa es de 138 millones de dólares.
Aerolíneas, separada
Cuando empiece a funcionar, en la Terminal B volverá a estar solamente Aerolíneas Argentinas.
Para viajar en las otras empresas aéreas, se ingresará por este nuevo hall, abandonando el camino techado que durante siete meses separó el estacionamiento de la Terminal A.
Al entrar, el trotamundos se enfrentará a la línea de mostradores para el check in . Ya no serán aquellas barras cubiertas con los distintivos de las compañías aéreas, sino que se utilizará el sistema de mostradores intercambiables (conocido por sus siglas en inglés, CUTE). Como en los principales aeropuertos del mundo, cada empresa ocupará los lugares que necesite en el momento en que los precise, cediendo espacio a otra cuando ésta demande más mesas para recibir a sus pasajeros.
Más flexibilidad
Este sistema flexibiliza el uso del espacio, pero también altera los precios que Aeropuertos Argentina 2000 cobra a las empresas aéreas, por lo que aún están en una etapa de negociación tarifaria, que podría demorar el uso a pleno del nuevo hall.
Después del check in , pasajeros y acompañantes podrán subir hasta el primer control de la Policía Aeronáutica Nacional (PAN).
Antes de despedirse, tendrán la confitería y nuevos locales comerciales para demorarse hasta el momento de la partida.
Bajo sus pies, en el subsuelo, habrán dejado, sin verla, una planta similar a la que pisan, que alberga los sistemas de refrigeración y energía, con lo que se evitarán las habituales interrupciones de ambos servicios durante el verano.
Sólo con el pasaje en mano pasarán el primer control, las nuevas máquinas de chequeo de equipaje, hasta llegar a Migraciones, exactamente en el mismo lugar donde está actualmente.
Avanzando hacia la sala de espera -ahora con vista amplia a la pista y los aviones- se llegará a la zona de frontera con la próxima etapa de la obra, para la que todavía habrá que esperar un tiempo.
El gerente general de Aeropuertos Argentina 2000, Ernesto Gutiérrez, no puede disimular su orgullo al recorrer el futuro hall de partidas.
"Esto se hizo en siete meses, con la contra de que no teníamos planos confiables, así que teníamos que cavar a pala para ver con qué nos encontrábamos ", relató Gutiérrez durante una caminata con La Nación .
Nuevos proyectos
No quiso pasar por alto el subsuelo, donde yace el corazón de la estructura, y recordó sin pena el estado lamentable de las viejas instalaciones.
Se puede tener una idea mirando el techo del lugar donde actualmente se hace el control de Aduana de las llegadas, si se logra quitar la vista de los rostros ansiosos que esperan al otro lado del vidrio.
En el primer piso hay un showroom con las maquetas que muestran los proyectos de Ezeiza, del Aeroparque y del aeropuerto de Córdoba.
Gutiérrez y el arquitecto Marcelo Minolitti describieron los detalles de cada obra, aunque su ejecución final depende de varios factores, no todos al alcance de la empresa concesionaria.
En primer lugar, habrá que determinar si Aeroparque se mantendrá en su actual emplazamiento, si será clausurado o si se lo instalará sobre una isla en el Río de la Plata.
El contrato de licitación preveía su cierre, pero el tema se ha discutido a lo largo de los dos años de concesión y ahora es analizado por una comisión, en la órbita del Ministerio de Infraestructura y Vivienda de la Nación, a cargo del ingeniero Nicolás Gallo.
En medio del ritmo febril de trabajo que hormiguea en pisos, techos y paredes del hall, los cuestionamientos sobre la administración de los aeropuertos parecen lejanos. Ni la deuda del canon, ni la intervención judicial a Aeropuertos Argentina 2000 ni las riñas públicas por medio de solicitadas entre socios parecen distraer el esfuerzo por completar el edificio.
Gutiérrez y Minolitti descuentan que llegarán a tiempo con los trabajos, a pesar de que hoy todavía faltan mil detalles de terminación del edificio principal.
Para quienes vieron crecer de la nada la estructura, no es más que la rápida decoración final, como si se tratara de la cobertura de una torta ya horneada. Después vendrá la limpieza de todos esos caños y vidrios. Primero, plumero; después, trapo.



